Macri y Thatcher, la demonización de los pobres

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Al igual que con Margaret Thatcher, en la Argentina de Mauricio Macri se demoniza a los pobres para imponerles condiciones injustas y evitar que resistan la humillación a la que son sometidos, hay que remontarse algunas décadas atrás para encontrar un gobierno que desprecie a los sectores desprotegidos como lo hace el macrismo con particular saña. El neoliberalismo manipula la democracia hasta convertirla en una parodia ridícula que excluye a las mayorías para asegurar un mayor lucro del minúsculo grupo de privilegio, a quienes no pertenecemos a esa oligarquía sólo nos queda resistir activamente y no dejarnos engañar en el momento de emitir el voto. 

Owen Jones es un joven periodista inglés que a diferencia de muchos de sus colegas tiene firmes convicciones que lo han llevado a mostrar las miserias de la clase dominante de su país y asumir una decidida defensa de los sectores desprotegidos.

En su libro “Chavs: la demonización de la clase obrera” describe como los gobernantes de Gran Bretaña han promovido la denigración de la clase trabajadora a la que se han sumado sectores medios y altos, precisamente el término que aparece en el título es utilizado generalmente con esa finalidad, la palabra tiene la siguiente acepción “chav es una palabra insultante exclusivamente dirigida a gente de clase trabajadora”.

Pero lo que debería ocuparnos y preocuparnos a los argentinos es la similitud entre la demonización realizada en Gran Bretaña a partir del gobierno conservador de Margareth Thatcher con la que está impulsando actualmente en la Argentina el gobierno neoliberal de Mauricio Macri.

El autor comienza contando una experiencia personal, estando en una cena con amigos de clase media y de buena posición económica, los comensales comenzaron a burlarse de personas que tenían un nivel de vida muy inferior al de ellos, este comportamiento lo llevó a preguntarse “¿Por qué el odio a la gente de clase trabajadora se ha vuelto tan aceptable socialmente?”.

Jones llega a la conclusión que ese odio de clase hacia los trabajadores no es un hecho aislado sino que es el producto de una sociedad con grandes desigualdades.

Thatcher y Macri

Margareth Thatcher asumió como primera ministra en 1979, tuvo un inicio bastante complicado con un nivel de aceptación bastante bajo, hasta que la dictadura argentina decidió invadir las Islas Malvinas, que el gobierno inglés avizoró como una oportunidad que le venía como anillo al dedo para recuperar el prestigio perdido, el triunfo en Malvinas provocó un resurgir del patriotismo imperial inglés y le permitió a Thatcher levantar el grado de adhesión a niveles impensados.

Pero Thatcher recibió otra colaboración que ayudó significativamente a su reelección extendiendo su mandato hasta 1990, el principal partido opositor el Laborismo se dividió, este partido siempre asumió la defensa de la clase obrera y sostenía el Estado de Bienestar, el sector más derechista conformó el Partido Socialdemócrata que tiempo después se fusionó con el Partido Liberal del cual surgió el partido Liberal Demócrata.

En nuestro país también hubo un sector que colaboró primero con el triunfo electoral de Mauricio Macri y que estableció una política colaboracionista con su gobierno que posibilitó que el macrismo aplicara su política de ajustes sin demasiados contratiempos, nos referimos al Frente Renovador de Sergio Massa, al que Macri llevó a Davos al poco de asumir y presentó como el jefe de la oposición, mostrándole a los poderosos concurrentes a ese encuentro cual era la oposición que Macri pretendía.

Pero la lista de colaboracionistas se amplió constantemente, en especial con la ayuda del denominado cordobesismo de De la Sota y Schiaretti, en una muestra que el Partido Justicialista puede ser utilizado para los proyectos más reaccionarios y para componendas contrarias a los intereses de los trabajadores. 

