Nos matan a las pibas en la cara

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Fue el grito que más se repitió durante la multitudinaria marcha de cuatro cuadras y casi dos mil personas, frente a olavarrienses que miraban de reojo, que apuraban el paso, que tocaban bocina, no en adhesión a esta causa que, de una forma u otra, les llega a todas, todos y todes quienes habitan esta ciudad intermedia bonaerense, sino en señal de apuro. Familiares de Mabel Olguín y de Valentina Gallina, junto a integrantes de la Casa Popular Valeria y del Frente Ni Una Menos Olavarría encabezaron la sentida movilización, y luego fueron recibidas y recibidos por el intendente Ezequiel Galli.

Ya el sábado 4 de enero de 2020 se presentaba triste. Era el día indicado para marchar, desde el paseo Jesús Mendía, por el esclarecimiento del aparente ‘suicidio’ de Mabel Nieves Olguín, de 36 años y madre de cuatro niños, cuyo cuerpo fue hallado sin vida en Guisasola al 4300, en el barrio Coronel Dorrego, el 29 de diciembre. Mientras se averiguan las causales de muerte, sus familiares y amigos sostienen que fue víctima de un femicidio.

Mabel vivía junto a su pareja y su suegra. Pareja a la que le apunta la familia de Olguín señala como responsable del hecho, ya que «él le pegaba. Ella tenía golpes en el rostro, en la cabeza, las manos«, expresaron en sus redes sociales. El abogado de la familia de Olguín señaló que las y los familiares denuncian irregularidades ya desde el retiro del cuerpo del lugar, sin que nadie haya podido identificar ni reconocerlo; fue trasladado a Tapalqué, donde se hizo el velatorio y allí su familia le encontró “edemas en el ojo izquierdo con lesión de días, un bulto del lado del cráneo de la sien izquierda, y empiezan las sospechan por el maltrato. Abren la mortaja y se encuentran con lesiones en el cuerpo que hacen presuponer que no fue un suicidio”. Además, un cuñado le informó que Mabel “vivía una situación de rehén en su propia casa con Carlos Rosas, que convivía con mucho maltrato psicológico y físico”.

En la mañana, la noticia de la muerte de una joven de 19 años, en una propiedad de calle 108 entre Lamadrid y Moreno, en el barrio Isaura. Se trataba de Valentina Gallina, hija mayor de Valeria Cazola. Valeria fue víctima, a sus 24 años, del femicida Jorge Alberto Villanueva, que la apuñaló en junio del 2008, en la habitación de una pensión. Como homenaje, en 2019 se inauguró la Casa Popular Valeria, para contener a mujeres que atraviesen similares situaciones de violencia y vulnerabilidad. En los medios locales, con la fuente policial mediante, se sabía que Valentina había sido atacada, pero no a ciencia cierta el cómo. Tras ser trasladada de urgencia al Hospital, falleció poco después. Primero se manejó la versión de su última pareja, Diego Alejandro Pais, de 29 años, que declaró que Valentina había recibido un disparo de bala en su cabeza, producto de la entradera de una banda que buscaba, supuestamente, al hermano de Pais. Sin embargo, esa primera hipótesis fue desechada, cuando los primeros resultados de la autopsia dieron con ‘heridas cortantes’ y golpes, junto al testimonio de vecinos del barrio que indicaron que los disparos de bala salieron del interior de la vivienda, a modo de ‘simulacro’ y ‘montaje’ de la escena.

En plena movilización por el esclarecimiento y pedido de recapitulación del caso de Mabel Olguín, la carátula de la muerte de Valentina dio un giro, por lo que Pais, involucrado en el homicidio del comerciante Fernando Palahy (pero fue absuelto) y con varias denuncias por violencia de género de ex parejas, fue detenido en esa misma tarde, con la imputación de ‘Homicidio triplemente agravado’, por el vínculo entre el sospechoso y la víctima (tenían una relación de pareja ‘zigzagueante’, de la que no estaba al tanto su familia), lo alevoso del hecho, y la figura de femicidio, ante la muerte de la mujer en contexto de violencia de género (sus allegados notaban que Valentina, en el último tiempo, presentaba moretones en distintas partes del cuerpo).

