La generación «No Future»

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Sin cultura del trabajo

A la juventud qué le va a quedar. ¿el trabajo de calidad de Macri, hacer papas fritas a un salario menor del smvm? Teniendo en cuenta los tarifazos, el aumento del transporte, la devaluación de la moneda, y su consecuente licuación del salario, etc. ¿qué van a hacer con $4500? Van a trabajar para nada. No van a tener perspectivas de crecimiento, ni alcanzar alguna meta; sólo servir a su empleador, que tiene ganancias extraordinarias, y a cambio de nada, el tiempo y esfuerzo invertido en el trabajo. En el mejor de los casos, con el monto a retribuir apenas cubrirá el viaje, y su alimento en el lugar de trabajo….

La ola de despidos, entre otras cosas, genera incertidumbre hacia el futuro, inseguridad personal, angustia, desesperación y depresión. Lugares a los que el viejo sistema que se impuso por voto popular necesita llegar, y allí encontrará a los trabajadores (empleados y desempleados) con los brazos bajos y aceptando lo inaceptable.

Uno de los objetivos es el salario a la baja, erradicar el estado de bienestar laboral, erradicando así también el autoconvencimiento de merecer lo que se tiene, valorarse cada uno como trabajador y en base a eso reconocerse como persona con expectativas de mejora y lucha para alcanzar los objetivos. En cambio el sistema viejo impone que los trabajadores acepten algunas sobras o migajas que apenas les alcance para devolver lo que se les paga a sus empleadores, indirectamente, ya que pagando los impuestos, con el modelo actual, el dinero vuelve a las arcas de las empresas, y no entra en un círculo del estado de distribución. Sumándose a esta situación la creciente masa de desempleados, que van a competir entre sí por aceptar lo que otro, con un poco de autoestima no. Si a alguien no le gusta algo, no importa, tenemos muchos que sí aceptaran, o hasta quizás por menos de lo que se le ofreció al anterior. Necesitan eliminar la autoestima o autovaloración, y que nos convirtamos en seres derrotados y sin derechos. Sólo así se pueden imponer las ideologías de capitalismo de pillaje.

Nivel académico

Ya en campaña MM se había expresado, ¨¿qué es esto de universidades en todos lados?¨.

Claro, a su sector no le conviene mano de obra calificada, ni competencia para sus universidades privadas, sólo un ejército de desempleados sin acceso a la educación, y con menos conocimiento y conciencia. Operarios maleables y dóciles.

Sabíamos que no iban a ser prioridad las mismas, ni mantenerlas funcionando óptimamente, o bien, mejorándolas, inclusive crear nuevas. Ante las brutales subas de las tarifas, agua 300%, luz 400% en el mejor de los casos, gas 300% siendo magnánimo. Sin contar con las paritarias de los salarios del personal empleado; sin aumento del presupuesto de las universidades, es condenarlas al deterioro académico, edilicio, en condiciones deplorables para presenciar las cátedras con temperaturas bajas o altas.

Ante este panorama, el diagnóstico es que se opera desde el estado para que la educación superior sea elitista, vaciar las universidades en presupuesto, personal e inclusive, estudiantes. Todo en favor de las facultades privadas, y que las clases populares se le sigan cerrando las puertas a la profesionalización, al acceso igualitario, a la posibilidad de desarrollo personal y social. Condenar al pueblo que más soporta la crisis creada por el mercado y sus actores a la precarización en su nivel de vida.

Alentar la ociosidad y quitar perspectivas

La ociosidad es la madre de todos los vicios, dice un refrán. En barrios con clubes barriales, donde se practican deportes variados, la delincuencia juvenil es menor. Los clubes de barrio, dónde los chicos hacen fútbol, artes marciales, patín, voley, etc. y donde nuestros abuelos juegan al truco, ajedrez, bochas. Esos lugares fundamentales para desarrollar algún deporte, donde aparte se interactúa con el barrio; excelente motivo para sacar de la calle a nuestros chicos y alejarlos de eventuales tentaciones que allí se encuentran y avocarlos a una actividad que elijan hacer; y nuestros mayores siguen interactuando en la comunidad, donde no son relegados , casi olvidados, comparados con algunas situaciones de geriátricos. Amén de los centros de jubilados.

