Soy Juez, discúlpeme

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Cuando me recibí de abogado, hace más de 40 años, me sentía orgulloso de serlo. Hoy, ya jubilado, me invade cierta turbación. Algo parecido a lo que le ocurre al Juez Ramos Padilla, quien ha dicho que siente vergüenza cuando le preguntan a que se dedica: “Soy Juez”, discúlpeme. Es que en el Poder Judicial, hoy se advierten fuertes signos de putrefacción. En los Tribunales pocas veces se dan cita el Derecho con la Justicia.

“Los pueblos pueden vivir sin riqueza, sin belleza y hasta sin salud. Vivirán mal, pero vivirán. Pero sin Justicia no podrán vivir” Angel Ossorio-El alma de la Toga.

Cuando me recibí de abogado, hace más de 40 años, me sentía orgulloso de serlo. Hoy, ya jubilado, me invade cierta turbación. Algo parecido a lo que le ocurre al Juez Ramos Padilla, quien ha dicho que siente vergüenza cuando le preguntan a que se dedica: “Soy Juez”, discúlpeme.

Es que en el Poder Judicial, especialmente en el Fuero Federal, hoy ya se advierten fuertes signos de putrefacción. En los Tribunales pocas veces se dan cita el Derecho con la Justicia.

Bancas robadas en el Consejo de la Magistratura, jueces sin competencia instalados a dedo sin concurso. Tribunales “Colegiados” constituidos por una sola persona, y en ocasiones subrogantes, jueces creadores de “doctrinas” que se aplican ampliamente, permitiendo encarcelar políticos opositores, en forma directa, sin procesamiento ni derecho de defensa. Sentencias condenatorias sin pruebas del delito, confirmada por Tribunales de Alzada cuando conviene al Poder Político.

Procesos que se dilatan por 10 o 15 años si se advierte que conducen a condenar a amigos del poder, o al Poder Político mismo. Prisiones “preventivas” por tiempo indefinido. Destitución de Jueces por el contenido de sus fallos, intromisión de los Servicios de Inteligencia en el armado de “precausas” contra opositores, invasiones ilegales en las viviendas y vida privada de políticos y personas del común, vigilancia de sus comunicaciones y actividades sin orden judicial. Presiones de todo tipo para desplazar jueces y fiscales.

Nada queda del Estado de Derecho y del Debido Proceso. Algunos jueces se someten o guardan silencio porque son cobardes, otros por oportunistas, algunos por comodidad y muchos por complicidad.

Dr. Ramos Padilla: yo lo comprendo, esto es una vergüenza. Pero lo es más claramente cuando el Poder Ejecutivo y la banda de delincuentes que lo acompaña, vocifera que defiende el sistema republicano. Téngase presente que no siempre República es sinónimo de Democracia.

Aun con una estructura y funcionamiento antidemocrático del sistema Judicial, el país tiene cientos de Jueces probos, amantes del derecho, que tratan de aplicar la Ley y el Sentido común. Pero no se los ve. Son ocultados bajo el manto ignominioso de la corrupción estimulada por los medios dominantes de difusión. Hay gradaciones en la honestidad de este colectivo. Los “dueños” de la comunicación, logran que la vergüenza de una parte sea vista por la población como una característica general de todos.

Los jueces civiles y comerciales no merecen ser puestos en l a misma bolsa. Los del fuero laboral y de la seguridad social viven soportando presiones y amenazas, los aires del área contencioso-administrativa y el fuero penal económico y tributario están contaminados. El fuero Penal Ordinario cumple (en general) , con la misión para la que fue concebido: encarcelar a los pobres y facilitar las absoluciones o “prisiones domiciliarias” para los poderosos delincuentes de “Guante Blanco”, y los genocidas.

No debemos olvidar que el sistema jurídico no es más que una herramienta para dirimir conflictos en la sociedad, evitando injusticias e impidiendo venganzas. Pero, a la vista de lo que aquí sucede vale recordar que “la ley es como un cuchillo; no ofende al que lo maneja” (Martín Fierro), y en este momento histórico de la Patria, los que manejan la Ley son, en su mayor parte, los enemigos del Pueblo.