Las redes sociales se inundaron de dolor, estupefacción, indignación, desconcierto, en toda la región. Valentina le estaba preparando la fiesta de los 15 a su hermana menor. Quería estudiar trabajo social. Un trabajo que, a su manera, ya lo hacía. Desde Casa Popular Valeria publicaron el mismo sábado: “Hoy fue uno de los días más tristes de nuestras vidas. Cerca del mediodía, nos enterábamos que nos habían quitado a Valentina para siempre. La mató su pareja, el femicida Diego Alejandro Pais. Valentina Gallina era una de las hijas de Valeria Cazola, quien fue asesinada por su pareja en el 2008. A pesar del profundo dolor que sentimos, nuestra lucha no termina: Valeria, Valentina y todas nuestras hermanas asesinadas nos dan la fuerza para seguir adelante, porque queremos frenar inmediatamente este genocidio a cuentagotas; porque no podemos permitir que nos sigan matando; porque necesitamos justicia y la necesitamos ya”.

Soledad Rodríguez, integrante de Casa Popular Valeria, expresó: “Cuando creía que no había dolor más grande, me di cuenta que sí podía doler mucho más, y también se duplicaron las lágrimas, la bronca, la impotencia, las preguntas, las ausencias, los oídos sordos, los ojos ciegos, las manos vacías, los prejuicios, las puertas cerradas, las no respuestas… Pero a diferencia de hace 11 años, hoy tenemos los abrazos, la mirada, la palabra, la compañía, la llegada urgente, el encuentro, y el compromiso de nuestros compañero/as de militancia, que también atravesados por el dolor dicen presente… Y es ahí cuando vuelvo a entender que siempre se puede más, que juntos/as se puede seguir, que no bajamos los brazos, que podemos estar rotos pero no destruidos, que podemos doblarnos pero no quebrarnos. Porque lo que vino a debilitarnos nos termina fortaleciendo. Hoy entendí que la lucha es colectiva, que nos hermana y que hoy, igual que ayer, saldremos a las calles a gritar ¡BASTA! Seremos el grito de las que ya no tienen voz. Por Valentina, por Valeria y por todas las mujeres víctimas de femicidios. Basta a la ausencia del Estado que hace oídos sordos a nuestro reclamo. Siempre se puede gritar más fuerte. #SomosSemilla #vivasnosqueremos #CasaPopularValeria #MPLaDignidad”.

Hosanna Cazola, prima de Valentina e integrante de Casa Popular Valeria, también se manifestó en las redes: “No hay palabras para describir el dolor. El dolor se siente, te duelen los ojos de llorar, la cabeza por no poder comprender, las piernas de caminar buscando algo de justicia… Lo duro es que nos duele hoy y todos los días. Si al menos el dolor sirviera para evitar algo, no pesaría tanto. Nos queda una profunda deuda por no haber podido hacer algo más. Pero nos brota una Furia que nace de la hermosura y juventud que le quitaron. Porque no sólo la mató el femicida: la mató y nos mata todos los días un sistema fundado en el odio y la desidia. Ahora nos queda acuerparnos y buscar la verdadera justicia, que es transformarlo TODO”.

UN 6 DE ENERO DISTINTO

El femicidio de Valentina Gallina, sumado a la historia de su mamá Valeria, hizo que Olavarría estuviera en las pantallas de los medios nacionales durante el fin de semana. Familiares y allegados de Valentina fueron objetivo de las preguntas machistas, misóginas y faltas de perspectiva de género (y empatía) de parte de ciertos presentadores y pseudoperiodistas capitalinos. Aún así, sorteando a las y los revictimizadores de siempre, tal como escribió Araceli Gutiérrez, sobreviviente de la última dictadura cívico-empresarial-militar, en la Capital del Cemento se volvió a visibilizar un lema en esta marcha del lunes 6 de enero de 2020. “Me recordó todo el tiempo los últimos acontecimientos la frase del juicio Monte Peloni I”: Olavarría Despierta.

