El pibe que soñaba

Compartir

Fue ángel y demonio, pero nunca dejó de hacer y decir lo que sentía. Algunos no le perdonarán su origen y el poder que tuvo. Siempre se encargarán de hacerlo notar cuando se refieran a él como “negro de mierda” o falopero. Galeano dijo que fue el único Dios pecador, y ahí radica su esencia, la que nos emparenta, la que lo hace pecador que se asume como tal y declara que no es ejemplo de nada.

No me acuerdo cuándo fue la primera vez que toqué una pelota, pero sí que daba vueltas en mi cabeza la palabra Maradona, porque mi viejo me contaba cómo había que jugar. No tengo dudas que, para bien o para mal, hay algo de nuestra historia personal ligada directa o indirectamente al Diego. Un almuerzo, una cena, una cita, lo que sea.

No faltará quien diga y con razón que Maradona le cae mal, que es una mala persona, pero nadie tiene la capacidad que tuvo Diego para hacerse cargo de (nada más y nada menos) que ser él, y ser el humano más representativo de la humanidad. Porque el mundo está plagado de dolor, de injusticias, de contradicciones. Y él fue ángel y demonio, pero nunca dejó de hacer y decir lo que sentía. Y es seguramente por eso que las personas pasamos desapercibidas, por buscar la corrección, por no tomar partido, por decir algo que es justamente lo contrario a lo que hacemos.

Algunos/as (pocos/as por suerte) no le perdonarán su origen y el poder que tuvo. Siempre se encargarán de hacerlo notar cuando se refieran a él como “negro de mierda” o falopero. Galeano dijo que fue el único Dios pecador, y ahí radica su esencia, la que nos emparenta, la que lo hace pecador que se asume como tal y declara que no es ejemplo de nada.

Maradona fue genuino, por eso molesta, porque sus errores y su violencia y todo lo malo que podía tener estaba expuesto, sin embargo; él nunca gambeteó la cachetada y muchas le dieron de lleno.

La vida puso en sus pies la lámpara de Aladino y de repente pasó de no comer a tener todo lo que deseaba. Se hizo de Maradona una eterna telenovela que siempre ganó en rating y donde cualquiera podía opinar. Estoy seguro que nadie al que le filmen una sola semana de su vida podría salir ileso. Él tampoco, pero a diferencia de muchos/as, pagó siempre.

Pero hoy se murió y su leyenda mutará hasta dimensiones inimaginables.

Yo me quedo siempre con Diego, con el potrero de Fiorito en la narices de Joao Havelange, con su no al ALCA, con su tatuaje del Che, con su abrazo a Fidel y la Revolución Cubana, con su amor por la Tota, con la canción que le cantó a la Claudia, con la adoración por Dalma y Yanina, con sus dedos en V, con la pelota imantada a su pie, a su corazón.

Podría hablar de lo que no me gusta de Diego, pero de eso hablaron toda la vida y seguro se seguirá hablando.

Hoy estoy triste, murió el Diego, y no me acuerdo cuándo fue el momento que toqué una pelota por primera vez, como si eso tuviera importancia en un día como hoy.

Comentarios

Comentarios

Mi Voz

Mi Voz

Los artículos de nuestros lectores. Porque Nuestras Voces no es un medio, es una comunidad. Para escribir tu artículo ingresá al menú Mi Voz, opción Escribí tu nota.

Hacé tu anotación Sin anotaciones
Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 25/02/2021 - Todos los derechos reservados
Contacto