El ataque a la clase trabajadora

Margareth Thatcher se casó en 1951 con un acaudalado hombre de negocios, Denis Thatcher, que abogaba por la prohibición de los sindicatos, cuando llegó al gobierno formó un gabinete integrado, en casi su totalidad, por hombres provenientes de grupos de privilegio, el 88 % de ellos había concurrido a colegios privados, 71 % eran directores de empresas y el 14% grandes terratenientes.

Tal vez el gabinete de Mauricio Macri supere ese porcentaje en lo que se ha dado en llamar con absoluta justicia el gobierno de los CEOS, nunca como ahora se han producido tantos casos de conflicto de intereses, que no son investigados por el parcial Poder Judicial al servicio de las corporaciones ni por la Oficina en Defensa de la Corrupción que lidera Laura Alonso.

Otra característica del gobierno de Cambiemos es el elevado número de ex alumnos del Colegio Cardenal Newman, compañeros de estudios del presidente.

Con la llegada al poder de Thatcher comenzó un ataque sistemático contra los trabajadores barriendo las conquistas obtenidas a lo largo de los años, instituciones de la clase obrera fueron desmanteladas tales como los sindicatos y la vivienda social, comenzó una sostenida política de pérdida del empleo que le permitió conformar ese viejo deseo empresarial de contar con un ejército de reserva con una enorme cantidad de desocupados lo que posibilitaba además disminuir los salarios.

Con la llegada al poder de Thatcher comenzó un ataque sistemático contra los trabajadores barriendo las conquistas obtenidas a lo largo de los años, instituciones de la clase obrera fueron desmanteladas tales como los sindicatos y la vivienda social, comenzó una sostenida política de pérdida del empleo que le permitió conformar ese viejo deseo empresarial de contar con un ejército de reserva con una enorme cantidad de desocupados lo que posibilitaba además disminuir los salarios.

Durante su gobierno se aprobaron una serie de leyes que tenían por objetivo quebrar a la clase trabajadora, se permitía despedir a los huelguistas, hubo reducción de las indemnizaciones por despidos, fueron prohibidas las huelgas por solidaridad con otros trabajadores, se ahogó a los sindicatos imponiéndoles enormes multas.

Los primeros que se animaron a enfrentar la política neoliberal fueron los trabajadores del acero, quienes debieron padecer la salvaje represión de la policía y que su sindicato fuera embargado.

A continuación le tocó el turno a los mineros que eran el sindicato más poderoso de Gran Bretaña, su derrota derivó en una constante y acelerada pérdida de derechos, el 3 de marzo de 1985 concluyó la huelga minera que había durado un año.

Macri contra los trabajadores

Desde su asunción Macri desarrolló una política de agresión de los derechos laborales, aun cuando algunos sindicalistas prefieran hacerse los distraídos y otros actúan en cámara lenta.

Ni bien comenzó su administración, Cambiemos se lanzó a una prepotente caza de trabajadores estatales, hubo persecución ideológica, se ingresaba a las redes sociales para investigar las opiniones de los trabajadores.

Se denigró a los trabajadores a los que se acusó de ser ñoquis, en la mayoría de los casos sin mostrar una sola evidencia que evidenciara que los trabajadores no concurrían a sus lugares de trabajo. Otra acusación que era motivo de inmediato despido era la pertenencia a La Cámpora, en lo que fue una indisimulada persecución a quienes no adherían al gobierno de turno.

A pesar de los miles de despidos, el personal estatal no disminuyó porque los dejados cesantes fueron reemplazados por militantes del PRO, algunos con títulos ridículos con la sola finalidad de justificar enormes sueldos.

Se creó el cargo de Director de Movilidad en Bicicleta con un sueldo superior a los 70.000 pesos, los ñoquis del PRO cobran sueldos muy superiores a los supuestos ñoquis kirchneristas, obviamente un militante del PRO está acostumbrado a un nivel de gastos que no puede perder por sacrificarse en la administración pública. Por lo general quienes denostan contra el Estado han sido sus principales saqueadores.