El odio y el desprecio por los más pobres nació cuando las industrias cercanas a las grandes urbes atrajeron a los provincianos desocupados porque necesitaban mano de obra barata y dócil, en los albores del peronismo.

Los “cabecitas negras” llegaron a creerse con derechos semejantes a los de los ciudadanos “bien educados”.  En la ideología de Gonzalez Fraga eso era una ficción, no era normal. Pero el Odio y el Desprecio de clase nunca se limitó a los “cabecitas negras”, abarca a todos los que no quieren o no pueden habitar en los alrededores de los poderosos . A los poderosos del sistema les resulta débil e inconveniente manifestarse contra los pobres en general. Les parece más eficaz y contundente englobarlos a todos entre los “negros de mierda”. Contra ellos está estructurado el sistema jurídico, en particular su rama penal.

Pienso que la única forma de cambiar este estado de cosas es una integral reforma Constitucional, por la cual las Magistraturas sean electivas, con posibilidad de revocar los mandatos mediante el voto popular. El establecimiento de un Tribunal Constitucional, para evitar que una cautelar dictada en un ignoto poblado tenga la virtud de paralizar la aplicación de una Ley en todo el país, sacar de las atribuciones del Ejecutivo el resabio monárquico del indulto, reducir a su mínima expresión el poder de “veto” del PEN, y la facultad de dictar Decretos de Necesidad y Urgencia sin una mínima autorización previa legislativa, revocación de los mandatos para los legisladores que violan los compromisos asumidos en las campañas electorales, introducción de mayores posibilidades de democracia directa, entre otras muchas reformas

Capítulo especial merece la “justicia” Penal, el Servicio Penitenciario y en particular la “justicia “ Federal.

En todos estos ámbitos campea el mismo espíritu del “padre Fundador” Jefferson, que anida en el corazón de la Constitución de los EE UU (Base de la nuestra). Defensor a ultranza de la Libertad, aunque era “dueño” de más de 600 esclavos, pensaba en el Poder Judicial como un “Poder Contramayoritario”, es decir destinado a poner freno a los “excesos de democracia”. O sea que los Jueces (vitalicios y no electos por el voto popular) son los destinados a limitar la Soberanía del Pueblo. El sistema penal está concebido para proteger a los poderosos (no en vano las cárceles desbordan de pobres ).

Estamos transitando una etapa histórica dominada por la especulación económico-financiera.

La financiarización de la economía, consistente en ganar dinero por el dinero mismo. Sin que medie en el proceso ninguna actividad productiva, tiende a la exclusión de cada vez mayores cantidades de seres humanos del sistema de producción y distribución de la riqueza. Los poderosos de la Tierra consideran que eso carece de importancia, porque el trabajo de las personas será pronto reemplazado por robots. Ignorando el pequeño inconveniente de que los robots podrán producir cualquier mercancía y proveer cualquier servicio, pero no podrán comprarlos ni pagarlos.

La automatización y la robotización necesita que haya consumidores, de modo que el nuevo imperialismo transnacional necesita al ejército de los pobres, “condenados de la Tierra”, miserablemente retribuídos, para continuar recibiendo “ganancias”. Necesita de los “negros de mierda” (obviamente al menor “costo” posible) que el macrismo desprecia y odia, porque los excluídos son condición de su subsistencia como clase social.

Un estado sin industria es una Colonia. Rara vez, y casi por compromiso, el deplorable “presidente” ha mencionado a la industria entre sus (supuestos) objetivos. La que había está dando sus agónicos estertores. Habiendo endeudado al país para siempre, y entregado la conducción económica y los recursos naturales : Vaca Muerta, Litio, acuíferos, megaminería, a las grandes corporaciones económico- financieras y al FMI, ya somos menos que una colonia. Aunque se conserven los “símbolos”, ya vacíos de una bandera, un escudo y un himno, bajo la apariencia de un estado republicano, teatralizado por marionetas que muestran las hilachas.

