Pesada herencia es la de Franco.

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El nuevo gobierno ha cambiado el tan mentado relato «K» por un nuevo relato «M» de la «Pesada Herencia» , en el que nos quieren convencer que todo lo que vivimos no fue real, lo que compramos, alcanzamos, viajamos, fue en una burbuja de irrealidad. Este relato propio tiene el fin de alivianar los bestiales efectos que vienen causando las políticas aplicadas, y busca estructurarlo en base a un relato antagónico inexistente.

Durante los últimos doce años se ha venido hablando incansablemente del “relato kirchnerista”, presentándolo como un conjunto de palabras vacías y símbolos propios del populismo cuya principal función era mantener vigentes a políticos enfermos de poder y corruptos que manipulaban a la ciudadanía.

Ahora bien, cuando uno pregunta qué es “el relato”, difícilmente se pueda recoger una respuesta convincente. Tal es así, que algunos iluminados contestan de una manera tan desprolija y carente de argumentos que, sin darse cuenta, terminan coincidiendo en que la existencia de ese tal relato es una farsa.

Hace poco, un ex-funcionario menemista y cercanísimo al gobierno actual (a quien llamaré -en clave- Gonzalo Frago, para no exponerlo) dijo que el kirchnerismo “le hizo creer al empleado medio que su sueldo medio servía para viajar al exterior y comprar celulares”. Bien, eso sería para Gonzalo Frago (y en su figura incluyo a todos sus amigotes) el “relato K”.

Lo que no se entiende es qué es lo que le hicieron creer al empleado medio, ¿no? Porque el mercado interno no paró de crecer durante todo el período, y bien sabemos que esto no ocurre por creencias, sino porque están quienes producen bienes y quienes tienen los recursos para adquirirlos. El asalariado compraba un teléfono, lo pagaba en cuotas (seis, doce o setenta) y listo. Nadie le hizo creer nada a nadie, porque, efectivamente, el empleado podía comprar ese celular. No hay ningún relato en eso.

Por otro lado, lo tenemos al Ministro de Hacienda, que dijo hace unos meses que durante el kirchnerismo estaban “todos los factores para una crisis, pero sin la crisis”. Bueno, hagamos una pausa y respiremos hondo. ¿Cómo se digiere que un Ministro diga semejante falacia, si no es en plena armonía con uno mismo?

Estos dos ejemplos son suficientes para entender que el gobierno actual está ávido de la construcción de un relato propio con el fin de alivianar los bestiales efectos que vienen causando las políticas aplicadas, y busca estructurarlo en base a un relato antagónico inexistente. Un relato kirchnerista del que se viene hablando hace más de una década, pero del que nunca lograron desentrañar su supuesto contenido. Por eso, es vital para el gobierno diseñar un enemigo dialéctico y tener así con quién pelear.

“La pesada herencia”, “íbamos rumbo a ser Venezuela” y “los ñoquis” son las tres premisas centrales del relato oficial, que no solo la difunden los miembros de la élite gobernante, sino que además es reproducido con entusiasmo por sus operadores mediáticos, que son los mismos de siempre.

Eso sí: si hay algo en lo que la grieta no nos separó y en lo que estamos todos de acuerdo, es que una herencia bien, pero bien pesada -y en el sentido más literal posible- es la que Franco irá a dejarle en un tiempo a Mauricio; y que “ñoqui” es también el legislador que falta a 277 de 321.

Ah, otra cosa. Que alguien le avise a Mauricio que Venezuela es un país soberano de América del Sur, no la estación de subte de la línea H. Digo, porque capaz todavía no se acostumbró a salir de la capital.

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