Los Focus Group del macrismo y el caso Maldonado

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El macrismo hace una hoja de ruta de los Focus Group. Es uno de los manuales de uso de su política. Los ha adaptado a su manera de ver el mundo. Una política muy emparentada con el discurso publicitario, con el marketing, con las maneras del comprar y vender, del todo se compra y todo se vende. Una política fundamentalmente pragmática. No importan los otros aspectos de la política que la dignifican. Solo el oportunismo, la ventaja sobre el otro sin reparar en las consecuencias. Ganar es la consigna aunque sea con engaños y difamaciones. El caso Maldonado, su tratamiento y ocultamiento, las palabras elegidas, el manejo mediático, las actitudes del gobierno a los pocos días de la desaparición y después de la masividad, no quedaron al margen de esta metodología, todo respondió y responde a lo que indican los Focus Group.

Un Focus Group, tal como se lo denomina en inglés, o Grupo Focal, como se lo llama en el idioma español, es un tipo de técnica de estudio empleada en las ciencias sociales y en trabajos comerciales que permite conocer y estudiar las opiniones y actitudes de un público determinado.

Su metodología de trabajo consiste en la reunión de un grupo de entre seis y doce personas, más un moderador que será el encargado de hacer las preguntas y dirigir el encuentro. Para que el trabajo de los Focus Group sea eficaz el moderador jamás deberá permitir que el grupo se aleje del tema de estudio.

El macrismo utiliza constantemente los Focus Group para definir sus políticas y no da ningún paso sin pasar por esta metodología. De esta forma toma la “temperatura” sobre distintos temas en su grupo duro de simpatizantes que lo apoya y también muchas veces se hace extensivo a otros integrantes de la clase media.

El caso Maldonado no quedó exento de los Focus Group. En los primeros días de la desaparición forzada, los resultados de estos encuentros no preocuparon al gobierno porque las noticias no habían alcanzado la masividad necesaria. El presidente y sus funcionarios no opinaban y, al mismo tiempo, se construía un relato con la Ministra de Seguridad a la cabeza, negando el hecho como desaparición forzada, negando la participación de Gendarmería, difundiendo pistas falsas, culpabilizando a la víctima, demonizando al pueblo mapuche y maltratando a los familiares; la justicia dilatando u omitiendo las medidas de investigación…

Al correr los días la desaparición forzada de Santiago Maldonado comenzó a difundirse y aumentar el reclamo de la población, transformándose en una bola de nieve que fue creciendo a medida que pasaban los días. La participación y las luchas de los organismos de derechos humanos, de los militantes y de la población sensible que tiene memoria, transformó el hecho en un solo grito: “¿Dónde está Santiago Maldonado?”, que traspasó las fronteras, fue titular en los principales diarios del mundo y culminó con la masiva marcha del viernes 1° de setiembre.

La participación y las luchas de los organismos de derechos humanos, de los militantes y de la población sensible que tiene memoria, transformó el hecho en un solo grito: “¿Dónde está Santiago Maldonado?”, que traspasó las fronteras, fue titular en los principales diarios del mundo y culminó con la masiva marcha del viernes 1° de setiembre.

Los resultados de los Focus Group que se realizaron a lo largo de estos últimos días dieron resultados no esperados y negativos para el gobierno: Una inmensa mayoría conoce el hecho, gran porcentaje de la población tiene el convencimiento, de acuerdo a las pruebas que van apareciendo, de la participación de Gendarmería, se caen las pistas que fueron presentadas una y otra vez, por los grandes medios y la idea del encubrimiento se hace cada vez más fuerte. La desaparición forzada de personas, este delito a cargo del Estado, está vivo en el pueblo argentino, es un tema muy sensible y no ha quedado en el olvido.

En las últimas horas centros de poder: Industriales, la Sociedad Rural, agrupaciones de bancos se “solidarizaron” y preguntaron por Maldonado porque les preocupa el aumento en la masividad del reclamo y el crecimiento progresivo de un porcentaje de la población que responsabiliza al gobierno.

Ante este clima, el gobierno lee el resultado y comienza tibiamente “a hacer que se ocupa del tema”: aparecen algunas declaraciones de compromiso y sin convicciones, carentes de sinceridad. Se ofrecen recompensas, se inician rastrillajes, envían “más refuerzos” al sur, algunos/as comunicadores muy cercanos al gobierno piden por Maldonado y se quejan del mal desempeño del Ministerio a cargo.

El macrismo hace una hoja de ruta de los Focus Group. Es uno de los manuales de uso de su política. Los ha adaptado a su manera de ver el mundo. Una política muy emparentada con el discurso publicitario, con el marketing, con las maneras del comprar y vender, del todo se compra y todo se vende. Una política fundamentalmente pragmática. No importan los otros aspectos de la política que la dignifican. Solo el oportunismo, la ventaja sobre el otro sin reparar en las consecuencias. Ganar es la consigna aunque sea con engaños y difamaciones. El caso Maldonado, su tratamiento y ocultamiento, las palabras elegidas, el manejo mediático, las actitudes del gobierno a los pocos días de la desaparición y después de la masividad, no quedaron al margen de esta metodología, todo respondió y responde a lo que indican los Focus Group.

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