Colmillos a la vista

Compartir

Los malos explicadores nos dicen que Mariana Gómez fue condenada por resistencia a la autoridad agravada por ser policía. Pero todo empezó con el beso, aunque arguyan otra cosa. Nada amerita una intervención policial que desate resistencia. Así de simple. El incidente no debería haberse producido y menos aún llegar a tribunales. Un país que castiga un beso no tiene demasiado futuro. Si por besar a su esposa una mujer es condenada a un año de prisión, ¿qué debería pasar con Macri y casi todos sus funcionarios por aniquilar la economía doméstica en apenas tres años y medio? 

Nadie duda que un beso es una muestra de afecto pero gobernar como el Ingeniero expresa un odio muy profundo hacia sus gobernados. Con énfasis y sin pudor. Hasta se vanaglorian de lo que están haciendo, a pesar de los números que indican el desastre que van a dejar como pesadísima herencia. Y lo peor es que quieren continuar con lo mismo pero “más rápido”. Si un beso merece prisión, los personeros del Cambio, impulsores y apologistas –los que, más que besos nos destinan mordiscones- deberían terminar encerrados en el hueco más oscuro que podamos encontrar.

Los malos explicadores nos dicen que Mariana Gómez fue condenada por resistencia a la autoridad agravada por ser policía. Pero todo empezó con el beso, aunque arguyan que fue por el cigarrillo. Ni una cosa ni la otra ameritan una intervención policial que desate resistencia. Así de simple. El incidente no debería haberse producido y menos aún llegar a los tribunales. Un desquicio propio de un sistema judicial anquilosado y sometido al ideario de una minoría poderosa. La meritocracia tienta a los magistrados por temor a ser sancionados, como ha pasado de manera escandalosa desde aquel infausto diciembre de 2015. En el afán de agradar al establishment, mujeres terminan condenando a mujeres sin justificativo más que ése.

Hay jueces que intentan poner un freno a tanto desquicio, arriesgando el pellejo por sólo cumplir con la ley. Como el juez federal Julián Ercolini que sobreseyó a CFK por la absurda causa del bastón de mando de Héctor Cámpora. Si la ex mandataria fue tan chorra como dicen, por qué malgastan dineros públicos con estas estupideces. ¿O será que el incalificable Claudio Bonadío sólo quiere condenarla a una exorbitante cantidad de procesamientos eternos? Tan poco tienen contra los funcionarios K que, además de llenar cuadernos inexistentes con fantasías indemostrables, obligan a Laura Alonso, injustamente titular de la Oficina Anticorrupción, a protagonizar más ridículos de los que soporta su ridícula imagen. Un año después de aterrizar en su cargo, acusó al anterior gobierno de desviar 88 millones de pesos a la productora de 678, PPT pero el juez Sergio Torres desestimó la denuncia por “inexistencia de delito” y advirtió que “se ajusta a los parámetros de la doctrina que se ha dado en llamar ‘expedición de pesca’”. Una de tantas desmentidas de las que nadie se entera, a pesar de que el no-hecho haya sido ampliamente difundido por los medios dominantes.

La colonia es el futuro

Mientras una jueza condenaba un beso justo el Día del Orgullo, en Japón, el empresidente Macri mentía a los mandatarios del G20 tanto como a nosotros. Aunque los indicadores oficiales alimentan el pesimismo, el buen Mauricio se mostró exultante. Lejos de cualquier realidad, aseguró que hay “buenas noticias” sobre nuestra economía porque el “rumbo elegido” va a consolidarse con su reelección. Y en una sobredosis del envidiable alucinógeno que debe consumir, agregó que “la Argentina quiere seguir contribuyendo a dinamizar el crecimiento global y construir un desarrollo equitativo y sostenible”. ¡Cuánto habrán reído los presis con este chiste! Le debe haber costado mucho memorizar tantas palabras de más de tres sílabas y sobre todo las últimas, que son opuestas a sus principios. Tan contradictorias como la “propuesta antisistémica” de José Luis Espert.

Si Argentina está contribuyendo al crecimiento global no debe ser con nuestro desarrollo, precisamente. Al contrario, nos estamos sudesarrollando tanto que ya parecemos el país del Centenario. Nuestra contribución se limita a las materias primas y, sobre todo, a la especulación financiera y el endeudamiento histórico al que nos han sometido estos estafadores. Si los líderes del mundo nos miran con cariño es porque Macri y su banda nos han entregado de pies y manos a la usura internacional. Tanto que hasta concedieron el espacio aéreo al Imperio para que sus aviones terminen de sepultar nuestra línea de bandera. ¿Quiénes son estos tipos para renunciar a la soberanía con tanta impunidad?

El treinta y pico por ciento que los sigue apoyando, ¿no advierte que están desmantelando la Patria a fuerza de sonrisas cipayas? Y después agitan la Celeste y Blanca con cada jugada de la Selección, emocionados, a pesar de avalar un gobierno que en todo ve un negocio destructivo para los intereses nacionales. El pre candidato a presidente, Alberto Fernández realizó una aclaración que bien podría sentar un precedente. En la reunión que mantuvo con el enviado del FMI, Alejandro Werner, Fernández destacó que los préstamos realizados violan lo establecido en los estatutos de ese organismo internacional porque han servido sólo para financiar la fuga de capitales. Y como un argumento contundente para negociar en el futuro, el postulante del Frente de Todos subrayó que el FMI no le ha prestado dinero a la Argentina, sino al gobierno de Macri. Entonces, ¿por qué tendremos que sacrificarnos todos por fortunas que sólo beneficiaron a un grupete?

Y para no estar angustiado como los héroes de la Independencia, Macri celebra la firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Emocionado, incorporará como logro la vuelta al colonialismo en la campaña electoral. En breve, los exageradamente monocordes relatores de los spots oficiales anunciarán que el retorno a los tiempos del virreinato se encuadra en el listado de “lo que hay que hacer”. El orgullo de entregar materias primas devaluadas a cambio de productos industrializados para desequilibrar las economías; nuestros recursos naturales por espejitos de colores.

Aunque falta mucho tiempo para que esto se convierta en realidad, ya deberíamos estar todos en la calle denunciado el atropello ilegítimo de esta jugada. No sólo para desacreditar este acuerdo que atenta contra los intereses de todos, sino para que los indiferentes que “no están ni de un lado ni del otro” entiendan de una vez por todas que hay un lado en el que nunca más habrá que estar. Que los egoístas, explotadores, evasores, especuladores no piensan en beneficios colectivos sino en acumulación individual. Que los que condenan un beso siempre destinarán mordiscones a nuestra dignidad.

Comentarios

Comentarios

Mi Voz

Mi Voz

Los artículos de nuestros lectores. Porque Nuestras Voces no es un medio, es una comunidad. Para escribir tu artículo ingresá al menú Mi Voz, opción Escribí tu nota.

Hacé tu anotación Sin anotaciones