La reforma educativa

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Lo que está en juego con la reforma educativa que intenta implementar el gobierno de Cambiemos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es precisamente el futuro de nuestras muchachas y muchachos. Por eso apuntan a la escuela pública; porque la educación pública es el espacio más democrático de la sociedad argentina, en el que todos comparten sin importar origen social, religión, género, manera de ver la vida. La escuela pública es la institución de la integración libre y democrática. Destruirla, como están intentando hacer, es apuntar al corazón del estado de derecho y de la democracia argentina.

La reforma educativa que intenta implementar el gobierno de Cambiemos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como inicio para luego trasladarla al resto del país, expone claramente las incapacidades de los funcionarios de Cambiemos para el diálogo democrático.

Como gobierno de empresarios que es, actúan imponiendo políticas como lo hacen en sus empresas en las que obligan a los empleados a realizarlas de acuerdo a la manera de pensar y actuar de la dirección de la empresa.

Ellos consideran que diálogo significa sentarse en una mesa a escuchar lo que le trae el interlocutor, sin considerar la posibilidad de intercambio pues piensan que debe hacerse lo que ellos ya han decidido.

No podemos suponer que una persona que vive en su trabajo ordenando deje de hacerlo en otras de sus actividades y debemos considerar que las relaciones con los habitantes de un país no son lo mismo que la relación con los empleados de una empresa, salvo que consideremos seriamente democratizar la dirección de las empresas tal como lo decía y explicaba Kaoru Ishikawa cuando puntualizaba que una empresa es un bien social.

El proyecto de reforma educativa de Cambiemos es eso un proyecto ideado para subordinar a la sociedad argentina a las empresas; es un proyecto pensado para transformar el intercambio democrático en subordinación. Tal como lo intentan hacer con el ajuste económico.

En este caso el ajuste se mide en menos horas laborales para los profesores y nuestros muchachos y muchachas trabajando gratis para las empresas durante 2 años. Ni que hablar de los contenidos. Le huyen al debate, porque podría pasar probablemente que el proyecto deje de ser como ellos ya lo decidieron, de ahí la imposición.

Lo que está en juego con esta manera de pensar la Secundaria del Futuro, es precisamente el futuro de nuestras muchachas y muchachos. Por eso apuntan a la escuela pública; porque la educación pública es el espacio más democrático de la sociedad argentina, en el que todos comparten sin importar origen social, religión, género, manera de ver la vida. La escuela pública es la institución de la integración libre y democrática. Destruirla, como están intentando hacer, es apuntar al corazón del estado de derecho y de la democracia argentina.

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