La “revolución” educativa neoliberal

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El actual gobierno nacional no ha presentado oficialmente un programa o plan de gobierno para el campo educativo . Pero las señales y manifestaciones de sus protagonistas dejan entrever que se ha comenzado a generar las condiciones, las sensibilidades y los concesos -políticos, institucionales, mediáticos y sociales- necesarios, para impulsar en nuestro país otra “reforma” educativa neoliberal. Habrá que estar atentos, a “usinas privadas” de fundamentos y proyectos (empresas, fundaciones, consultoras y universidades), que se constituyen en referentes y “prestadores de servicios” privilegiados de las autoridades educativas del gobierno actual.

Quienes de manera directa o indirecta estamos vinculados al campo educativo, por trabajo, oficio y opción profesional, siempre que se producen recambios en la gestión gubernamental de nuestro país y en las distintas jurisdicciones provinciales que lo conforman, inmediatamente comenzamos a hacer esfuerzos tratando de comprender los propósitos, fundamentos y rumbos que tendrán sus políticas educativas.

En tanto orientaciones expresadas en el conjunto de regulaciones, relaciones y prácticas que rigen las condiciones de acceso, distribución y apropiación de los conocimientos y saberes socialmente significativos, para la formación de los miembros de la comunidad; y que previsiblemente se constituyen en objeto de disputa a través de las múltiples interpretaciones y reinterpretaciones que realizan los sujetos involucrados, expresando las ambigüedades y contradicciones de sus posiciones e intereses sociales. Serán pues sus sentidos, aplicaciones y usos los que darán cuenta del conflicto inherente a los procesos de producción de la vida social y del orden que éstas involucran (Minteguiaga, 2003).

El actual gobierno nacional, elegido democráticamente por el voto mayoritario el 10 de diciembre de 2015, no ha presentado oficialmente a la fecha un programa y/o planes de gobierno para el campo educativo; tal vez, en los meses venideros lo haga y a partir de allí todos tendremos más claro cuál es la propuesta y cómo pretenden alcanzar esos objetivos. Mientras tanto,  podemos intentar revisar  algunas señales que se fueron dando durante estos meses y que permiten entrever algunos rasgos característicos del proyecto político y educativo que se avecina, cuya partitura dará lugar a un concierto en el que probablemente no habrá lugar para todos.

Una primera señal, antecedente importante que anticipaba el proceso venidero, la tomamos de una de las exposiciones del actual Ministro de Educación de la Nación, Esteban Bulrrich, en el Auditorio del Nuevo Centro Cívico de la Ciudad de Buenos Aires (Mayo de 2015), cuando era el responsable del área educativa de la CABA. En esa oportunidad, se dedicó a hablar de dos cosas: “un fraude educativo que está ocurriendo hoy en la Argentina” y “la revolución educativa, que nosotros creemos -con Mauricio Macri-, hay que generar para terminar con ese fraude educativo”.(1)

Mediante una puesta en escena y colaboración del público asistente, en primer término, Bullrich se ocupó se señalar que “de la población total de 18 años de edad, solamente la mitad llega a un título secundario en la Argentina. De esa mitad que termina, a la cual le damos un título -y acá está el fraude-, la mitad de esos que reciben el título no comprende textos”. 

Extrapolando uno de cada cuatro jóvenes de 18 años comprenden textos (…).En la población de 25 años, uno de cada diez jóvenes, llega a un título universitario; sólo el 10% llega a un título universitario. Pero si estás en el 20 % más pobre, si sos parte del quintil más pobre de la Argentina (…); solamente 1 de cada 100 joven pobre, llega a un título universitario.