Los clubes siguen la suerte de las universidades, aunque en realidad peor, ya que no cuentan con un monto designado por el estado para solventarse, y para acceder a alguna tarifa social, a fuerza de trabas burocráticas, se hacen inalcanzables. Nuestros clubes no cuentan con el peso de las universidades, lamentablemente, se encuentran aún más a la deriva.

Al arrebatarles a los jóvenes las actividades que allí se desarrollan, y los incentivos que se generan en las mismas, como alcanzar una meta, superarse, vencer miedos, forjar personalidad, etc. quitándoles estos motivos, y volverlos a la ociosidad, al desamparo institucional, la ausencia del estado, los volcamos al riesgo de encontrar en la calle peligros de todo tipo, que son innecesarios enumerar. Y a la postre privan a los padres de ver con orgullo y satisfacción a sus hijos proponerse metas, alcanzarlas, transitarlas, y a los chicos de formarse, física e intelectualmente, emocionalmente, demostrarse a sí mismos y a sus papás que el esfuerzo tiene su retribución.

Trabajos

¿Qué va a pasar con esta masa de chicos y chicas, uno sin trabajo, y el otro precarizado, trabajando sólo para pagar los impuestos y comer, subsistir digamos? Los jóvenes van a ver en el trabajo no una herramienta para desarrollo, sustento, ahorro, costearse una carrera, etc, sólo van a ver un yugo semi esclavista que sirve para subsistir, nada más..Sobreviviendo diría Víctor…

Vacíos estudiados

Imaginemos las universidades semi vacías, como consecuencia de los bajos ingresos en el seno familiar, donde se prioriza el alimento y los impuestos, poco les va a quedar para el viaje del estudiante (ya con el bruto aumento, y al día de hoy se rumorea otra suba), apuntes, libros, fotocopias, aranceles, etc. Sumando el vaciamiento edilicio e institucional de las universidades; y el panorama de la perspectiva psicológica. El combo difícilmente dé altas expectativas de concurrencia…Sumando el aliciente de que la carrera seguida, al recibirse, al ser chica la economía, ¿tendrá chances de ejercer para lo que se preparó ? No va a haber demanda, o escasa y concentrada.  Hoy recordamos los  taxistas de lujo en los 90´s, psicólogos, abogados, profesores….

Deporte

Y a la postre, si colapsan los clubes, terminamos de quitarles una de las últimas patas de inclusión positiva social, el club es una de las pocas instituciones que sobrevivió al tango. Contemporáneo de éste, en los años 40, cuna de tantos deportistas, que pasa inadvertida. Los deportistas logran notoriedad al llegar al podio de las elites, o en las olimpíadas, pero mucho trabajo de base se hace allí.

Grandes expectativas

Tal vez, cuando ese ejército de jóvenes con pocas expectativas, con pocas salidas, los escasos escapes, pululen por las calles, perdidos, desorientados, sin saber qué hacer, sin saber dónde recurrir,  ante un sistema que los expulsa,  a base de tanta desolación, depresión, para escaparse de este presente oscuro, donde ya ni se van a preguntar por el devenir del futuro, caigan en salidas fáciles, que el mismo sistema se va a encargar de ofrecer y proveer. Algo vimos en Inglaterra en el 77, que parió el punk y su ¨no future¨,. Vimos en los 90 con el grounge y el vacío existencial; espectadores sonoros de la historia en el que se oye a los jóvenes.

Mi gran expectativa, cómo darles fé a los pueblos, no una fé religiosa, sino en ellos mismos. En el futuro, que está en sus manos, y que no se transforme en arena o agua, que no se les escurra entre los dedos, sino, fuertemente asida, como las riendas de una cuadriga, sea dirigida, a pulso firme hacia un futuro promisorio.

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