Los buenos libros me enseñaron

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El gobierno actual a través de sus medios de comunicación, o tal vez el poder económico o enemigo principal a través de su gobierno de turno, es experto en la manipulación dogmática, es decir, de manera permanente se aprovecha del desconocimiento y de la confusión de las grandes mayorías de la población para generar un furibundo odio y resentimiento social hacia sus rivales políticos (kirchnerismo) basado en la presunta “corrupción generalizada”. Los buenos libros me permitieron comprender, a partir de la revisión del pasado basada en datos certeros, acerca de la necesidad política de descubrir al “enemigo principal” de cada época. El kirchnerismo, a pesar de errores o contradicciones, nunca ha sido el enemigo principal. Al contrario.

Los buenos libros de Historia (como los de Scalabrini Ortiz o Norberto Galasso) me permitieron comprender, a partir de la revisión del pasado basada en datos certeros, acerca de la necesidad política de descubrir al “enemigo principal” de cada época. El kirchnerismo, a pesar de errores o contradicciones, nunca ha sido el enemigo principal. Al contrario.

Asimismo, la lectura de más libros (antropología, psicología, sociología) junto con la experiencia cotidiana me permitió interpretar que en las sociedades existe odio, individualismo, desconfianza e ignorancia , esta última más bien propia de la división del trabajo, la cual nos hace desconocedores de prácticamente todo lo que no hacemos. Y es por la suma de estos aspectos que las sociedades pueden ser manipuladas por los verdaderos enemigos principales (los otrora defensores de la esclavitud y el racismo, la oligarquía agroexportadora socia del imperialismo británico, los asesinos de la Campaña del Desierto y bombarderos de la Plaza de Mayo, los defensores de las dictaduras).

En la actualidad, el dogma utilizado en la manipulación mediática es la “corrupción”. Al ser un hecho obviamente repudiable pero a la vez difícil de cuantificar (evidentemente, en ningún gobierno que haya sido elegido por más del 50% de los votos es posible que todos sus votantes o funcionarios sean honestos) y muy sencillo de comprender (aquí está su verdadera capacidad de confusión) esta débil argumentación le es útil a la mayoría de la población para formar un modelo mental que brinde seguridad intelectual y una supuesta comprensión del entorno que vive. Una necesidad psicológica de las más básicas para los seres humanos, sin la cual aparece la desprotección y el desconcierto.

La miseria de los medios

El gobierno actual a través de sus medios de comunicación, o tal vez el poder económico o enemigo principal a través de su gobierno de turno, es experto en la manipulación dogmática, es decir, de manera permanente se aprovecha del desconocimiento y de la confusión de las grandes mayorías de la población para generar un furibundo odio y resentimiento social hacia sus rivales políticos (kirchnerismo) basado en la presunta “corrupción generalizada”.

El ex presidente Arturo Frondizi, ya en el año 1964, nos alertaba de este “procedimiento falaz” y dogmático de manipulación en su libro “Estrategia y Táctica del Movimiento Nacional”“Entre estos procedimientos falaces, el más eficaz es el de excitar la sensibilidad moral que tiene toda sociedad civilizada. Esta sensibilidad es particularmente aguda en las clases medias…A diferencia de los sectores ligados a la producción –grandes industriales y masas obreras-, cuya militancia social les señala un enfoque realista y pragmático de los problemas del país, la clase media tiende a canalizar su insatisfacción y su estancamiento –producto de una economía deficitaria- en expresiones y protestas idealistas y subjetivas…Es fácil convencer a estos sectores que el gobierno los traiciona y los olvida, que solo contempla los intereses del gran capital o que especula políticamente con los votos de los trabajadores…Y nada solivianta más a quienes se sienten postergados o deprimidos que mostrarles que “los de arriba” hacen grandes negociados mientras ellos vegetan en la pobreza o la mediocridad.
Las minorías antinacionales son extraordinariamente expertas en explotar este resentimiento de grandes capas populares y en apoyarse en ellas para jaquear el gobierno enemigo de sus intereses. En esta realidad objetiva se basa la campaña del “moralismo” y toda su infinita gama de recursos de mala fe”.

En lo personal, la observación diaria también me confirmó que es muy difícil escaparse de la manipulación mental y dogmática de las “corruptelas generalizadas”. En mi caso, un paso muy importante fue la lectura de buenos libros de historia y otras ciencias sociales.

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