Tenemos entonces un sistema educativo que no cubre a todos -porque a la mitad ni siquiera le da el título secundario- y a los que cubre, los cubre mal, y eso termina ampliando -no reduciendo- las diferencias socioeconómicas. Porque si sos pobre tenés diez veces menos probabilidades, que el promedio de los argentinos de llegar a un título universitario. Ése es el fraude, y  eso tiene que cambiar, no podemos seguir así; porque el problema que tenemos es que estamos condenando a las generaciones que vienen. En las escuelas está el futuro del futuro (…) y a esa revolución educativa les queremos invitar”.(2)

Posteriormente, se ocupa de definir la “revolución educativa” que proponen: “La revolución educativa, es un cambio profundo, de abajo hacia arriba, en la formas de hacer las cosas…Tiene tres focos ,  el primordial es saber que estamos mal, y para eso tenemos que evaluar (…). Simplemente una herramienta para saber cómo estamos y multiplicar lo que hacemos bien y corregir lo que hacemos mal (…). Arrancamos ahí; ahora cómo cambiamos lo que pasa adentro del aula, cuál es el factor trascendental de transformación dentro de la escuela: los docentes. No hay forma que hagamos una revolución educativa si no trabajamos con los docentes (…): mejorarles las condiciones laborales, salarialmente, pero también en términos de capacitación y actualización de conocimientos, en herramientas, en hacer que puedan ver otras experiencias de escuelas que están trabajando muy bien (en Suecia, Finlandia, Estados Unidos, Colombia) y que están hoy en los mejores ranking de calidad educativa…; la evaluación docente, para ver qué hacemos bien y qué hacemos mal; creando nuevos cargos -como el maestro acompañante de trayectoria educativa-; fortaleciendo los equipos de apoyo de las escuelas y ahora vamos a hacer una capacitación permanente en servicio…Pero eso no basta, porque el docente sólo no puede. Nosotros hablamos de un triángulo, la base del triángulo, la base donde se apoya la revolución educativa, son los docentes y las familias. Tampoco hay revolución educativa si lo que hacemos dentro de la escuela no tiene algún trabajo fuera de la escuela, un acompañamiento de las familias fuera de la escuela (…); en las familias tenemos que recuperar el valor de la educación y el valor de la escuela…Ese es el vértice superior del triángulo: la escuela debe volver a estar ahí como un símbolo que la educación volvió a importar en la Argentina, que la educación volvió a ser la verdadera política de progreso social. La educación es la única que garantiza que el desarrollo social se sostenga en el tiempo…Mauricio dice: ¡hay dos revoluciones que yo voy a llevar adelante! La primera es la revolución educativa; porque queremos terminar con el fraude, porque queremos poner un foco en ese valor de la educación, pero sobre todo porque queremos, garantizarle a las generaciones que vienen, un mejor futuro. Queremos que el futuro del futuro, sea brillante, y la única manera es que entre todos pidamos mejor educación; porque volviendo al principio -también citándolo a Sarmiento-, el que no tiene educación no la pide, porque no sabe el valor de la educación. En las sociedades que quieren progresar los que piden mejor educación, son los que la tienen; somos nosotros, los que tenemos educación, los que tenemos que pedir mejor educación. Si logramos eso, la revolución va a ser exitosa; si todos formamos parte de esa revolución no hay forma de pararnos; y nosotros no queremos llegar a gobernar este país más que para garantizar que lo que hagamos, sea sostenible en el futuro. Y la única manera es que esa revolución educativa suceda y sea exitosa; ¡a eso les queremos invitar…!”.(3)

Una segunda señal, lo constituye el documento oficial del Consejo Federal de Educación, titulado: “Declaración de Purmamarca”, en el marco de la primera asamblea del órgano bajo la actual gestión de gobierno, realizada en la ciudad de Purmamarca, provincia de Jujuy (el 12 de febrero de 2016), que lleva la firma de las autoridades educativas de la Nación, las distintas provincias y representantes del Consejo de Universidades (4).

El mencionado documento, además de afirmar, “la unánime voluntad de construir sobre lo construido a lo largo de estos años” y ante la necesidad de “afianzar el valor central de la Educación como principal política de Estado que garantiza el desarrollo social y económico del país”, considera necesario “afianzar las bases de una revolución educativa cuyo vértice es la escuela, donde se gesta el futuro del futuro”.(5) Más allá de la remanida retórica, que a su vez da cuenta de ciertas dificultades conceptuales, es importante hacer notar que las consideraciones iniciales, además de pretender mostrar cierta “voluntad de continuidad constructivista”, destacan la centralidad que tendrá la educación como “principal política de estado” y desde un visión unidimensional y causal -heredera de cierto “optimismo pedagógico” de larga data- se reconoce a la educación como garantía “per se” de un “desarrollo social y económico del país sostenido en el tiempo” y, finalmente dando cuenta de una limitación importante, terminan por reducir lo educativo a lo escolar. Al no ofrecer una mirada más amplia que entienda lo educativo “más allá de la escuela”, se corre el riesgo de quedar atrapado y ocupado en pesar y proyectar sólo lo que ocurre al interior de los sistemas educativos formales y en especial, en los niveles de escolarización que por normativa son de carácter obligatorios.