Antes de iniciar la marcha, una ‘nube’ de movileros foráneos y referentes de igual procedencia, rodeó a quienes se aprestaban a dar lectura del documento que aquí compartimos: “Desde Casa Popular Valeria – Movimiento Popular La Dignidad y el Frente Ni Una Menos de Olavarría, expresamos nuestro dolor y profundo repudio ante el femicidio de Valentina Gallina, compañera y militante feminista, en manos de su pareja, el 4 de enero en Olavarría.

“Valentina era una piba de los sectores populares, que militaba contra las desigualdades sociales que imperan en este sistema capitalista y patriarcal. Era una persona profundamente comprometida con sus compañeras, con sus amigas y, sobre todo, con la lucha por un mundo más justo e igualitario. Así lo expresaba en su cercanía hacia todas las mujeres, velando que no falte el pan, el cuidado y el abrazo para todas las pibas del territorio que se cruzaban en su camino. Nieta, hija y hermana incondicional, con un inmenso amor hacia las infancias.

“Valentina, al igual que su mamá, se encontró prontamente con la violencia machista, pese al cuidado de sus abuelos/as, de sus seres queridos/as, y de las herramientas de contención que construimos desde los movimientos populares. Hace un tiempo, Valentina encontró su lugar de lucha en ‘Casa Popular Valeria’, espacio que la cobijó en su infancia y lleva el nombre de su madre, Valeria Cazola, quien también fue víctima de femicidio en el año 2008.

“La Casa Popular Valeria es una herramienta impulsada desde la Comunidad Menonita, el Movimiento Popular La Dignidad y familiares, que acompaña a todas las mujeres que se encuentran en situación de vulnerabilidad y sufren violencia de género, es un espacio de encuentro y alivio para todas las personas que sienten sus vidas amenazadas.

“Estamos convencidos/as de que si el Estado en general, en sus diferentes instituciones, garantizara que las diferentes dependencias funcionaran escuchando, cuidando, protegiendo y accionando en favor de todas las mujeres y disidencias el #NiUnaMenos estaría más cercano. Somos conscientes que sin la organización popular, la difusión en las redes sociales y el acompañamiento de las organizaciones, no hubiera sido posible que la causa sea caratulada como FEMICIDIO.

“Desde nuestros espacios, junto a la familia, amigos/as y compañeros/as, EXIGIMOS que la integralidad del proceso judicial y la condena al femicida Diego Alejandro Pais, adopte la perspectiva de género; que los medios de comunicación no revictimicen la persona de Valentina y de ningunas de las mujeres que sufren violencias; una intervención útil del Estado Municipal, dando respuestas inmediatas ante cada situación de violencia, que garantice la protección y seguridad de las niñas, mujeres y disidencias, que promueva los derechos de las/os mismas/as; que fortalezca los instrumentos que los movimientos populares construimos en los territorios para contener, visibilizar y concientizar en el amor, la igualdad y el respeto en la comunidad olavarriense y erradicar las violencias en todas sus expresiones. Consideramos este caso emblemático y bisagra en la lucha contra la violencia porque podemos corroborar que durante los últimos 11 años el Estado SIEMPRE HA LLEGADO TARDE. Y no lo soportamos más.

“En cuanto al caso de MABEL OLGUÍN, la familia está convencida de que fue femicidio: por el contexto de violencia; y porque la pareja tiene muchos antecedentes y denuncias de ex parejas. Ellas se van a expresar en la marcha. Desde el Frente Ni Una Menos, exigimos que se realice la investigación con perspectiva de género; y que se tenga en cuenta esta figura de suicidio feminicida en el caso de que se compruebe suicidio, ya que el Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación incorporó en el informe que se presentó en el marco del 25N del 2019 la figura de suicidio feminicida. Toda muerte violenta de una mujer debe ser investigada bajo la presunción de femicidio.

