De troll a diputado de Cambiemos

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Ayer precursor de troll, hoy diputado de la provincia de Buenos Aires por Cambiemos. Luciano Bugallo volvió a resurgir mediáticamente y colocarse en el plano que le dio visibilidad en la política Argentina, el de “agitador político”. La intención no es criticar la posición que ocupa, estamos en democracia y tiene todo el derecho, pero el concepto de la coherencia se estrella cuando el coordinador de “Ser Fiscal” habla de instituciones y republicanismo y sus palabras faltan en sus actos.

Ayer precursor de troll, hoy diputado de la provincia de Buenos Aires por Cambiemos. Luciano Bugallo volvió a resurgir mediáticamente y colocarse en el plano que le dio visibilidad en la política Argentina, el de “agitador político”. La intención no es criticar la posición que ocupa, estamos en democracia y tiene todo el derecho, pero el concepto de la coherencia se estrella cuando el coordinador de “Ser Fiscal” habla de instituciones y republicanismo y sus palabras faltan en sus actos. En los últimos días el sitio informativo enorsai.com.ar publicó un trascendental dato de Bugallo: “En febrero del 2019 fue denunciado junto a su esposa por deudas con el Banco Nación”; “Lucila Lehmann, quien junto a Bugallo accedieron a un préstamo UVA hipotecario por medio de una resolución del Banco Nación que era conducido por Javier González Fraga y según se señaló, en condiciones irregulares”.

Bugallo comenzó a ser visible luego de integrar las líneas de “cibermilitantes”, los cuales desde blogs y cuentas en redes sociales, de manera anónima, iban en contra de todas las medidas tomadas por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Por su parte, participaba activamente el sitio “El Cipayo”. Bugallo fue uno de los principales promotores de las movilizaciones que se dieron, por parte de la clase media alta y alta, entre los años 2007 y 2015. Las fechas recordadas son las del 13S (13 de septiembre), el 8N, y el 18A (18 de abril) junto a la del 24A.

En la edición del diario La Nación del 7 de junio de 2012 el funcionario oriundo de Ascensio declaró «No soy un empresario agrario» como así también buscó desmentir ser el organizador de las movilizaciones. En la misma línea, el diario español “El País” publicaba el 9 de noviembre del 2012 una descripción de quienes son los que por aquella época agitaban estas protestas ubicando entre los referentes más importantes al funcionario en cuestión. Íntimo de Elisa Carrio, describiéndolo como “Luciano Bugallo, un joven vinculado a la Sociedad Rural (colectivo de grandes terratenientes) y a la conservadora Propuesta Republicana (PRO), que gobierna Buenos Aires de la mano del ex empresario Mauricio Macri”.

Durante mucho tiempo enfatizó que no pertenecía a ningún partido político pero que tenía muchos allegados al PRO. En cierta ocasión el conductor radial Diego Dillenberger en su programa «La Hora de Maquiavelo» por FM Cultura 97.9 lo entrevistaba donde el actual diputado daba un rápido repaso de cual era su ocupación. En declaraciones manifestaba:”Estoy terminando economía y administración agraria, me faltan cinco materias, después, provengo de familias agropecuarias. Yo tengo un micro emprendimiento que se dedica a organizar eventos deportivos, sea de polo o torneos de pato”.

“Lucho”, como le dicen sus afectos, abiertamente nos permite apreciar su relación con organismos que negó rotundamente estar vinculado conjuntamente como haber rechazado tener lazos con un partido político. En su biografía personal, desde su sitio de internet, podemos advertir la estrechísima relación con Elisa Carrió. También, hay evidencia de su entorno en la misma página mencionada, del cual era o es coordinador, “serfiscal.org/”. En ella se pueden encontrar el conjunto de organizaciones integrantes compuestas, entre otras, por “Sociedad Rural Argentina, Observatorio de Redes Sociales, (CRA) Confederaciones Rurales Argentinas, Asociación Cristina de Jóvenes, Acción Católica Argentina, Fundación Lehmann.

Los generadores de odio no solo estaban en los medios de comunicación pero entendieron que tenían que mezclarse entre la gente. Años atrás, para implementar un gobierno con las políticas neoliberales que disparo Mauricio Macri, se pateaban las puertas de los cuarteles. Las juntas militares siempre se dedicaron a pararse en medio de los que discutían políticas y decidir sobre el futuro del país velando por los intereses de la oligarquía argentina que eran quienes pagaban “sus sueldos”. Hoy ya saben que disfrazándose de ciudadanos comunes pueden inocular el veneno de la falta de conciencia de clases, la xenofobia con un medio más efectivo que las radios, los diarios o la tv, las redes sociales. Ese comentario corto y contundente que antes podíamos escuchar en el cruce de dos vecinos por las veredas de nuestro barrio.

Por aquellos años no era tan masivo el puesto, o cargo, de «troll» en la política argentina. Hoy Cambiemos tiene entre sus políticos a un individuo en carácter de funcionario, más precisamente con el rango de diputado; no es bueno el panorama si tomamos ese criterio comprendiendo que en estos últimos cuatro años, Cambiemos, con el ex jefe de gabinete Marcos Peña, creó un ejército de troll. Muchas caricias significativas por un lado pero por otra parte pueden ser futuros candidatos políticos enquistados dentro de dicho espacio político.

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