Para llevar adelante esta “revolución educativa”, según se explicita en el propio documento y además de contar con el apoyo de las familias y la sociedad, resulta indispensable “implementar acciones conducentes a un aprendizaje continuo”, para lo cual se requiere como única estrategia central de “procesos sistemáticos de evaluación que favorezcan el desarrollo integral de todos y cada unos de los niños /as, jóvenes, adolescentes y adultos, jerarquizando al docente en su rol de autoridad pedagógica y como agente estratégico de cambio cultural que continúe poniendo en valor a la Educación ”. Que el aprendizaje es un proceso continuo que se extiende durante toda la vida, es una verdad de perogrullo que no merece más señalamientos; que solamente los procesos de evaluación y la jerarquización de los docentes, sea la alternativa para lograrlo, es al menos discutible en cuanto a sus posibilidades y alcances. Más aún si se entiende, por ejemplo, que la autoridad pedagógica, en tanto construcción sobre una base institucional y condiciones personales y profesionales que pone en juego conocimientos, prácticas, normativas y vínculos, no puede pensarse de manera aislada, en términos esencialistas y desvinculada de procesos históricos, políticos y sociales que la instituyan y legitimen.

El documento concluye, reafirmando estos pilares acordados por las autoridades educativas, con el propósito de que “todos los niños, niñas, jóvenes, adolescentes y adultos de nuestra patria, independientemente de su procedencia social, económica, cultural o de nacimiento alcancen una educación de calidad que les permita contar con las herramientas necesarias para garantizar su autonomía, construir su futuro y contribuir al crecimiento de nuestra sociedad”.(6)

Más allá que la enumeración propuesta determina un conjunto de generalidades y algunos aspectos sustantivos en los que todos podemos llegar a coincidir, lo cierto es que nos permite inferir ciertos principios y propósitos, algunos de los cuales entendemos resulta imprescindible, promover y defender. Habrá que estar atentos para observar cómo y bajo qué alcances son incorporados al proyecto educativo y político venidero. Por ejemplo, la educación y el conocimiento entendidos como “bien público y un derecho personal y social que deben ser garantizados por el Estado”; el compromiso de “sostenimiento de la inversión en educación, establecida en el 6% del PBI”; el fortalecimiento de la “atención integral de la primera infancia”; la necesidad de desarrollar “acciones de apoyo a los aprendizajes, seguimiento de las trayectorias escolares de los estudiantes y la articulación de estrategias pedagógicas que garanticen el pasaje y la continuidad de los estudios…”; la implementación progresiva de la “jornada escolar extendida”, que conjugue las actividades escolares con iniciativas culturales, deportivas, recreativas, artísticas y sociales; así como también la necesidad de “asegurar el ingreso, permanencia y egreso para la totalidad de los estudiantes de la educación secundaria en todas sus modalidades”, la mejora de “la formación inicial y continua de los docentes”; entre otros.

Una tercera señal, la tomamos de un evento que pasó desapercibido para la mayoría de la opinión pública y practicamente no recibió tratamiento por parte de los medios masivos de comunicación, producción y distribución de información. Nos referimos concretamente al II Congreso de Educación y Desarrollo Económico. Nuevos acuerdos de competitividad para la región, realizado en el Salón auditorio Usina del Arte, Ciudad de Buenos Aires, el pasado 30 de junio de 2016 (http://educacion137.com).(7)