“Organizaciones que adhieren: Nuevo Encuentro Olavarría; CTA Olavarría; Movimiento Mayo; Suteba Olavarría; Partido Intransigente Olavarría; Asamblea Disidente; Chamula Centro Cultural; Frente de izquierda Olavarría; Socorristas Olavarría; Espacio Insurgente; Tierra, Techo y Trabajo Olavarría; MTE Olavarría – UTEP; Sindicato de Trabajadores Municipales Olavarría; CFP 403 ‘Carlos Alberto Moreno’; Mutual Arrebatando Lágrimas; Mutual Macondo; Mutual Sikuris; Mutual ‘Carlos Alberto Moreno’; Pastoral Social Evangélica; Comunidad Anabautista Menonita; La Cámpora Olavarría; Interbloque de concejales del Frente de Todos; Animate; Seamos Libres Olavarría; Oleada Feminista Olavarría; Sociedad de Fomento Provincias Unidas; Programa CHESIDA; CEPEAC N° 1; Barrios de Pie Olavarría; Centro de Acciones Legales por la Inclusión Social; Federación de Sociedades de Fomento; Sociedad de Fomento ‘25 de Noviembre’; Facultad de Ciencias Sociales – UNICEN; Cátedra Libre ‘Sexualidades, género y derechos’; Colegio de Trabajadores Sociales del Distrito de Azul; Asamblea Disidente de Rauch”, entre otras.

«Señor, señora, no sea indiferente: nos matan a las pibas en la cara de la gente«. Dolor, reclamos, llanto, aplausos, perplejidad, bronca. Más de dos mil personas marcharon por el centro de Olavarría para pedir justicia por el femicidio de Valentina Gallina, así como también por el esclarecimiento y cambio de carátula del caso de Mabel Olguin. Se nombraron varias veces los nombres de la veintena de víctimas de femicidios de la ciudad (entre ellos, obviamente, el de Valeria Cazola), a lo largo del recorrido que tuvo como hitos la sede del Juzgado de Familia Nº 1 (sobre General Paz al 2600) y la Comisaría de la Mujer, que se encontraba rodeada de efectivos, lo que generó un momento de tensión ante tamaño despliegue provocador. Hubo referentes de la política local (pero nadie del oficialismo municipal, y menos aún el intendente, lo que fue motivo de la queja del padre de Valentina), diversas organizaciones sociales, junto a una vecindad que se acercó por empatía y sororidad para con las familias de Mabel y Valentina, que encabezaron la movilización.

“ESTO RECIÉN EMPIEZA”

Al retornar al paseo Jesús Mendía como finalización de la marcha, se volvió a leer el documento. Minutos después, familiares de Valentina Gallina y Mabel Olguín, junto a sus abogados e integrantes del Frente Ni Una Menos y de Casa Popular Valeria mantuvieron una reunión que se extendió por casi dos horas con el intendente municipal Ezequiel Galli, en la planta alta del palacio ‘San Martín’.

Allí le presentaron al jefe comunal las siguientes demandas: “Declaración de Emergencia por Violencia de Género en el Municipio de Olavarría; constitución de una mesa de trabajo específica, integrada por las organizaciones que trabajan la problemática, y el Municipio, para discutir y evaluar las políticas públicas existentes y a desarrollar; aplicación de la Ley Micaela bajo seguimiento de la mesa de trabajo, y formación específica para dependencias policiales, judiciales, municipales y de salud; constitución de un vínculo directo de las organizaciones que trabajamos la problemática con la Comisaría de la Mujer: reclamamos una atención y articulación especial a la hora de estructurar las denuncias; revisión de normativa y funcionamiento del actual refugio para mujeres en el ámbito de la mesa de trabajo; apertura de nuevos refugios idóneos, gestionados por las organizaciones sociales que llevamos adelante este reclamo; fortalecimiento integral del dispositivo comunitario Casa Popular Valeria: un mínimo de dos psicólogas, una abogada y una trabajadora social con conocimiento específico de la problemática y perspectiva de género; mejoramiento de infraestructura, amoblamiento y alimentos; revisión del presupuesto asignado por la ordenanza 3910/15; y pronunciamiento oficial del Municipio exigiendo justicia con perspectiva de género, haciendo hincapié en la investigación específica del caso Mabel Olguín, hoy mal caratulado”.