Los estatales fueron sometidos a las mayores ignominias en declaraciones de los funcionarios de Cambiemos, el ex ministro Prat Gay declaró al poco de asumir y antes de ser eyectado de ese puesto: “Queremos un Estado sin la grasa militante”, al parecer nos militantes de Cambiemos no son grasa, eso si son bastante más caros.

Los estatales fueron sometidos a las mayores ignominias en declaraciones de los funcionarios de Cambiemos, el ex ministro Prat Gay declaró al poco de asumir y antes de ser eyectado de ese puesto: “Queremos un Estado sin la grasa militante”, al parecer nos militantes de Cambiemos no son grasa, eso si son bastante más caros.

En tanto el presidente declaró que el Estado se había convertido en un aguantadero, esas palabras surgidas de la boca de un empresario que forma parte de una familia que hizo su fortuna como miembro de la denominada “patria contratista”, son más que significativas ahora que el Estado fue invadido por reconocidos lavadores de dinero con cuentas off-shore que han lucrado perjudicando al grueso del pueblo argentino y actúan de una forma muy poco transparente.

La reciente revelación que el hermano del presidente blanqueó más de 600 millones de pesos y que también lo hicieron otros familiares de funcionarios PRO es una confirmación rotunda que ahora sí el Estado se convirtió en un aguantadero.

Egoísmo e individualismo

La política neoliberal impuesta por estos gobiernos tiene como una indefectible consecuencia la eliminación de cualquier sentimiento solidario y la imposición de una conducta gobernada por el individualismo y el egoísmo.

La pobreza dejaba de ser una cuestión social para convertirse en una situación propia de la conducta de aquellos que no podían acceder a lo indispensable para tener un nivel de vida digno, veamos que nos dice el autor del libro: “Problemas sociales como la pobreza y el desempleo en otro tiempo eran considerados injusticias derivadas de fallos internos del capitalismo que, como mínimo, debían abordarse. Pero hoy se han empezado a considerar consecuencias del comportamiento personal, de defectos individuales e incluso de una elección”.

Por esta maniobra dialéctica de las clases dominantes y sus fieles mercenarios, la pobreza era culpa de los pobres, y por eso no correspondía responsabilizar a los gobiernos ni a sus políticas, sino que era consecuencia de la incapacidad o la carencia de talento de los pobres.

Problemas sociales como la pobreza y el desempleo en otro tiempo eran considerados injusticias derivadas de fallos internos del capitalismo que, como mínimo, debían abordarse. Pero hoy se han empezado a considerar consecuencias del comportamiento personal, de defectos individuales e incluso de una elección.

Thatcher dictaminó que la pobreza había dejado de existir y que si existía era por culpa de los pobres, así lo decía: “En los países occidentales aún tenemos problemas que no son la pobreza. De acuerdo, puede que haya pobreza porque hay gente que no sabe administrarse ni gastar sus ingresos, pero ahí nos enfrentamos a un defecto de carácter fundamental”.

Y cuando ya llevaba siete años en el gobierno la primera ministra británica sentenció: “No existe una cosa llamada sociedad. Hay hombres y mujeres individuales, y hay familias”.

Por supuesto que los medios de comunicación juegan un papel fundamental en este sistema que denigra a los pobres, las principales figuras que trabajan en esos medios cobran cifras siderales que les permiten un nivel de vida que los alejan de los ambientes en los que viven las personas con serias carencias, desconocen la realidad en que viven estas personas y cuando se refieren a ellos sólo lo hacen con comentarios despectivos y descalificatorios.

Cuando Pinochet asumió la presidencia luego de encabezar un sangriento golpe de estado que implantó una dictadura nefasta declaró que su objetivo consistía en “hacer de Chile no una nación de proletarios, sino de emprendedores”.

El gobierno de Macri le ha otorgado un lugar destacado a la función de los emprendedores en la política económica, se reunió en Olivos con un grupo de ellos y a continuación impulsó una Ley de Emprendedores.