El evento estuvo destinado a educadores, empresarios, políticos y directivos, “comprometidos con el desarrollo del capital humano y el crecimiento económico” y fue organizado por MCI Group (www.mci-group.com/es-AR/). Según su propia autodefinición, “una empresa independiente y privada con sede en Ginebra, Suiza, y con oficinas en más de 31 países en Europa, el continente americano, la región de Asia y el Pacífico, India, Oriente Medio y África y desarrollamos proyectos para clientes de todo el mundo”. Desde 1987, según la información publicada, “mediante experiencias presenciales, híbridas y digitales, ayudamos a empresas y asociaciones a captar y motivar a su público objetivo de forma estratégica, construyendo las comunidades en línea y fuera de línea necesarias para reforzar las marcas y mejorar su rendimiento”. Entre las principales tareas desarrolladas, se mencionan la gestión de reuniones y eventos, organización profesional de congresos, gestión de asociaciones y consultoría estratégica. Y según las referencias declaradas, se destacan trabajos con diferentes empresas naciones e internaciones (Nestle, LAN, Telefónica, Monsanto, Telefe, Carrefour, Frávega, Samsumg, HP) y entidades bancarias y financieras (Santander, Itaú); entre otras.(8)

Un conjunto de empresas e instituciones privadas y públicas, internacionales y nacionales, diversas en sus áreas de trabajo e intereses, son mencionadas como sponsors oficiales del evento, bajo distintas categorías: sponsors de oro (Harbour Space, Macmillan Education y sus empresas asociadas Estrada, Puerto de Palos); sponsors de plata (Despegar.com, Acaula Argentina); sponsors de bronce (ICBC, Schell, Kaltura.org, IBM, entre otras); sponsors educativos (Universidad Torcuato Di Tella, Minerva Schools At Kgi, Universidad Austral, Universidad Abierta Interamericana); sponsors fundadores (The University of Chicago, Northwestern University, Yale Club de Argentina) y un conjunto de socios adherentes (Proyecto Educar 2050, Enseña por Argentina, Instituto Nacional de Educación Tecnológica, CREA, RAP, JA Argentina, Buenos Aires Ciudad; entre otros).

La “Carta de Bienvenida” del mencionado Congreso, expresamente sostiene: “El año 2016 se inicia con un cambio de ciclo político en el país que genera expectativas. La renovación de actores y protagonistas resultante del proceso electoral del año anterior, acompañada por el natural cambio en el rumbo de algunas políticas de Estado, abre un nuevo espacio de diálogo y diagnóstico, y de acción. El diseño de instrumentos de gobierno para abordar las grandes oportunidades que aún nuestra joven democracia no ha logrado capitalizar significa tanto un mandato de la nueva administración como un desafío cultural de toda la sociedad.

A su vez, el cambio político local se inscribe en un contexto macro económico, tecnológico y social de escala global. La cuarta revolución industrial, iniciada a partir de la creación de internet y del desarrollo de una cultura digital, desafía creencias, acuerdos e instituciones de largo arraigo en casi todos los campos e industrias.

Nuevos lenguajes, tecnologías, formas de creación de conocimiento, mecanismos de producción colaborativa y evidencias científicas ponen en una encrucijada a toda la clase dirigente de una Nación. Nuevos acuerdos, liderazgos y miradas innovadoras son necesarios.

En este contexto de cambio local y global, la educación emerge como el territorio de práctica más relevantes y estratégico para un país. La educación, como función de competitividad, progreso y desarrollo económico y social de una Nación, jamás en la historia estuvo tan demanda de prácticas e instituciones renovadas, y tan necesitada de miradas audaces y de implementaciones de impacto y con potencial de escalabilidad.(…) Deseamos continuar ofreciendo un espacio de debate y coordinación de actores e instituciones, con el fin de favorecer nuevos acuerdos y prácticas entre el mundo de la educación y mundo del trabajo…”.(9)

Entre los principales objetivos del Congreso, se mencionan: “debatir evidencias, tanto del sistema educativo como del sistema productivo, que permitan echar luz sobre la coordinación necesaria entre educación formal y productividad, haciendo particular énfasis en las experiencias exitosas de otros países. Integrar miradas sobre la misma problemática de diferentes actores y agentes relevantes, ya sean del sector público, privado, social, sindical o religioso, de cualquier campo disciplinar. Proponer soluciones, esbozando agendas de trabajo concretas, ambiciosas y multisectoriales, pero realizables, medibles y auditables por la sociedad en su conjunto”. Y finalmente, “desarrollar propuestas que persigan mejorar la calidad de la educación a través del desarrollo por competencias, reducir la brecha entre educación urbana y rural, e incorporar la innovación para una sociedad cada vez más competitiva”.(10)Entre sus principales tópicos, se destacan la innovación y tecnología, la educación continua de docentes, las metodologías actuales en educación, ciencia y mano de obra y los procesos de evaluación.

