La mayor e invisible fuente de fuga de dólares

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Hay que combatir el «rentismo» que se inoculó como veneno en todas las sociedades. La fantasía de que un inquilino debe mantener con el pago de su alquiler a una familia completa y la locura de que las propiedades se vendan en dólares.

Una de las cuestiones fundamentales a combatir a muerte diría, es el «rentismo» que se inoculó como veneno en todas las sociedades. Está en esta tragedia de Gesell, el salvarse el año con lo que se alquila un par de meses, pero está en general por toda la sociedad.

Hubo en tiempo en el que alquilaba una hermoso PH en Villa Crespo, tres ambientes y una cocina grande. La dueña era una persona encantadora -de verdad- que vivía en Córdoba con sus dos hijos. Comenzamos pagando 2400 pesos en el 2007, y año a año «la inflación del supermercado» me fue llevando el alquiler hasta alcanzar los 8000 hacia el 2013. Un día me pidió la casa de vuelta, porque una Universidad privada le ofreció 20000 pesos por la casa y además por ahí se la compraba en trecientos mil dólares.

Sus palabras fueron «es que con 8000 pesos ya no podemos vivir mis hijos (grandes) y yo».

La «gente» ya ni se da cuenta de las cosas que dice (le hacen decir). O sea, que del alquiler de un PH de 3 ambientes tenía que sostener la vida de 3 adultos, en realidad 6: un matrimonio con una hija adolescente teníamos que trabajar para sostener no a 3, sino a 6 personas.

Creo que nunca se piensa en eso cuando se pretende no tener un extra, sino vivir de rentas, no habiendo elegido originalmente la especulación como vida. Ése es uno de los aspectos siniestros del neoliberalismo, y tiene unas consecuencias de las cuales nunca leo nada. El aumento desmesurado  en dólares de las propiedades desde que comenzamos a salir del infierno, después de la caída de la convertibilidad, con muy baja inflación aún durante un tiempo relativamente largo, era la oportunidad de haber cancelado por ley, por la fuerza, el uso del dólar como valor para las operaciones inmobiliarias. Eso sí que «no pasa en ningún lugar del mundo». Ustedes saltarán «lo que pasa es que acá con la inflación». NO. Es al revés. Entonces, vuelvo al principio de este párrafo. El aumento desmesurado de las propiedades en dólares hizo que fuera necesario destinar cada vez más dólares a las operaciones inmobiliarias acá. Piénsenlo bien. ¿No es de locos? ¿No es verdaderamente de locos que para adquirir las propiedades de acá, construidas acá, o sea toda la mano de obra acá, los materiales más allá de alguna grifería todos de acá, publicitadas acá, etc etc etc , HAYA QUE IMPORTAR DÓLARES? Sí, importar dólares porque aunque sean del Banco Central si no fueron dólares de deuda fueron dólares de exportación, por tanto, dólares importados.

Es que ésa es la cuestión. Es de perogrullo, pero todos los dólares son importados. O peor. TODAS LAS PROPIEDADES SON EXTRANJERAS. ¿Se dan cuenta? Imaginemos una situación… como la actual, o como debería ser la actual. O sea, nadie puede comprar un dólar. A partir de «este momento» sólo podrían comprar propiedades extranjeros que traigan dólares al país para hacerlo. Es un ejemplo extremo, pero vale.

Todo el asunto monetario es de locos. Si te vas a Europa no habría ninguna razón para comprar dólares, habría que comprar euros. En realidad no habría que comprar nada, tendríamos que llegar ahí, ir a una casa de cambio o a un banco con nuestros pesos y cambiarlos por euros. Y ya está. Ésa es la cosa. Pero tantos años de psicósis instalada en esta sociedad de colonos inconscientes de serlo naturalizó algo totalmente contra natura, el flujo incesante de su sangre a la de los grandes especuladores. Porque es eso: como en el microejemplo inicial del PH de Villa Crespo, en lo macro cada vez somos más los que tenemos que trabajar para sostener la vida regalada de cada vez menos.

Creo que más allá de solucionar lo inmediato, que es imprescindible, se tiene que respirar un poco, tomar distancia y ver dónde está el nudo gordiano a cortar. Para mí está ahí. Para mí cada negociación con nuestros «acreedores» tiene que apuntar a ir restableciendo la reciprocidad, rota desde 1825 tal vez, pero destruida y convertida en muñón insalvable desde el 76. Bueno, hay que saltarse lo «insalvable» y crear prótesis perfectas a partir de las cuales ir volviendo a una vida normal para toda la sociedad. Después la «ingeniería genética» hará el resto y podremos a tener nuestros miembros completos. Pero hay que empezar por algún lado a cortar la sangría que más que sangría es torrente brutal, y a mí me parece que ahí está la clave. Si no se plantea eso como innegociable, como lo que no hay más cojones que hacer, seguiremos agonizando, en este bucle melancólico.

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