Presupuesto a pedido del FMI: menos inversión, topes salariales, más impuestos y recesión

Compartir

El pasado miércoles, la Cámara de diputados votó a favor del Presupuesto 2019. Se sabe, de manera implícita, que no es la hoja de ruta de un gobierno independiente y soberano de sí mismo. Estamos hablando de un gobierno condicionado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Cabe aclarar que mientras se escriben estas líneas, el organismo financiero definió cual será la ampliación del préstamo que le realizará al gobierno. El FMI aprobó la renegociación con Argentina y enviará US$ 5700 millones. Todo esto es para “ayudar” a la Argentina a garantizar los pagos de la deuda ya preexistente. Pero es el cuento de nunca acabar, porque el gobierno venía generando un endeudamiento record y ahora está condicionado por el FMI, virtual jefe de la economía argentina.

Se dice, tal como leemos en El Cronista, que esa “ampliación” es para “tranquilizar a los mercados”. Una forma de aclarar que esos son los beneficiarios del acuerdo. Y habría que subrayar esto. El gobierno va al FMI por una crisis, y pide ayuda a un organismo que está totalmente deslegitimado en su rol como “salvador”. Léase el caso de Grecia. Es como tener un incendio y pedirle ayuda a un pirómano. Para poder devolverle al FMI el “favor” de la ayuda, es necesario hacer recortes. Ahí está la clave del Presupuesto 2019.

En nota del portal del mencionado diario leemos que en el presupuesto sancionado prevé “un fuerte ajuste del gasto y aumento de la presión impositiva”. Una demostración de que el Presupuesto está digitado por ese organismo internacional es lo que menciona la citada nota: “Gran parte de lo aprobado en Diputados ayer formó parte de las discusiones con el Fondo”. Es un condicionamiento muy fuerte.

Otro aspecto, por ejemplo, que forma parte de este entramado planificado por el FMI es el sostenimiento de la “eliminación de los subsidios a la energía y el transporte” así como también el congelamiento del empleo y evitar que “los salarios en el Estado no crecieran por arriba de determinado punto”, tal como señala la mencionada nota. Una frase impactante, por así decir, de esta nota (que bajo ningún concepto puede ser sospechosa de estar hecha por un medio “opositor”) dispara lo siguiente: “Desde el punto de vista macro, ni la política fiscal de ajuste, ni la monetaria de cero aumento de la oferta de dinero, como además la caída del salario real de este año son alicientes para una economía estancada”. Conceptos de la frase: ajuste, caída del salario y economía estancada. Cosas que se pueden encontrar cuando se pone la lupa en los diarios económicos.

En ese mismo portal económico encontramos otra interesante nota titulada: “Ni el gobierno ni privados ven salida a la recesión antes de abril del 2019”. Impactante título habida cuenta de que estamos hablando de un año electoral. Una prueba clara de algo que el gobierno admite: no hay plan B. Dice El Cronista en esta nota: “Según las proyecciones coincidentes del Banco Central y la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), la salida de esta recesión es aún incierta, ya que no hay señales de un rebote a la vista, por lo menos hasta marzo de 2019”. O sea que ni siquiera está garantizado que desde marzo o abril haya salida de esta recesión. Lo que se desprende de este informe es el grado de coincidencia, tal como habla la nota, entre Estado y privados bajo este contexto. Como si las metas fuesen otras. No salir de la recesión, sino que favorecer a los sectores de poder real. “Tranquilizar a los mercados”. Tener tipo de cambio competitivo. Y, en año electoral, recostarse políticamente en el sector de la sociedad que avala la retórica del gobierno. Ese parece ser el plan para maquillar este cuadro.

Repitamos lo que dice la frase anterior para que no pase desapercibido: en año electoral, es incierta la posibilidad de que se salga de la recesión. De hecho, tal como leemos en nota del diario Perfil, la recesión es uno de los puntos claves del Presupuesto 2019. “Recesión: el proyecto anticipa un escenario de caída de 0,5% en la actividad económica en 2019”, señala el portal. Respecto a la inflación, dice el diario que el presupuesto contempla un “promedio de incremento de precios del 34,8%”. Respecto al consumo, “se prevé una caída del 1,6% en el consumo privado y una baja del 9,7% en la inversión”. Más impuestos: “La recaudación de impuestos nacionales y de contribuciones de la seguridad social crecerá 38,9%”.

En el marco del ajuste, el Presupuesto prevé recortes en gasto en distintas áreas. Dice la mencionada nota: “En términos reales, la reducción del gasto será de 6% en servicios sociales, del 23% en educación y cultura, del 48% en vivienda y urbanismo, del 20% en promoción y asistencia social, del 8% en salud, del 17% en ciencia y técnica y del 20% en agua y alcantarillado”. Los datos hablan por sí solos. Lo único que no cae es el pago de los intereses de la deuda. Eso es requisito para el préstamo del FMI. Y para eso es la plata enviada por el organismo financiero internacional.

El ajuste en áreas sensibles como Educación es importante. Tal como escribió en twitter Daniel Filmus, ex ministro de Educación, “infraestructura escolar baja de $9000 a $2000 millones, educación técnica se reduce 40%”. Y remató: “Van a desaparecer orquestas, bibliotecas populares y museos”. Relacionemos estos datos con la conformidad del FMI respecto a lo que fue aprobado por Diputados. En nota del 20 de septiembre de este año, Clarín tituló: “El FMI salió a apoyar el Presupuesto de Mauricio Macri. Y la frase del organismo citada por el diario es: “Es fundamental para fortalecer la economía”.

Comentarios

Comentarios

Mi Voz

Mi Voz

Los artículos de nuestros lectores. Porque Nuestras Voces no es un medio, es una comunidad. Para escribir tu artículo ingresá al menú Mi Voz, opción Escribí tu nota.

Hacé tu anotación Sin anotaciones
Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 16/09/2019 - Todos los derechos reservados
Contacto