La apertura del evento, estuvo a cargo de Horacio Rodríguez Larreta (actual Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), Juan María Segura (Presidente del Congreso) y Mariano Castex (Director de MCI-Argentina). Se plantearon además dos conferencias centrales, tituladas: Disrupción y creatividad: Reconstruyendo la cadena de valor de la educación” (a cargo de Fernando Valenzuela -Consultor, CEO de Laboratorio de Innovación en Experiencias de Aprendizaje LINNEA Lab-) y “Una nueva agenda educativa para la región” (a cargo de Esteban Bullrich, Ministro de Educación y Deportes de la Nación).

De manera complementaria, se desarrollaron además, una serie de paneles que abarcaban diversas temáticas: “Emprender para el siglo XXI”, “La cuarta revolución”, “Competencias para el mundo del trabajo”, “Ciencia y tecnología al servicio de una revolución educativa” y “Formación técnico-profesional”; para lo cual se contó con la participación de ciertos “CEOs-pedagogos”: Gerardo della Paolera (CEO de la Fundación Bunge y Born); Sergio Alonso (CEO de Arcos Dorados -mayor operador de restaurantes McDonald’s de América Latina, que posee la mayor franquicia de la marca en el mundo-); Roberto Alexander (CEO de IBM); Sally Buberman (Fundadora y CEO de Wormhole) y Martin Migoya (Fundador y CEO de Globant); entre otros. A ellos se sumaron además, Andy Freire, actual Ministro de Modernización, Innovación y Tecnología (Licenciado en Economía por la Universidad San Andrés y OPM de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard); Rafael de Hoyos (Economista Senior de Banco Mundial). Y el consultor y experto en educación, Gustavo Iaies (actual director de Fundación Centro de Estudios en Políticas Públicas en Argentina, con antecedentes de trabajos de intercambio y cooperación con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de Estados Iberoamericanos y la CEPAL); Gabriel Sánchez Zinny (Director Ejecutivo de INET); Juan Luna Corzo (Ministro de Educación de La Rioja) y Mónica Silva (Ministra de Educación de Rio Negro); entre otros.

El cierre del mencionado Congreso, estuvo a cargo de su presidente: Juan María Segura; quien entre otros antecedentes, se declara asesor, consultor y experto en innovación y gestión educativa y es autor, entre otros libros de: “Yo qué sé (# YQS). La educación argentina en la encrucijada. Dónde estamos, dónde podríamos estar” (2014), declarado de Interés por la Cámara de Diputados del Congreso Nacional; y “Analfabetos, escritos sobre educación y otros menesteres” (2015).(11)Probablemente, dado el grado de circulación y repetición de parte de sus análisis y planteos por parte de la autoridades educativas nacionales actuales, uno de los principales referentes que nutrirán de argumentos y justificación al proyecto político-educativo neoliberal, a delinearse e impulsarse en la Argentina actual. Sólo a título ilustrativo vale mencionar que en declaraciones públicas, Juan María Segura entiende, por ejemplo, que “…el principal problema que tiene el sistema educativo hoy, es ideológico, y eso lo ves verificado en el sistema normativo que tiene todo el sistema en el país. Entonces, la política es, darle a los chicos más: darles doble escolaridad, darles más ciclos obligatorios escolares, darles computadoras; o sea darles más presupuesto. Se presupone que el sistema se repara proveyéndoles más recursos en general; y a las pruebas me remito, los resultados no acompañan eso. Entonces, todo el sistema está diseñado, mucho más como una política de asistencia social que como un sistema educativo que premie el esfuerzo y que permita visualizar los buenos trayectos educativos (…) Hoy es una educación mediocre; es una educación que no hace ni chicos responsables, ni prepara a los chicos para el mundo del trabajo, para una sociedad del conocimiento”.(12) Y que a su vez entiende, que el principal desafío que enfrenta el nuevo gobierno, liderado por el presidente Mauricio Macri, “…es que asume el mandato sobre un sistema que produce resultados de aprendizajes, malos, en términos comparativos con nuestra propia historia y con los países vecinos de la región; que tiene indicadores de sobre-edad, repitencia y abandono, que no logran revertirse, a pesar de que al sistema se le da más recursos presupuestarios, se le da tecnologías, se le da más normativas. A pesar de todo eso, es un sistema que rinde mal en estos indicadores y rinde mal en calidad de los aprendizajes…”.(13)

