La línea H

Compartir

Un sábado lluvioso y una banda de rock en el subte de Recoleta desnudan las contradicciones de esta Buenos Aires. La burbuja del barrio choca contra la realidad de miles y miles que la pelean y la sufren cada día. Hay días en los sólo queremos descansar y no  ver nada más, pero otros sentimos que somos una parte del tejido social que también trabaja en fortalecer otros lazos de identidad política. Nosotros sabemos bien de qué lado estamos.

Marcha de la resistencia. Sábado y llueve. Viento. Yo no estoy en la marcha, tuvimos que ir con mi novia a vender una camiseta de River, que consigo a bajo precio y la revendo. Son cuatrocientos pesos más para llegar a fin de mes. Así que no estamos en la marcha, pero la sentimos. Vivimos en Recoleta pero no somos macristas. Somos de Cristina, de Néstor, de Eva y Perón: así, en ese orden.

En el subte H pusieron una banda de rock y la rodearon de una escena “borgeana” con mesas de ajedrez y café. Es por “el día Borges”. En la plaza Hebe se está cagando de frío junto con otros miles y nosotros viendo de reojo esto que no sé qué es. La línea C esta inundada y hay medida de fuerza. Pero en la H es el día Borges. A veces siento que la burbuja se hace asfixiante.

Vivo en un monoambiente que se cae a pedazos pero me mantengo acá porque para mudarme necesito más plata de la que tengo. Escribo justificando mi posición y no entiendo porqué. Me enojo conmigo, me enojo con la banda esa que canta como si nada pasara, me enojo con el país. Me enojo. Dejo de hablarle a mi novia, hago puchero y le digo que salgamos de ahí, que me pone de mal humor toda esa escena. Y siento que quiero hablar y explicar y gritar. Pero también siento que soy un pesado, que soy alguien que no puede relajarse y escuchar un rato una banda que tal vez, no tenga nada que ver con todo esto.

Llueve y hay más viento que a la ida. Mientras caminamos en silencio pienso y pienso, no puedo parar de pensar en cómo todo va cerrando. En como todo lo que ya vi que se venía se va cayendo sobre nosotros. Ahora estamos en la parte en donde crean escenarios de violencia, tensiones invisibles. En donde se encienden la mecha, y esperan. Poco a poco, se van cubriendo. Una mojada de oreja por acá, otra por allá y cuando menos lo esperemos: el ejército en las calles. Al mejor estilo de estado parapolicial.

Hace frío, ayer hizo calor. Ayer era primavera y yo gritaba que florezcan mil flores. Ahora hace frío y me siento desnudo. Desnudo y contradictorio. Sigo caminando atrás de mi novia que acelera el paso para llegar a casa cuanto antes. Y yo siento que por más que nos sequemos vamos a seguir mojados. Hay días en los que quiero descansar, en los que no quiero ver más nada. Pero no puedo, es como si tuviera los parpados sostenidos por escarbadientes. Que mierda me importa Borges, que carajo me importa la banda “Cuentos Borgeanos”. Pero no sé qué hacer, no sabemos qué hacer. Ayer era primavera. Se me dieron vuelta las estaciones.

Entramos a casa y yo me quedo masticando bronca. Fabricando un silencio cortante y profundo para que ella me pregunte que me pasa y así yo poder despotricar contra estos tipos que nos gobiernan. Pero ella no dice nada y entra a bañarse. Preparo el mate mientras abro el Word para escribir. Ella sale, se viste y cuando menos lo espero me abraza por detrás sin decirme nada. Entonces la bronca se me va y me siento bien. Acompañado. Y entiendo que no estamos desnudos ni solos. Entiendo que hay que seguir haciendo lo que sea que hagamos. Entiendo que no estamos en la marcha pero estamos acá, somos una parte del tejido social que también trabaja en fortalecer estos lazos de identidad política.

Yo seguiré firme buscándole la vuelta a cada cosita que proponga este gobierno porque cada acto o propuesta por más bien intencionada que parezca tiene una vuelta oscura. Entiendo que la banda no tocaba en Constitución, estaba acá: en Recoleta. Pero acá también hay dos personas que le dan la espalda y se abrazan para darse fuerzas y seguir resistiendo, construyendo y trabajando. Entiendo que la mecha ya está encendida pero como dijo el Indio: fíjate vos de qué lado de la mecha te encontras. Nosotros sabemos bien de qué lado estamos.

No vamos a volver porque nunca nos fuimos. Siempre estuvimos….desde Perón, Eva, Néstor hasta Cristina y más acá: en ese orden. Siempre el amor vencerá al odio. Cebo un mate y se lo paso a mi novia no sin antes advertirle “guarda que está caliente”. Ella me mira y sonríe. Sonríe, sonreír, sonrisas. Pueblos alegres vencen, siempre. Siempre es nunca más. Nunca más somos nosotros. Y nosotros somos muchos.

Mandá tu nota

Comentarios

Comentarios

Hacé tu anotación Sin anotaciones
Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 08/12/2019 - Todos los derechos reservados
Contacto