El Día de la Lealtad

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Si bien el objetivo del “17 de Octubre” fue la liberación de Perón y el restablecimiento de derechos sociales, las manifestaciones de grupos de obreros disfrazados en las calles y la alegría destilada durante toda la jornada, lo transformó en una celebración envuelta en misticismo cuasi religioso. La Patria que desempolvó el 17 de Octubre. La Patria de Perón, no es otra que la Argentina que incluye, la Patria de todos, la que piensa en el prójimo, la que brega por igualdad de posibilidades para todos.

“Era el subsuelo de la Patria sublevado” Raúl Scalabrini Ortiz

Celebrar el “17 de Octubre” forma parte del ritual más significativo dentro del acervo característico del Movimiento Obrero argentino.

Si la celebración del “1ro de Mayo” es en sí mismo un hecho simbólico que trasciende el tradicional “17”, por tratarse de una fecha anterior y basamento en la historia obrera, el “17 de Octubre” es fundamental como elemento explicativo de la unidad entre la masa trabajadora y su Líder.

La reacción obrera empuñada a partir de la necesidad de exigir la restitución de Perón en su cargo político fue transformándose paulatinamente en una conmemoración de carácter ritual, que el peronismo en el poder lo instaló como un pacto singular.

Los episodios acontecidos durante el “17” original fueron convertidos a través del tiempo en la festividad oficial del peronismo configurándose en el “Día de la Lealtad”. El episodio que cohesionaría definitivamente al Conductor con su pueblo.

Con el paso de los años, esa fiesta oficial dio lugar al desborde de alegría callejera en forma de celebración multitudinaria.

Si bien el objetivo del primer “17 de Octubre” fue la liberación del coronel Perón y el restablecimiento de la lista de derechos sociales implantados desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, las manifestaciones de grupos de obreros disfrazados en las calles y la alegría bullanguera destilada durante toda la jornada, lo transformó en una celebración envuelta en misticismo cuasi religioso. La actividad política y la sagrada se evidenciaron mágicamente unidas. Estos rituales también, tienen la posibilidad de otorgar legitimidad a los procesos políticos que veneran, otorgándole valor carismático al Líder y reforzando el vínculo entre él y su pueblo.

La sucesión de acontecimientos se desencadenaron a partir del pedido de renuncia a Perón en su puesto en la Secretaría de Trabajo y Previsión el 9 de octubre de 1945. A pesar de ello, Perón no solo quedó fortalecido después de su renuncia, esto evidenciado en que había dejado a la mayoría de sus colaboradores en funciones, sino que además elaboró un discurso de despedida desde la puerta de su despacho que motivó una entusiasta concentración de gente que lo escuchó con fruición.

La CGT evidenciaba su apoyo al ex Secretario de Trabajo y Previsión. Perón dejaba el gobierno como un adalid triunfador y el gobierno mostraba debilidad con la acefalía en un cargo fuertemente impregnado de legitimidad popular. Esa debilidad se manifestó el día 13 de octubre, en la decisión de conducir detenido al recientemente renunciado a la Isla Martín García.

Varios sectores obreros entre ellos los de la carne de la localidad de Berisso y los cañeros de FOTIA reclamaron huelga general, previendo que el presidente Farrell desestimaría los beneficios sociales impulsados por Perón. La sensación de orfandad del Movimiento Obrero se volvió a notar el día 15, fecha en que el régimen decidió detener al coronel Domingo Mercante, mano derecha de Perón. Ante la presión de las bases, la CGT convocó una huelga general para el día 18 de octubre.

Sin embargo, desde el día 16, conglomerados obreros optaron por una marcha hacia la Plaza de Mayo para el 17, reclamando la inmediata liberación del coronel del Pueblo, marcha que irradió sobre Córdoba, La Plata, Rosario y varias localidades del interior del país.

Los trabajadores del Gran Buenos Aires, literalmente tomaron la ciudad. Era la primera vez en la historia nacional que un sector invisible emergía de las profundidades del olvido y se hacía protagonista.

Perón había logrado otorgar entidad a un grupo de hombres y mujeres que no estaban catalogados dentro de la sociedad, no estaban incluidos.

El 17 de Octubre se hicieron oír aquellos que hasta entonces no poseían voz alguna y de quienes su voto no tenía interés para los sectores de poder económico, que eran quienes conducían los destinos de la Patria.

Los protagonistas del 17 de Octubre histórico, cuestionaron con su actitud a la historia liberal, contada y escrita por los triunfadores de “la línea Mayo Caseros”. Cuestionaron al sector “bien” de la sociedad que edificó una Argentina a imagen y semejanza, al sector que se posesionó de los bienes y negó al indio y al gaucho y por último utilizó al inmigrante como mano de obra dócil y barata.

La Patria que desempolvó el 17 de Octubre. La Patria de Perón, no es otra que la Argentina que incluye, la Patria de todos, la que piensa en el prójimo, la que brega por igualdad de posibilidades para todos.

Para la iconografía peronista, para el diario La Época, amante de varios excesos lingüísticos, Perón era el continuador del General San Martín y el 17 de Octubre de 1945 era heredero del 9 de Julio de 1816. Hoy, como habitantes del Siglo XXI, debemos dar a cada uno lo que le corresponde según su significación y su época.

La manifestación del 17 de Octubre significó un hecho simbólico sin precedentes en nuestra historia. Evidenció la necesidad de protagonismo de un sector social jamás valorado hasta ese entonces. Pero además le otorgó la fuerza a ese grupo de gente de sentirse capaz de defender sus ideales.

Después del 17 de Octubre de 1945 el país cambiaría para siempre. Ya no sería el mismo. Seguiría habiendo poseedores y desposeídos, pero la diferencia es que a partir de entonces, estos últimos aprenderían que para ellos también había una redención.

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