¿Cuáles son los sentidos y finalidades de participación de estos actores en un evento de esta naturaleza? ¿A qué obedece la necesidad de conocer y difundir sus saberes, experiencias y “competencias”? ¿Cuáles fueron sus trayectorias formativas y laborales? ¿Bajo qué intereses se construyeron estas trayectorias? ¿Qué lugar ocuparán en el proyecto educativo y político venidero? Son algunos de los interrogantes que surgen a partir de una primera lectura del perfil de la mayoría de los profesionales convocados para dar sustento al evento.

Una última señal, ya con más precisiones acerca del rumbo que seguirán las políticas educativas de aquí en adelante, lo constituye la iniciativa denominada “Compromiso por la Educación. Posicionar a la educación en la agenda y en el corazón de todos los argentinos” (https://www.argentina.gob.ar/compromisoporlaeducacion), cuyo lanzamiento se concretó el pasado 12 de Julio en el Centro Cultural Néstor Kirchner, con la presencia del presidente Mauricio Macri y los gobernadores, algunos intendentes, rectores de Universidades Nacionales, el ministro Esteban Bullrich, y sus pares de las provincias; entre otras autoridades. Esta iniciativa, además de rubricar la Declaración de Purmamarca, según la propia definición oficial, “es una invitación a todos los argentinos a involucrarnos en el desafío de alcanzar una educación inclusiva y de calidad. Este desafío requiere la participación y el compromiso de cada uno de nosotros para afianzar el vínculo entre la escuela, las familias y la comunidad”. Para lo cual se propone como objetivos centrales: “promover una sociedad que dialogue, discuta, opine y debata sobre educación; generar consenso sobre la importancia de la educación para progresar como persona y como país; impulsar acciones individuales y colectivas que contribuyan a una educación inclusiva de calidad y finalmente, monitorear, controlar y exigir al gobierno mejoras y resultados”.(14)

Como diagnóstico inicial, ante la pregunta: ¿Cómo estamos hoy?, la iniciativa ofrece algunos datos de la realidad que se propone transformar, sin mencionar la fuente de referencia: “5 de 10 jóvenes no termina la educación secundaria común; 86% de los alumnos del nivel primario no tiene acceso a jornada escolar extendida o completa; 8 de 10 estudiantes universitarios no termina la carrera; 4% de los argentinos piensa que el problema más importante del país es educativo; Argentina ocupa el puesto 59 entre 65 dentro de las pruebas internacionales de evaluación y 6° entre los ocho países de la región; 2 de cada 3 estudiantes de 15 años no alcanzan el nivel básico en matemática; sólo 1 de cada 3 adolescentes llega al último año del secundario sin haber repetido nunca; sólo 5 de cada 100 adultos de los hogares más pobres logra acceder a un título universitario. En los hogares más ricos acceden 54 de cada 100”.(15)

Como primera actividad, según lo presentado hasta la fecha, en el mes de septiembre de 2016, se prevé comenzar “un proceso de diálogo para que todos los argentinos podamos expresar nuestras preocupaciones y presentar propuestas para contribuir a mejorar la calidad de nuestra educación”. Este diálogo se llevará adelante a través de distintas modalidades en todo el país: diálogo regional (intenso y amplio entre referentes de los distintos sectores de la sociedad, públicos y privados, en diversas regiones del país), consulta ciudadana (a través de una plataforma virtual para relevar preocupaciones y recoger las propuestas que se generen desde la sociedad), diálogo en escuelas y universidades (espacios de conversación entre todos los miembros de la comunidad educativa) y diálogo municipal (mesas de trabajos intersectoriales lideradas por los intendentes para implementar acciones concretas de mejora a nivel local).