La exaltación de los emprendedores mientras se procedía a denigrar a los trabajadores y se impulsa una economía que deja en la calle a miles de trabajadores, es una muestra que el mismo gobierno alienta la solución individual y desprecia el accionar colectivo de los trabajadores.

Demonizar a los pobres

Veamos lo que nos dice Jones sobre la función que cumple la operación de demonización a los sectores desprotegidos: “Como hemos visto, demonizar a los menos pudientes hace más fácil justificar un nivel creciente y sin precedentes de desigualdad social. Después de todo, admitir que unas personas son más pobres que otras debido a la injusticia social inherente a nuestra sociedad requeriría la actuación del Gobierno. Defender que la gente es en gran parte responsable de sus circunstancias favorece la conclusión contraria”.

En la Inglaterra de Thatcher se veneraba la riqueza, aquellos que la poseían eran dignos de admiración, su éxito era producto de su capacidad, nunca de la explotación de otros seres humanos o de países distantes en los que sus riquezas eran saqueadas. Por supuesto que esa ideología y las medidas que de ella emanaban produjeron un incremento exponencial de la brecha entre pobres y ricos.

Los conservadores británicos recurrieron a la teoría del derrame sin llamarla de esa manera, lo denominaban flujo hacia abajo, alegaban que si llenaban los bolsillos a ricos algunos billetes se le caerían y podrían ser recogidos por los más pobres.

En Gran Bretaña se publicaron libros, aparecieron series, películas y sitios en Internet con la finalidad de burlarse de los chavs o directamente presentarlos como psicópatas, la clase media suele comprar y quedarse con esta imagen, repitiendo lo que esos medios le imponen a fuerza de repetición.

Por el contrario, la televisión y las revistas muestran la vida de ricos y famosos, para darnos la imagen de que la vida es eso, conseguir una mejor casa, un mejor auto y veranear en una isla paradisíaca, sin importar como se ha obtenido el dinero para lograr ese nivel de vida.

En cambio, la vida de los trabajadores es ignorada, esto ocurre de manera deliberada en el gobierno de Macri, cuando los medios oficialistas que monopolizan gran parte de las corporaciones de la desinformación ignoran las luchas obreras, los despidos cotidianos y la represión contra quienes protestan.

La demonización es por lo general seguida de una serie de recortes en los escasos beneficios que se mantienen vigentes hacia los sectores desprotegidos.

En el 2010 ya con el gobierno conservador de David Cameron se realizaron recortes en las comidas escolares gratuitas y en la ayuda de los jóvenes desocupados.

El gobierno de Macri produjo un festival de recortes algunos de ellos tienen un manifiesto componente de crueldad , por ejemplo se recortaron subsidios a discapacitados promovidos por la ministra Carolina Stanley que incrementó su patrimonio en un año en un 400%, aumento que le permitió adquirir en el año 2016 una casa por valor de un millón de dólares.

El gobierno de Macri produjo un festival de recortes algunos de ellos tienen un manifiesto componente de crueldad , por ejemplo se recortaron subsidios a discapacitados promovidos por la ministra Carolina Stanley que incrementó su patrimonio en un año en un 400%, aumento que le permitió adquirir en el año 2016 una casa por valor de un millón de dólares.

El macrismo también efectuó recortes en la entrega de netbooks en los colegios públicos, en el plan Progresar para que los jóvenes de 18 a 24 años que no trabajan o lo hacen en trabajos informales o cobran el salario mínimo, también hubo recortes en el PAMI en la prestación de medicamentos.

Chicas embarazadas y la canaleta del juego y la droga.

Durante el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner cuando se aprobó la Asignación Universal por Hijo (AUH), Ernesto Sanz, el enterrador de la Unión Cívica Radical, declaró que la AUH se “va por la canaleta de la droga y el juego” en una de la mayores expresiones de la demonización de los pobres.