El estado terminal a que ha conducido al país el “modelo” neoliberal de Macri, sujeto a los dictados de las corporaciones económico-financieras transnacionales, con aliados locales, permite, (sin demasiado análisis), prever nuestra desaparición como Nación independiente.

La gravedad de esta perspectiva nos dificulta ver que esa muerte político-económica del país sólo es posible porque ha desaparecido la Justicia. “Los pueblos pueden vivir sin riqueza, sin belleza y hasta sin salud. Vivirán mal, pero vivirán. Pero sin Justicia no podrán vivir” (Angel Ossorio-El alma de la Toga).

La versión local del neoliberalismo se basa en una filosofía rudimentaria e ignorante. Quieren desconocer la existencia de más de 40 millones de compatriotas. Los considera inferiores.

Si por el “Primer Magistrado” fuera, (sujeto inculto, incapaz, insensible, individualista,) pondría a esos 40 millones de compatriotas en el mismo cohete a la luna con el que quisiera desembarazarse de 562 opositores, como ha dicho.

Esta banda está muy cerca de desempolvar algunas de la ideas de Malthus, para reducir la población “indeseable”: Sumirla en la miseria, dedicarla a ocupaciones malsanas, trabajos penosos, mala alimentación, insalubridad, analfabetismo, enfermedades, epidemias, hambre, peste, guerras, catástrofes naturales o artificiales , pseudo-conflictos políticos. Según estas bases “filosóficas”, ¿qué sentido tendría que el “Gobierno” se ocupare de dar a los “cabecitas negras” sin importar el color de la piel, empleos, salud, vivienda o educación? Sobre todo educación.

Como dijo la Incalificable Gobernadora Vidal en una reunión con empresarios y financistas (Los “Populistas”) ”Han hecho un montón de Universidades en el conurbano, cuando todos los que estamos aquí sabemos que los que nacen pobres nunca llegan a la Universidad…”.

Me permito rebelarme contra esta expresión miserable, y tomo como inmodesto ejemplo, que tengo al alcance de mi mano, mi propia vida : Yo nací en medio del campo, de madre “sirvienta” y padre inmigrante “peón”. Gracias a los “beneficios sociales” del primer Perón, pude cursar la “primaria” desde los 7 años cabalgando 10 a 15 km por día para ir a la escuela.

Después de los 13 años, mientras trabajaba , hice simultáneamente la “secundaria”. Luego, en el postperonismo, contra viento y marea, con una familia a cargo , dos trabajos y las limitaciones impuestas por los “gobiernos democráticos” y dictatoriales, me gradué en la Universidad Pública (y gratuita por Perón).

Es obvio que la Licenciada en Ciencias Políticas Vidal logró obtener su título en la UCA con algo menos de sacrificio, y me parece que también con algo menos de mérito. Yo no soy un héroe. Muchísimos de los que se enlistan en el ejército de los negros de mierda como yo, han hecho iguales y mayores sacrificios para llegar a alturas superiores en las ciencias, artes y profesiones. Moral e intelectualmente alcanzaron niveles más elevados que los que alcanzó Vidal, pero con buenas artes.

Una tenue luz de esperanza me sostiene. Veo que cada vez florecen más Zaffaronis, Barcesats, Rusconis, Recaldes, Bregmans, Rossis, Beraldis, Rosanskys, Arias, Peñaforts, Kiciloffs, Cerruttis, Grabois, Tahilades, Palazzos, Milagros Salas, Ramos Padillas, Gils Carbós, Felix Crous, etc.. No me es posible recordarlos a todos, pero son legión, dispuestos a dar la batalla para encaminarnos a una Patria Soberana, que solamente el Pueblo, (despreciado por Macri , su entorno y sus mandantes), podrá construir “ex novo”. Con Justicia.

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