El paro es político, no salarial

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El conflicto docente tiene el vaivén de opiniones de quienes están muy para aquel lado y los que están demasiado en el otro. Los que oscilan entre la nada y el silencio. Y eso lo hace complejo, como todo lo social (afortunadamente). El paro es político. Lógicamente que es político. Todas las decisiones en nuestra vida social son políticas. Y no es partidista. Yo a estos no los voté, al anterior tampoco ¿y sabés qué? También le hice paro.  

A veces mi cabeza trabaja en modo lento… cuando no, un poco rápido. Y a veces es rápida con lo que tendría que haber resuelto, ayer. Vengo pensando en todo lo que se está hablando y lo que se está viviendo. También en lo que se calla. En lo que no se dice y en las incoherencias.

No represento a nadie en mi forma de pensar. Es mía. No soy bandera de ningún gremio y tampoco me preocupa cuánto concuerdan o desacuerdan conmigo. Simplemente porque entiendo que las convicciones funcionan así: sin público.

El conflicto docente tiene el vaivén de opiniones de quienes están muy para aquel lado y los que están demasiado en el otro. Los que oscilan entre la nada y el silencio. Y eso lo hace complejo, como todo lo social (afortunadamente).

El conflicto docente tiene el vaivén de opiniones de quienes están muy para aquel lado y los que están demasiado en el otro. Los que oscilan entre la nada y el silencio. Y eso lo hace complejo, como todo lo social.

Cuando elegí ser docente sabía dónde me estaba metiendo. Y la primera cachetada de realidad me la han dicho hasta en el curso de ingreso: “Si estudian esto para hacerse ricos, se equivocaron de carrera”. Y fue cuando más relajado me senté en ese banco. Es eso que llaman vocación y que es hasta pecado por momentos.

No sé si la docencia es más o menos importante que otros trabajos u oficios. No sé si sostiene el mundo, ni si es la solución a todos los problemas. No me creo ese discurso y no me encargo de cargar tamaña mochila en el hombro. No nos corresponde.

Pero si sé algo: la profesión es sencillamente hermosa. Por donde se la vea. El desgaste nunca es tal, aunque lo digamos. Las penas nunca entran al aula, aunque nos siguen como sombras. Y es que ahí adentro todo es diferente. El mundo es otro. El mundo es mundo y todo se hace posible. Eso sí; ahí todo es posible.

La profesión es sencillamente hermosa. Por donde se la vea. El desgaste nunca es tal, aunque lo digamos. Las penas nunca entran al aula, aunque nos siguen como sombras. Y es que ahí adentro todo es diferente. El mundo es otro. El mundo es mundo y todo se hace posible.

Hay algunos más cansados, más enamorados de lo suyo, más entusiasmados, más ocurrentes o más repetitivos. Todos estamos por ahí entrando y saliendo de muchos mundos. ¡Y no es fácil! ¡Y nadie te prepara!

Pero me convenzo de algo: amo lo que hago. Y me juego a que la mayor mayoría posible también. Que aunque no entendamos a ciertas adolescencias, aunque nos convierten en enemigos obstaculizadores, aunque el sistema nos presione y desgaste… amamos esto.

¿Se debe a la ciencia que me formó? ¿Se debe a la pedagogía que me aconsejó? ¿Se debe al salario? No… no, querida. Se debe a los pibes. Son ellos, siempre, nuestra razón. Nuestro primer y último pensamiento. ¡No tenés idea de lo que dedicamos a verlos crecer! ¡No sabés el orgullo que se siente observarlos más grandes! ¡No sabés lo triste que es escucharlos irse! ¡No tenés idea de lo que es la práctica diaria! ¡No tenés idea del amor que fluye implícitamente! Así que… no me vengas a decir que no me preocupo por ellos.

No sabés lo que nos cuesta saber que si me adhiero al paro lo dejo sin la primera clase, le quito la posibilidad de rendir su tercera mesa que seguramente venga estudiando, le alimento la incertidumbre de no saber para qué está en la escuela. ¡No sabés lo difícil que es tomar esa decisión!

No sabés lo que nos cuesta saber que si me adhiero al paro lo dejo sin la primera clase, le quito la posibilidad de rendir su tercera mesa que seguramente venga estudiando. ¡No sabés lo difícil que es tomar esa decisión!

Entonces: no me vengas a hablar de lo que yo hago y dejo de hacer por ellos. Porque nunca entraste a un aula a educar. Porque estás acostumbrada al aplauso fácil. Y porque no tenés que reclamar un aumento justo que ya te lo diste a vos misma.

Vos trabajás y yo paro. No creés en los paros y no concordás. Si leyeras un poco de todo lo que se ha conseguido con las prácticas de reclamos en nuestra historia nacional y mundial. Si supieras todo lo que heredás por luchas ajenas. Así, como ya heredaste un aumento gracias al reclamo ajeno. Entonces, respetuosa, cometé el sincericidio de agradecer y guardar silencio. ¡Y más ahora! Que estuviste cerca de cobrar un extra que a mi me sacan.

Si preferís ser parte del que se acostumbra al sistema que te oprime porque “no queda otra”; entonces evaluá tu conformismo. ¿Quién dirige tu vida y lo que te corresponde? ¿Quién toma tus decisiones? Yo no me callo. Porque así enseño. En el debate y la discusión. En la palabra de cada uno. Con todos los argumentos que tengan, pero nunca en silencio.

Yo no me callo. Porque así enseño. En el debate y la discusión. En la palabra de cada uno. Con todos los argumentos que tengan, pero nunca en silencio.

Ya padecí yo un estúpido sistema silenciador. Y cuando salí al mundo estaba en Sierra Maestra, pero sin tanto valor. Entonces, no caigas en la perversa decisión “darles premios a los cumplidores” porque muchos cumplen para que no los ahorquen; pero no están en tu línea de pensamiento. 

Los docentes seguimos en reclamo. Y vamos a mantener el paro hasta que sea necesario.
No te excede tanto si no sos docente. Si leés un poco los números que piden los demás gremios, siempre toman como base el nuestro porque es una de las primeras paritarias que se abre. ¿Y te creés que piden menos que lo se nos otorgó a nosotros? No, campeón. Nuestras paritarias son siempre el suelo. Entonces, que al menos te preocupe por ese lado.

El paro es político. Lógicamente que es político. Pero no seas burro, no es partidista. Es político. Como cuando elegís si comprás en un almacén o en el hipermercado. Como cuando elegís si ves la TV Pública o Telefé. Como cuando elegís la UNLP antes que la UCALP. Como cuando elegiste leer esto o dejar de leerlo simplemente porque no te interesa.

Y, por último: sí, genio. El paro es político. Lógicamente que es político. Pero no seas burro, no es partidista. Es político. Como cuando elegís si comprás en un almacén o en el hipermercado. Como cuando elegís si ves la TV Pública o Telefé. Como cuando elegís la UNLP antes que la UCALP. Como cuando elegiste leer esto o dejar de leerlo simplemente porque no te interesa. Todas las decisiones en nuestra vida social son políticas. Porque hacen al todo, a la polis, al ordenamiento político. Todo es político. No descubriste América.

Y no es partidista. Yo a estos no los voté, al anterior tampoco pero su partido me identifica ¿y sabés qué? También le hice paro.

Ya ves, el docente es docente. El docente lucha por lo suyo. No queremos de más. No te estamos jodiendo la vida; estamos buscando tener las condiciones para que las futuras sean todavía mejores.

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