Si bien no se tienen otras precisiones más específicas sobre el proceso de consulta a realizarse en los meses venideros, según el propio ministro Esteban Bullrich, la propuesta surge de un trabajo conjunto entre referentes del Ministerio de Educación y Deportes y la Fundación Cambio Democrático.(16)Y como resultado de este “diálogo social”, hacia el final de año en curso, se prevé la elaboración de un documento síntesis que contendrá los principales resultados del proceso de consulta impulsado.(17)

En síntesis, las señales mencionadas dejan entrever que se han comenzado a generar las condiciones, las sensibilidades y los concesos -políticos, institucionales, mediáticos y sociales- necesarios, para impulsar en nuestro país otra “reforma” educativa neoliberal. Referencias de sus posibles rumbos, alcances y estrategias, pueden observarse en distintos países del conteniente (México, Chile, Paraguay, Honduras, entre otros).

Todos aquellos que trabajos, transitamos e investigamos problemáticas emergentes del campo educativo, porque tenemos suficientes memorias y experiencias, sabemos que los resultados de este “diálogo social” o diagnóstico, probablemente, se empeñen deliberadamente en señalar -única y linealmente- y sin considerar los procesos históricos y sociales que operaron como condiciones de posibilidad, las “deficiencias”, las “problemáticas históricamente recurrentes” y/o los “desafíos pendientes” (esto es, “retención y permanencia de la matrícula”, “rendimiento académico”, “calidad de la enseñanza y los aprendizajes”, “porcentajes y condiciones de egreso”; “una mejor formación y capacitación docente”; entre otros); y que es sabido requieren de respuestas complejas y creativas de corto, mediano y largo plazo, que involucren necesariamente las experiencias, saberes y compromisos amplios y cooperativos de todos los actores sociales y las instituciones involucradas.

Probablemente, también, las mayores responsabilidades que se desprendan del relevamiento, recaerán principalmente sobre los docentes, las instituciones escolares y los estudiantes y sus familias. Por tener “mala formación”, por “resistirse a ser evaluados y a los cambios”, “porque prefieren la rutina, la repetición y un salario seguro, durante unas pocas horas de trabajo diario”; “por ser instituciones obsoletas y resistentes a los cambios que requieren los tiempos actuales”;“porque no saben estudiar y cada vez saben menos, porque no leen y no comprenden lo que leen”; “porque no se comprometen y no colaboran con la educación de sus hijos”; entre otras afirmaciones en igual sentido. ¿Serán estás las variables de ajuste o intervención de las políticas educativas por venir a fin de revertir la situación planteada?.

Habrá que observar críticamente en la actual coyuntura, cómo lenguajes, definiciones y temáticas que ya se creían prácticamente desterradas del debate educativo (capital humano, usuarios o clientes, competitividad, liderazgo, eficiencia y eficacia, emprendedurismo, cadena de valor, indicadores, estándares y ranking; etcétera) vuelven a reeditarse y recrearse bajo nuevos ropajes y formatos y conforme a los intereses mercantilistas, privatizadores y meritocráticos de siempre.

Habrá que estar atentos, a su vez, a estas “usinas privadas” de fundamentos y proyectos (empresas, fundaciones, consultoras y universidades), que al tiempo que se constituyen en referentes y “prestadores de servicios” privilegiados de las autoridades educativas del gobierno actual, van preparando el terreno, estableciendo consensos y generando las condiciones para otra “reforma” educativa neoliberal.

Mientras tanto, como observa el historiador Perry Anderson (1994), es importante que aprendamos tres lecciones básicas de las vicisitudes históricas del neoliberalismo: no tener ningún temor a estar absolutamente a contracorriente del consenso político de nuestra época; no transigir en ideas, no aceptar ninguna dilución de principios y finalmente, no aceptar ninguna institución establecida como inmutable. Ya que “el porvenir, como la historia, es producto de una lucha permanente entre lo establecido, entre lo instituido que se torna necesario, y la contingencia. Sin embargo, es posible plantear el espectro de posibilidades que nuestra imaginación es capaz de producir, el abanico de tendencias que nuestra mirada puede acompañar en su tránsito del pasado al presente. Pues el futuro es del orden del deseo, de la imaginación y de la voluntad política; no del orden de la predestinación o la proyección estadística funcionalista” (Puiggrós, 1995:19).