Demandas que no son nuevas ni sorpresivas: demandas que las organizaciones sociales feministas de Olavarría le repiten al gobierno local desde hace algunos años en cada 8 de marzo, en cada 3 de junio, en cada 25 de noviembre. Al finalizar la reunión, Hosanna Cazola fue la encargada, desde Casa Popular Valeria, de agradecer a quienes permanecieron en el veredón, acompañando, a la espera de la finalización de la reunión, y agregó: “Ha sido una reunión positiva. El Ejecutivo se ha comprometido al día miércoles, a revisar en una mesa, donde vamos a poder comprometernos las organizaciones sociales en las condiciones que necesitamos que se traten las políticas públicas vinculadas a la violencia de género. Se ha comprometido también a pronunciarse a favor de la perspectiva de género que se tiene que llevar adelante para el caso de la compañera Mabel Olguín”, lo que fue recibido con aplausos.

Asimismo, Cazola remarcó que “una vez más, las organizaciones sociales y populares hemos podido llevar adelante una lucha y una contención a las compañeras que están siendo víctimas; y los juicios de acuerdo a cómo nosotras consideramos que se debe pensar la perspectiva de género”. Adelantó que no se irán del municipio este miércoles “hasta que no tengamos el compromiso efectivo de una ampliación del presupuesto de compañeras y compañeros que estén asistiendo en cada uno de los barrios a todas las compañeras que están sufriendo violencia de género”.

Cazola también dio cuenta de que en la reunión con Galli se habló de la posibilidad de intervenir en el control del accionar de la Ley Micaela: “Que todos los efectores y las efectoras de salud, y en todos los estamentos del Estado, tienen que estar capacitadas en perspectiva de género. Si no desarrollan su trabajo en los términos que las compañeras necesitamos, que estén fuera del Estado”, lo que tuvo por respuesta muchos aplausos de las, los y les presentes, mientras la hermana de Mabel Olguín, en plena conmoción, resaltaba la importancia de denunciar cuando se atraviesa un caso de violencia de género.

Por último, Cazola enfatizó que la demostración dada en las calles, “como sociedad, como pueblo, como compañeras organizadas, ha sido contundente”, al punto de que logró que el intendente “nos escuche, que se presente y que nos dé una respuesta efectiva, en términos de un trabajo conjunto y del reconocimiento de que las compañeras de los barrios, de las organizaciones sociales, somos las que estamos bancando a nuestras compañeras, acompañando en todas las denuncias y en las situaciones de violencia”. Concluyó con que esperan, en este miércoles, “tener novedades positivas y ejecutar las demandas que hemos construido en este tiempo de organización y lucha”. Entre los abrazos dados al finalizar, el papá de Valentina le refirió a María de los Ángeles Rodríguez, tía de Valeria, y a la hermana de Mabel Olguín que “esto recién empieza, por ellas”.

Poco antes de esta reunión con familiares y organizaciones, mientras aún se marchaba, desde el Ejecutivo municipal dieron a conocer un comunicado de parte del intendente Galli, titulado ‘La Violencia NUNCA es el CAMINO’, en el que se expresó que “frente a los terribles hechos de público conocimiento que ocurrieron en nuestra ciudad en las últimas horas”, Galli y su equipo “expresan su profundo dolor y acompañan a la familia y allegados de Valentina, como de Mabel Olguín”. Según lo expuesto en la misiva, “para el Gobierno Municipal, la prevención de la violencia de género fue, es y seguirá siendo una prioridad. La creación de la Dirección de Políticas de Género en diciembre de 2015 selló el compromiso de la gestión municipal frente a este flagelo. Desde el primer día (y así será siempre) se trabajó entre las diversas áreas para desarrollar y promover políticas públicas que refuercen la prevención, como acciones para acompañar, asistir y ayudar a las víctimas”. Sin embargo, que Olavarría se encuentre prácticamente en el triste podio de los municipios con mayor cantidad de casos de femicidios contradice en el terreno de los hechos, de lo factico, de la realidad, esas palabras oficiales.