El integrante del trio Midachi, ex candidato a gobernador en Santa fe por el PRO y ex embajador en Panamá designado por Macri, declaró que las jovencitas se embarazaban al sólo efecto de cobrar la AUH, Del Sel fue desmentido por el director del Hospital que él mismo había citado.

Muchas de estas descalificaciones de los pobres ya fueron realizadas en la Gran Bretaña thatcherista, aunque es justo reconocer que la brutalidad de Sanz tal vez no haya sido superada aún.

En Gran Bretaña ocurrió algo similar, el ministro de Seguridad decía en 1992: “Tengo una lista, tengo una lista de jovencitas que se quedan embarazadas para saltarse la lista de espera de una vivienda oficial”.

Owens Jones consultó a Fiona Weir que pertenece a una institución que trabaja con madres solteras que afirmó: “Contactamos con miles de madres solteras, pero por alguna razón las que encontramos no encajan con esta imagen típica. Cómo hacemos para evitarlas, no lo sé. En cuanto a las chicas de dieciséis y diecisiete años, no pueden acceder a una casa de protección oficial a esa edad. O bien viven con sus padres o bien ingresan en programas de alojamiento subsidiad”.

También en Inglaterra la gente que cobraba pensiones por discapacidad era puesta en la mira de los gobiernos y el periodismo al servicio de los poderosos, lanzando permanentes sospechas que muchas personas perfectamente sanas cobran esta pensión.

En la Argentina de Macri hubo un ataque salvaje para eliminar muchos subsidios a personas con evidentes discapacidades que le imposibilitaban trabajar, pero los burócratas del PRO disponían sin justificación alguna que no la merecían. Una cuestión que no ha sido suficientemente estudiada por psicólogos y sociólogos es el sadismo de este tipo de gobiernos.

Cómplices del opoficialismo

Así como Macri no hubiese podido aplicar su plan de destrucción y saqueo sin la colaboración de los Massa, De la Sota, Schiaretti, Pichetto, Bossio y Stolbizer, de igual forma Thatcher no hubiese podido actuar y llevarse a la clase obrera por delante sin la colaboración del Partido Laborista.

Un funcionario británico del Partido Conservador opinó: “El verdadero triunfo fue haber transformado no solo un partido, sino dos”.

Hubo un notorio giro a la derecha del laborismo aun cuando perdió a su ala de derecha que formó el Partido Socialdemócrata, el partido realizó esa transformación que quedó plasmada cuando le tocó retornar al poder con Tony Blair y luego con Gordon Brown.

Ese partido se hizo llamar Nuevo Laborismo como forma de diferenciarse de aquél partido que defendía los intereses de los trabajadores, este laborismo aggiornado les decía a los trabajadores que debían aspirar a convertirse en clase media y los alentaba a asumir una ideología que se asentaba en el individualismo.

A partir de asumir valores de sus adversarios el objetivo de todo trabajador debía ser enriquecerse y olvidar los caducos valores de la solidaridad, de lo contrario se los consideraba como personas sin aspiraciones y por lo tanto merecedoras de lo que les pasaba.

Gordon Brown un primer ministro laborista despidió a miles de empleados públicos por televisión en 2004, sin siquiera informar al sindicato.

Cuando llegó al gobierno Tony Blair expresó “La nueva Gran Bretaña es una meritocracia”.

La meritocracia implicaba que aquellos que ascendieran eran aquellos dotados de talentos que lo hicieran merecedor de ese avance, esto excluía la cuestión de las diferencias de las oportunidades, y de paso aseguraba que las desigualdades continuaran pero estas dependían de las capacidades y por lo tanto no había a nadie a quién cuestionar, sólo a sí mismo. Esto significaba un sustento de la conservación de la situación social porque quienes se encontraban arriba en la escala social lo estaban porque tenían un mayor talento.

El concepto de la meritocracia está directamente asociado a la promesa de movilidad social, los gobiernos en vez de crear las condiciones para que la clase trabajadora mejore en su conjunto, le promete que habrá posibilidades para que algunos de ellos puedan ascender. Jones lo señala con absoluta claridad: “La movilidad social puede significar ofrecer una vía para escapar de la pobreza, más que un intento de abolirla”.

