La RAM, tan real como el Hombre de la bolsa

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Los medios hegemónicos resolvieron, desde hace unos meses, hablar de la RAM cada vez que se mencione al pueblo Mapuche. Para estos medios y sus personeros, en claro apoyo a la decisión gubernamental, no existen ni las personas, ni las comunidades, ni las Lof. Según ellos, todo el universo Mapuche se resuelve en una sola palabra: RAM, nombre escogido para corporizar un enemigo tan inexistente como necesario para los fines del poder concentrado. Igual que el Hombre de la Bolsa, el Coquena, o el Pombero. Leyendas disciplinantes que generan miedo y habilitan el castigo por parte del poder. 

Los medios hegemónicos resolvieron, desde hace unos meses, hablar de la Resistencia Ancestral Mapuche o RAM (no la RIM, como supo decir Elisa Carrió) cada vez que se mencione al pueblo Mapuche. Para estos medios y sus personeros, en claro apoyo a la decisión gubernamental, no existen ni las personas, ni las comunidades, ni las Lof. Según ellos, todo el universo Mapuche se resuelve en una sola palabra: RAM.

Pero no se contentan con usar ese término refiriéndose a una organización que nadie conoce ni reconoce. Además, la cargan con todos los atributos que se les antoje.

Para evitar ejemplos innecesarios repartidos en todos los medios socios de Cambiemos, alcanza con mencionar la última expresión tuitera volcada en las redes por Federico Andahazi, psicólogo, novelista y conductor radial quien, sin ruborizarse ni un poquito y ejercitando sus aptitudes literarias escribió: “RAM tiene la misma lógica que ISIS: sustraer territorio para Establecer un Estado independiente. En medio oriente lo llaman Califato y en la Patagonia Wallmapu. ¿Quiénes proveen el armamento de guerra a la RAM?”

Según la acusación del juez, los mapuches no tenían armas de fuego

Muchos hablan de la RAM. Nadie, sin embargo, ofreció hasta el momento ni un mínimo dato que permita acceder a su existencia. (A propósito, incluso el obispo de Barilocche, Juan José Chaparro, se refirió en estos días a la inexistencia de ese grupo armado). Parece lógico que Andahazi no sepa quiénes le proveen el armamento. Lo que suena absolutamente ilógico, es que tanto él como otros escribas y voceros, hablen de una organización que nunca se presenta a sí misma ni se autoadjudica ningún tipo de actividad.

Queda claro, a esta altura, que “RAM” es el nombre escogido para corporizar un enemigo tan inexistente como necesario para los fines del poder concentrado. No es lo mismo, en la búsqueda de cierto consenso social, perseguir a unos humildes indígenas sin tierra, que a una organización terrorista tan brutal y sangrienta como ISIS.

La Patagonia es un filón extractivo multimillonario. Posee un territorio turístico, productivo y energético excepcional. Y en ese negocio de opulentos y magnates, los indios molestan. El legítimo reclamo de sus territorios y el cuidado de la Mapu (tierra/naturaleza), resultan estorbos para los intereses acumulativos.

Por eso existe la RAM. Igual que el Hombre de la Bolsa, el Coquena, o el Pombero. Leyendas disciplinantes que generan miedo y habilitan el castigo por parte del poder. Eso es la RAM, un permiso autoconcedido para matar sin culpa, para asesinar con causa, para proteger -aún a costo de cualquier vida inocente- el negocio de los ricos. Y cuidado. Porque llegado el caso, cualquiera de nosotros puede ser la RAM.

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