Continuaba el documento del oficialismo: “Se han perdido dos vidas olavarrienses. Hoy, todas las acciones parecen no alcanzar. Desde nuestro lugar como gobierno nos ponemos a entera disposición de la Justicia para que actúe con la celeridad que el caso amerita. La violencia NUNCA es el camino«, concluyó. Galli, junto a funcionarios que participaron de la reunión con familiares y organizaciones, marcó: «Vamos a reforzar nuestro trabajo desde el Estado para que no existan más Valentinas«.

NI LOCO NI IRRACIONAL

Alejandro Diego Ezequiel Pais se encuentra detenido por el crimen de Valentina Gallina. Ambos se encontraban en el domicilio de calle 108 al momento del hecho, y ya desde el primer contacto con la Policía no cesó en contradicciones en su relato. Durante la tarde del sábado, agentes judiciales recolectaron testimonios de los que trascendió que la relación entre Valentina y este sujeto estaba atravesada por la violencia.

Bernardo Penoucos, docente en contextos de encierro e integrante de la Agencia de Noticias ‘Pelota de Trapo’, reflexionó sobre esta clase de seres, de asesinos: “El femicida no es un loco, no es un irracional que ha perdido la capacidad de pensar. El femicida, hasta hace dos horas, compraba el pan en la misma panadería que nosotros, jugaba en la plaza con sus hijos, se juntaba a patear con los amigos los sábados a la tardecita. El femicida no viene de planetas extraños a invadir nuestra mansa civilización, no viene de tierras lejanas a disparar su odio. No. El femicida es resultado concreto de nuestra crianza, de nuestros procesos culturales, de nuestras normas, de nuestra santa moral. Se ha criado con nosotros, pasó por la Sala de 3, hizo el primario, terminó el secundario, tuvo novia o novio, se compraba ropa, sacó su carnet de conducir, se fue de vacaciones a la costa y se bañó en las mismas aguas que nos mojamos nosotros.

“El manto de locura con el que queremos tapar al femicidio no es más que el mismo manto que nos nubla la vista y nos esconde el problema. La descripción y la sentencia final de afirmar que el femicida es un loco o una bestia nos deja tranquilos, nos da seguridad, nos calma pero, también, nos duerme. Tenemos miedo de reconocernos en ese otro que también es nosotros, porque creció en nuestro mismo suelo, fue nuestro amigo, fue conocido de un conocido, comió un asado en alguna navidad, compartió la mesa con nosotros. Si podemos reconocer ese proceso podremos también desactivar el resultado.

“El femicidio es el hecho, el crimen, el horror y el punto final. Pero el proceso social anterior en el que el femicida creció, se educó e internalizó, también lo es. Hay que ir a ese proceso, mirémonos hacia adentro y miremos hacia afuera: en la familia, en los amigos, en los conocidos, en los compañeros del laburo pero, sobre todo, en nosotros mismos. Ahí está la desactivación, la deconstrucción urgente, la muerte necesaria de la cultura patriarcal que nos domina, nos susurra y nos termina, tristemente, convenciendo».

Como resalta un graffitti para concientizar en las calles de algunas ciudades de esta región: ‘No aparecen muertas: Las matan’. Las mujeres no ‘pierden la vida’ como quien extravía una billetera, las llaves del auto o los lentes, y hasta se les carga cierta responsabilidad por esa pérdida: las matan los femicidas, y eso corre por exclusiva cuenta de los asesinos, jamás de las víctimas.

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