El concepto de la meritocracia está directamente asociado a la promesa de movilidad social, los gobiernos en vez de crear las condiciones para que la clase trabajadora mejore en su conjunto, le promete que habrá posibilidades para que algunos de ellos puedan ascender. “La movilidad social puede significar ofrecer una vía para escapar de la pobreza, más que un intento de abolirla”.

No es casual que el gobierno macrista comenzó prometiendo que venía a instalar una meritocracia, esta palabra fue utilizada por casi todos los funcionarios del gobierno, lo hicieron Macri, Vidal, el ministro Ibarra, y a continuación el Estado fue copado por CEOS de poderosas empresas, que según la ideología neoliberal eran los únicos con méritos suficiente para gobernarnos.

La educación privada en Gran Bretaña es un reaseguro de ocupar un lugar entre los sectores privilegiados, de cada cien británicos sólo siete estudian en colegios privados, nacer en una familia con una situación económica holgada le otorga a sus integrantes una red de seguridad de por vida.

No importan los méritos si se proviene de esas familias, seguramente llegarán lejos en sus carreras, en cambio por más brillante que sea un niño nacido en una familia trabajadora las oportunidades son escasas o nulas, y muy difícilmente llegue a lograr un mejor nivel de vida que sus padres.

Los que no merecen nada

Pero mientras los empresarios se merecen todo, otros no merecen nada, desde el inicio del gobierno macrista Javier González Fraga fue un adelantado en advertirles a las clases bajas y medias, que durante una década los estuvieron engañando haciéndoles creer que podían acceder a ciertas cosas, pero no es así en un “país normal” ciertos consumos son sólo para algunos pocos. Luego de las discriminadoras declaraciones de González Fraga, Macri lo premió nombrándolo como presidente del Banco Nación.

González Fraga les advirtió a esos sectores que “le hicieron creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior”.

En otra oportunidad insistió que se acabó lo que se daba: “el país no va a crecer como para permitirte gastar más en comida y más en energía, como combustible y gas, y que mantengas tus gastos de ropa, de entretenimiento y de salidas. No puede ser. Tenemos que enfrentar esa realidad”.

Pero mientras estas clases debían limitar su consumo, a los empresarios había que permitirles todo, así dijo: “Tener dinero afuera es casi una necesidad para sobrevivir” justificando las cuentas offshore del presidente, su familia, sus amigos y sus funcionarios.

Con David Cameron en el 2010 los Conservadores regresaron al gobierno, su gabinete de 29 miembros lo integraban 23 millonarios, el 59% había estudiado en colegios privados, tal vez un porcentaje menor al del gabinete de Macri.

Sus funcionarios retornaron con sus declaraciones denigratorias para los sectores más desprotegidos mientras se negaban las consecuencias nefastas que la política económica tenía para los trabajadores. Duncan Smith secretario de Estado para el Trabajo y las Pensiones de ese gobierno señaló que la pobreza era razón de la falta de disciplina, los problemas familiares y el abuso de sustancias.

Con David Cameron en el 2010 los Conservadores regresaron al gobierno, su gabinete de 29 miembros lo integraban 23 millonarios, el 59% había estudiado en colegios privados, tal vez un porcentaje menor al del gabinete de Macri.

Y un diputado conservador explicó: «Yo no intentaría hacer nada por corregir las desigualdades, porque las desigualdades se amplían por la gente que prospera; no por los pobres que se empobrecen, sino por los ricos que se enriquecen. Y francamente, mientras generen riqueza para la economía, ingresos fiscales y demás, a mí me parece bien”

También en Inglaterra se robaron el fútbol

En 1992 los veintidós clubes de Primera División se separaron de la Federación para conformar la Premier League, con esta separación evitaban repartir los ingresos con los otros clubes, de esa manera se adaptaban a la mentalidad mercantilista de la época y como consecuencia dejaban afuera del espectáculo a muchas personas de la clase trabajadora, en ese momento se expresó que el cambio estaba destinado a atraer a “más consumidores pudientes de clase media”.

