PAMI en cuatro años aumentó el 261% los medicamentos

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El macrismo expolió los bolsillos de los jubilados e hizo crecer la precarización en los servicios del Pami. Entre 2015/19 el haber mínimo bajó de 427 dólares a 221: un 40%. Mientras tanto, la obra social redujo ostensiblemente la entrega de remedios gratuitos y, los descuentos que aplica han limitado la compra por parte de sus afiliados, ya que sus ingresos no les alcanzan a la mayoría para acceder a la totalidad de los remedios prescriptos. Las prestaciones en general han ido decreciendo en calidad y funcionando cada vez peor. En este desamparo deja Macri a los beneficiarios de haberes previsionales y afiliados del Pami.

“Entre septiembre y octubre la inflación de los medicamentos más consumidos fue de 8,7%, y el resto alcanzó casi 22%”, señala el reciente estudio de octubre titulado “Informe sobre la Situación de las Personas Mayores”, elaborado por el Centro de Estudios Políticas (CEPPEMA), la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria (ALGEG) y el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), cuyos titulares son Federico De Marziani, Mónica Roqué, y Hernán Letcher y Julia Strada, respectivamente.

Más aún, según los nuevos datos del mes pasado “la inflación general sobre los 50 medicamentos más consumidos trepó al 457% en promedio”. Una situación demasiado preocupante, si tenemos en cuenta que “la cobertura de Pami llega a 4.410.000 personas mayores de 60 años.”

La lamentable realidad nos muestra que con una jubilación mínima en septiembre/19 de $12.937, que significó un aumento de 239% desde mayo de 2015, los jubilados redujeron sus ingresos un 40% y con el agravante que durante el periodo mayo/15 a octubre/19 los medicamentos tuvieron una inflación de 414%. La cobertura de Pami se podría decir que contribuyó a usurpar sus haberes porque les aumentaron los fármacos 261%, aun con rebajas incluidas.

Entonces, muy lejos se ha ubicado, a lo largo de cuatro de años de gobierno macrista, el derecho inalienable a vivir dignamente, con la relación insostenible entre incrementos de jubilaciones y pensiones y las restricciones que les impone Pami, obstaculizándoles la compra de medicamentos indispensables. Los que llegan a atender su salud, ante la insensibilidad de esta obra social, son los que todavía cuentan con familiares que los pueden ayudar, pero, cada vez son menos, dadas las dificultades económicas de público conocimiento que padecen las familias en nuestro país.

“La estimación de diciembre/19 -según el citado documento- con las proyecciones del REM BCRA indica que el poder adquisitivo de los jubilados alcanza una caída del 21,2%.” Respecto a los precios de los medicamentos, resultaron el subsecuente empujón para que caigan al abismo, si, nos detenemos a pensar que, en forma simultánea y por sus irrisorios ingresos, el gobierno actual se ocupó de negarles el derecho a disponer de los alimentos de una canasta básica (y no son pocos los que necesitan una alimentación terapéutica que tiene costos mayores que una dieta normal).

Por eso es hipocresía a su más alto extremo, que Miguel Pichetto, senador nacional desde 2001, sigue insistiendo en que no hay hambre a niveles famélicos como en África. ¿Acaso necesitamos llegar a constituirnos en africanos (sin pretender de mi parte menoscabar su nacionalidad), para que cunda la alarma sobre nuestros adultos mayores? Que no se olvide este exdiputado nacional desde 1993 a 2001 y reconvertido en acólito de Macri, que en 2019 los alimentos se incrementaron un 90%.

Los costos en medicamentos

Es muy grave que el Sintrom, anticoagulante que previene ACV en personas con arritmias cardíacas, siendo uno de los precautorios de las enfermedades del sistema circulatorio causantes del mayor número de muertes en la Argentina (32%), subió su precio 1.248%; cuando en 2015 su costo era de $60, hoy vale $752. Los afiliados deben pagar 438% de más. Otro ejemplo: el Atenolol aumentó 868% (trata enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y taquicardias).

Al restarle el Pami su acceso gratuito a 1.100.000 afiliados en situación de fragilidad, pese a los descuentos, trajo como consecuencia que la mayoría ya no los compran, o los consumen en forma limitada, justamente por sus ingresos insuficientes, lo cual reciente su salud ante la manifiesta insensibilidad del gobierno hacia este grupo etario.

Entre tantos otros fármacos de uso masivo, vale mencionar el Micardis, antihipertensivo, que experimentó un incremento de 703%, y el Lasix, antidiurético que trata la insuficiencia cardíaca congestiva y la hipertensión: 489%.

Enfermedades respiratorias y otras patologías prevalentes

El Seretide vale $2.717,76 y al afiliado de Pami se le asignó un aumento del 345,5%, correspondiendo su uso para tratamientos de asma y enfermedades obstructivas crónicas.
Pero se agrega una variedad de fármacos que son de consumo frecuente de los adultos mayores, los que precisan cada mes entre 4 a 8 medicamentos. Un antibiótico de amplio espectro ascendió su precio al 201,5%.

Las patologías osteoarticulares, que requieren de farmacología específica para “la prevención de fracturas que afectan al 45% de las personas de 75 años y más”, sin olvidar la consignada a la atención de la artrosis y la artritis, están incluidas en el vademécum de Pami con incrementos que oscilan entre 518%, 466% y 284%. Y el Eudon, regulador por excelencia del sistema digestivo y trastornos funcionales se elevó 680%.

Siguen sin interrupción la falta de elementos ortopédicos y demoras en turnos

Continúa el Pami castigando a sus afiliados con demoras en la entrega de turnos médicos y estudios complementarios. Tampoco se preocupa por regular la provisión de elementos ortopédicos, bastones, sillas de ruedas, bolsas de colostomía, entre otros, “cuando la inflación disparó los costos de manera exponencial”, remarca el informe.

Sin ayudas técnicas, quien necesita y no recibe de su obra social elementos indispensables, se queda sin ellos, literalmente. Se les torna imposible afrontar el pago de una silla de ruedas motorizada que costaba $22.748 en 2015 y que hoy está a $116.764 (413% de aumento), o de un andador plegable de aluminio que durante el anterior gobierno valía $1.060 y que ahora trepó a $3706.

Finalmente, tal cual recuerda el Informe, “la Defensoría de la Tercera Edad calcula un costo de la Canasta para Personas Mayores de $30.524, por lo tanto, el 60% de los jubilados que cobran la mínima son pobres”.

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