Jorge Daniel Rodríguez,
Docente-investigador, FHyCS, UNaM

Bibliografía de referencia:

Anderson, Perry (1994): Origen y porvenir del Neoliberalismo. Conferencia publicada en el Boletín de informaciones, Facultad de Ciencias Sociales, UBA Nº 20.

Minteguiaga, Analía (2003): El Proceso de implementación del Tercer Ciclo de la Educación general Básica en el Conurbano Bonaerense, en el contexto de la Reforma Educativa. El caso de tres escuelas públicas del Partido de Morón. Tesis de Maestría en Políticas Sociales. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales.

Puiggrós, Adriana (1995): Volver a educar: el desafío de la enseñanza argentina a finales del Siglo XX, Buenos Aires, Editorial Ariel.

NOTAS

(1)https://www.youtube.com/channel/UCesxGsU3LTT0Z9fAbr1WwUw Destacado propio (consulta: 12/07/2016).

(2)Ibíd.

(3)Ibíd. Destacado propio

(4)Disponible en https://drive.google.com/file/d/0B6plaXO3RncLaU16SnhyZTB4WHc/view?pref=2&pli=1

(5) Ibíd. Destacado propio.

(6) Ibíd.

(7) Mayor información en http://educacion137.com/ (consulta: 12/07/2016).

(8) Mayor información en http://www.mci-group.com/es-AR/ (consulta: 12/07/2016).

(9) http://educacion137.com/carta-bienvenida.html. Destacado propio (consulta: 12/07/2016).

(10) http://educacion137.com/objetivos (consulta: 12/07/2016).

(11) Su formación académica, según se declara, incluye: un Master of Arts in Public Policy, (University of Chicago, Estados Unidos), un Magíster en Economía y Ciencias Políticas, (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas, Argentina);un Magíster en Administración de Empresas (Universidad Austral, Argentina) y un título de Ingeniero Agrónomo (Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires, Argentina).
Además, ocupó el cargo de Academic Market Senior Director para Latinoamérica de Cengage Learning & National Geographic Learning (2012-2013); fue Director de Desarrollo Institucional en la Universidad de San Andrés (2010-2012); Director General de Educación Digital del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2010), liderando el lanzamiento del programa de una computadora por alumno denominado Plan S@rmiento BA. Fue también, Director Académico y Director del MBA de UADE Business School, en la Universidad Argentina de la Empresa (2005-2009). Y los primeros años de actuación profesional corporativa,
transcurrieron en posiciones gerenciales en los bancos Bank Boston N.A. (1996-2003) y Citibank N.A. (1994-1996).Más información en http://juanmariasegura.net/index.php?s=seccion&t=Trabajos&ns=27 (consulta: 12/07/2016).

(12) https://www.youtube.com/watch?v=YN1tJTUF3pU (consulta: 12/07/2016).

(13) https://www.youtube.com/watch?v=dh24cno7YKE (consulta: 12/07/2016).

(14) https://www.argentina.gob.ar/compromisoporlaeducacion/ (consulta: 12/07/2016).

(15) Ibíd.

(16) Según su propia definición la Fundación Cambio Democrático, “es una organización de la sociedad civil, apartidaria y sin fines de lucro que, a través de la promoción de procesos de diálogo y transformación constructiva de conflictos, trabaja con la visión de construir una sociedad más democrática, justa, pacífica y sustentable”. Para el trienio 2014-2016, sus objetivos estratégicos están orientados a: “desarrollar procesos participativos para la formulación e implementación de políticas públicas; fortalecer las capacidades de sectores vulnerables en situaciones de conflicto; y, facilitar el abordaje pacífico y participativo de conflictos públicos”. Mayor información en http://www.cambiodemocratico.org/ (consulta: 12/07/2016).

(17) https://www.youtube.com/watch?v=L7YOTZAeh_8 (consulta: 12/07/2016).

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