Hubo un incremento de las entradas, y se le otorgó los derechos exclusivos de televisación de la nueva liga al magnate de los medios Rupert Murdoch, acusado reiteradamente por maniobras monopólicas y envuelto en escándalos por intervenir los teléfonos de personas famosas para obtener información de manera ilegal. Recordemos que Macri asumió la presidencia procesado por una causa por escuchas ilegales pero que la corporación judicial se apuró a desprocesarlo ni bien llegó a la Casa Rosada.

Muchas personas no pudieron acceder al pago elevado para ver a sus equipos por televisión, esto expresaba Jones en su libro: “Un deporte que durante tanto tiempo estuvo en el centro de la identidad de la clase trabajadora se ha transformado en un bien de consumo de la clase media controlado por millonarios arribistas”.

De haber estado González Fraga les hubiese dicho a los Ingleses “se creyeron que podían ver el futbol gratis”, precisamente el gobierno del que Gonzalez Fraga forma parte acaba de entregar el futbol a dos grandes cadenas internacionales, una de ellas FOX es de propiedad de Murdoch, y el gran beneficiado argentino es el grupo Clarín, maniobra consumada a pesar de la promesa del presidente que el Futbol para Todos iba a continuar. Esta gente se ha robado hasta el futbol.

La manera de conquistar a los pobres

Mientras los conservadores en Inglaterra y Argentina le quitan el trabajo, les bajan los ingresos y los reprimen, cuando llegan las elecciones necesitan cortejar a los pobres para que una porción de ellos los voten, como dice Jones a veces recurren al garrote pero otras veces a la zanahoria.

Uno de los recursos a los que apelan los neoliberales para ganar cierta simpatía de los más afectados por sus políticas es azuzar la cuestión de la lucha contra la inmigración.

Este accionar canallesco le permite a estos gobiernos eludir la responsabilidad por las políticas de ajustes que implementan con un particular sadismo para desviar la atención hacia los inmigrantes a los que se acusa de estar quitándole el trabajo a un trabajador nativo.

Mediante un decreto, Macri procedió a modificar la Ley de Inmigración que facilita la deportación de inmigrantes a los que mediante una campaña del periodismo mercenario se la asociaba con el delito. Pero el ataque más claramente racista contra la inmigración la produjo el senador del opoficialismo Miguel Pichetto quién se preguntó en un reportaje “Cuánta miseria se puede aguantar recibiendo inmigrantes pobres?”.

Las expresiones xenófobas del senador fueron apoyadas nada menos que por el Secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, mostrando las coincidencias ideológicas de Pichetto con el macrismo.

La utilización del temor a la inmigración es una manera de escabullir la responsabilidad de los empresarios porque son ellos que prefieren contratar a inmigrantes a los que les pagan sueldos de hambre, muchos de ellos son explotados en talleres donde se producen las afamadas marcas que consumen las clases media y alta de nuestro país.

La utilización del temor a la inmigración es una manera de escabullir la responsabilidad de los empresarios porque son ellos que prefieren contratar a inmigrantes a los que les pagan sueldos de hambre, muchos de ellos son explotados en talleres donde se producen las afamadas marcas que consumen las clases media y alta de nuestro país.

Otra prédica neoliberal que a veces concita el interés de sectores desprotegidos es la mano dura contra la delincuencia, precisamente porque las políticas que producen desempleo tiene la inmediata consecuencia del incremento de la delincuencia, mientras en los barrios ricos se gastan fortunas en seguridad privada, las barriadas pobres no tienen esa posibilidad, siendo estos sectores los más afectados por el incremento de la delincuencia, por lo cual la promesa de mano dura contra la delincuencia genera ciertas expectativas.

