Macri-Pichetto: amanecer dorado de la ultraderecha en la Argentina

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En sintonía con la moda ultraderechista vigente en el mundo, Argentina estrena una fórmula presidencial acorde con la tendencia: Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto. A la “antipolítica” del macrismo, Pichetto le añade “políticas del orden” como persecución de inmigrantes, comunistas, en el marco de la necesidad de profundizar el disciplinamiento de los sectores populares en general y de los trabajadores en particular con un grave riesgo de consolidación de diversas formas de “racismo de Estado”.

Siguiendo con la moda ultraderechista, tal como se percibe en otros lugares del mundo (Vox en España, Nigel Farrage en el Reino Unido, Le Pen en Francia, Orban en Hungría, “Amanecer Dorado” en Grecia, Mateo Salvini en Italia, Jair Bolsonaro en Brasil; etc), la Argentina estrena una fórmula presidencial acorde con la tendencia: Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto.

Ahora bien, ¿qué representan ambos candidatos? Y ¿en qué aspectos se potencian? Evidentemente, constituyen una conjunción que permite visualizar un proyecto de neoliberalismo fascistizado, en un contexto global de crecimiento del racismo, la discriminación y la xenofobia, fogoneados por el odio. Un odio proveniente de “pasiones negativas nacidas de la indiferencia acumulada, en un contexto de desafección por la política y la historia” (Baudrillard, 2009:197). Según este mismo autor, “Ya no nos encontramos en la anomia, sino en la anomalía. La anomalía es lo que escapa no solo a la ley, sino también a la regla. Lo que está fuera de juego, lo que ya no es susceptible de jugar” (Baudrillard, 2009:198).

A la “antipolítica” deshistorizada del macrismo, encaminada hacia la obliteración de la realidad cotidiana, Pichetto le añade “políticas del orden” (persecución de inmigrantes, comunistas, etc.), en el marco de la necesidad de profundizar el disciplinamiento de los sectores populares en general y de los trabajadores en particular. En este sentido, Pichetto apoya fervientemente una “reforma laboral”, como así también otras políticas duras neoliberales.

Por otra parte sabemos muy bien, gracias a la historia, que la sumatoria del odio más el miedo conforma un proyecto de “nueva racionalidad” de amplia difusión mundial.

Bruno Latour afirmaba que “Tener miedo es prepararse a obedecer”. En efecto, obediencia es lo que necesitaría la fórmula Macri-Pichetto para completar la tarea en una segunda etapa del gobierno oligárquico. En este sentido la Confederación del Odio propone una “resignación mejorada”, de aceptación pasiva de la “dialéctica del amo y el esclavo”, adornada con los globos de la alegría del salvajismo neoliberal, sin ofrecer ningún rédito material, salvo la satisfacción perversa de la violencia estatal, la discriminación, la demonización y exclusión del “otro”: inmigrantes, piqueteros, “choriplaneros”, colectivos LGBTIQ, afrodescendientes y los pueblos originarios, eternos condenados de la Madre Tierra. En este sentido existe un grave riesgo de consolidación de diversas formas de “racismo de Estado”, cuya función principal no es “(…) fundar un orden que reconcilie (sino) establecer un derecho basado en la asimetría” (Foucault, 1993:193).

Las políticas destinadas a diseñar un “enemigo interno”, ya fueron abonadas por la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, mediante el “desencadenamiento del poder homicida”, ejemplificado con la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado, y el asesinato de Rafael Nahuel; ambos casos ocurridos no por casualidad en comunidades mapuches de Patagonia, donde el neo-extractivismo y la valorización inmobiliaria constituyen nuevas apetencias para diversas ramas del capital financiero en una renovada forma de “acumulación originaria”.

Como consecuencia, el gobierno macrista reactualiza la clásica dicotomía “civilización o barbarie”, donde la eliminación del “individuo peligroso”, puede constituirse en política habitual de una aparente “defensa social”; infectando además el imaginario de amplios sectores de la sociedad nacional mediante formas de “adormecimiento narcotizante” logradas a través de la construcción de subjetividades con el aporte de racionalidades mistificadas.

Cabe agregar, tal como afirma Rita Segato, que “(…) todas las políticas que se arman a partir de la idea de un enemigo, caen irremediablemente en el autoritarismo y en formas de accionar fascistoides” (Página 12; 16/12/2018:5).

Frente a esta falaz y peligrosa oposición tendiente a la fragmentación y al desequilibrio, las fuerzas políticas progresistas deberían plantear enfrentarla en un eventual gobierno nacional y popular, mediante la aplicación de medidas contundentes de justicia social y de respeto a los derechos humanos en todos los aspectos, enfatizando que enfrente se encuentra un enemigo muy poderoso constituido por el salvajismo neoliberal, el cual debe ser socavado mediante “(…) un paciente trabajo crítico-ideológico” (Žižek, 2012:12).

Bibliografía

Baudrillard, J. (2009) El crimen perfecto. Anagrama. Barcelona.

Foucault, M. (1993) Genealogía del racismo. Altamira. Buenos Aires.

Žižek, S. (2012) Primero como tragedia, después como farsa. Akal. Madrid.

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