Por supuesto que esos gobiernos de ninguna manera asocian el incremento de la delincuencia con sus medidas económicas, considerando también a la delincuencia como una elección individual.

Lo que el libro no menciona que haya pasado en Inglaterra pero que si ocurrió en nuestro país fue esa fabulosa estafa electoral por la cual Cambiemos hizo promesas que olvidó el primer día de llegar al poder: como pobreza cero, 82 % para los jubilados, eliminación del Impuesto a las Ganancias y mantenimiento de todas las medidas del gobierno anterior que beneficiaban a los más desprotegidos.

Milagro Sala y Santiago Maldonado

Entre cada elección, cuando no es necesario requerir el voto de los trabajadores, la principal política hacia los trabajadores consiste en reprimirlos, este gobierno lo hizo desde el inicio y además la intensificó cuando se percataron que hay una porción de la población que apoya la mano dura contra quienes protestan, crispación en la que colabora activamente el periodismo mercenario.

El macrismo reprimió a los trabajadores desde el comienzo de su mandato, lo hizo en Cresta Roja, con los docentes a los que se les negó la paritaria nacional y también con los despedidos en Pepsico.

La protesta está siendo criminalizada como se vio en la marcha de las mujeres por el colectivo Ni una menos y recientemente en la imponente manifestación reclamando por la aparición de Santiago Maldonado.

Las fuerzas de seguridad como las policías y la gendarmería se han convertido en los pilares de la política macrista, han llegado al extremo de enviar gendarmes a los colegios e infiltrar a sus agentes en las manifestaciones para que provoquen desórdenes que luego justifiquen la represión.

Si hay casos que ejemplifican de la manera más trágica la demonización de los pobres, esta se confirma con la detención injusta de Milagro Sala y la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

Milagro Sala ha sido detenida por el Calígula jujeño, Gerardo Morales, por su digna actitud ante los poderosos y por haber logrado conquistas extraordinarias para los desamparados de siempre, no sólo se la detuvo desconociendo todos los derechos ciudadanos, también se procedió a destruir deliberadamente toda la obra destinada a los sectores más necesitados que la Agrupación Tupac Amarú realizó hasta el 2015.

Eso son cosas que la oligarquía no puede aceptar, que alguien surgido desde lo más bajo de la sociedad se les plante y les impida continuar con su régimen de explotación, la persecución a Milagro Sala es una manifestación malsana que intenta escarmentar a quienes no les dejan imponer sus condiciones de injusta desigualdad.

Por su parte la desaparición de Santiago Maldonado se concretó luego de reiterados atropellos de las Fuerzas de Seguridad contra el pueblo mapuche, hace unos pocos meses veíamos a un integrante de esa comunidad con el cuello destrozado por una bala de goma disparada a poca distancia.

Patricia Bullrich se ha convertido en la ministra de Represión siendo la principal responsable junto a la Gendarmería de la desaparición forzada de Santiago. Desde la dictadura que no se veía a un gobierno encubrir un acto ilegal de las fuerzas de represión. Fue Bullrich quien envió a su jefe de gabinete Pablo Nocetti para comandar la represión contra los mapuches, ingresando de manera ilegal a la comunidad para cazar a seres humanos.

Precisamente por eso no puede considerarse al gobierno, principalmente a Bullrich y Nocetti, como simples cómplices sino como coautores de este gravísimo delito de lesa humanidad.

Se demoniza a los pobres para imponerles condiciones injustas y evitar que resistan la humillación a la que son sometidos, hay que remontarse algunas décadas atrás para encontrar un gobierno que desprecie a los sectores desprotegidos como lo hace el macrismo con particular saña.

El neoliberalismo manipula la democracia hasta convertirla en una parodia ridícula que excluye a las mayorías para asegurar un mayor lucro del minúsculo grupo de privilegio, a quienes no pertenecemos a esa oligarquía sólo nos queda resistir activamente y no dejarnos engañar en el momento de emitir el voto.

Publicado en www.elforjista.com.ar

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