A un año de la Revolución de las Viejas: la militancia por el derecho a soñar 

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Hace un año, los sueños de muchas mujeres comenzaron a dar forma a La Revolución de las Viejas, pero tal vez el movimiento haya empezado a gestarse mucho antes, en el silencio de cada una de las mujeres que hoy trazan el relato de sus propias vidas. Liberadas las murallas de la vejez pasiva, son mujeres activas y deseantes que trabajan para concretar proyectos que aseguren un bienestar genuino y perdurable.

Hace un año, los sueños de muchas mujeres comenzaron a dar forma a una revolución. Si por revolución se entiende cambiar los paradigmas, dar vuelta la Historia, poner patas para arriba lo establecido, romper con lo que otros imponen, salirse del corset que agobia, renovar los sueños, creerlos posibles. 

La Revolución de las Viejas comenzó, quizás, mucho antes que en aquel febrero de 2020, en el silencio de cada una de las mujeres que hoy trazan el relato de sus propias vidas. Liberadas de esa muralla que impone una vejez pasiva. Y van por una vejez vívida. 

La historia dirá que todo arrancó con un video que la diputada nacional del Frente de Todos, Gabriela Cerruti, subió a Facebook el 18 de enero de 2020, donde reflexionaba en voz alta acerca de cómo pensar los años por vivir, cuando se ronda los cincuenta años. El video refleja una situación cotidiana para las mujeres, con una limpieza de rostro frente al espejo, momento en el que en ese “cara a cara” suelen dispararse un sinfín de pensamientos sobre las nuevas arrugas, las nuevas canas, la piel, pero también, la vida toda.

Así,  frente al espejo, la diputada se pregunta sobre algunos temas comunes a las mujeres que rondan o pasaron los cincuenta: la consideración de que al llegar a los 60, para la sociedad, significa entrar formalmente en la franja de las “adultas mayores” o, dicho más claramente, pasamos a ser consideradas “viejas”. Lo que se traduce en el discurso público:  jubilación, remedios, plata, asistencia…. 

Pero, ¿qué pasa si pensamos que restan vivir 30 o 40 años más, teniendo en cuenta la expectativa de vida XL? “La vejez se convirtió en la etapa más larga de la vida… ¿Cuánto tiempo somos jóvenes? ¿Cuánto tiempo somos niños?”, preguntaba Cerruti en el video que marcó esta historia. “Vamos a vivir 30, 40 años más. ¿Alguien está pensando cómo vamos a hacer para ser felices esos 30 o 40 años?”. Y definió: “Somos de una generación que llegó a la vejez con muchas expectativas y sueños, algunos ya los cumplimos, pero otros todavía los queremos cumplir. ¿Cómo viene la vida para todas nosotras? Hay que empezar a amar la Revolución de las Viejas”.

Y lo que siguió fue una catarata de mujeres compartiendo sus historias de vida y sus deseos, identificándose, despertándose, cayendo en la realidad de que no estaban solas, que había muchas más dándole vueltas a la misma pregunta: cómo quieren vivir todos los años por venir.

Así empezó esta revolución. Fue apoderarse de la palabra “vieja” para resignificarla y llenarla de lo que nunca debió haber perdido ni entregado: dignidad y felicidad.

Hoy, ya son miles las mujeres que militan por los sueños postergados y por los derechos que faltan. 

La vejez ya no tiene nada de pasiva.

 

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Julia: “Tengo 70 años y lo más importante fue saber que podía militar un derecho”

“Soy Silvia, vivo en San Juan. Si bien pertenezco al Movimiento Nacional de Viviendas Colaborativas, en él quería referirme a todo lo que sucedió en este proceso donde pudimos  encontrarnos con otras mujeres adultas mayores y pensarnos desde otro lugar. Yo tengo 70 años  y lo más importante fue saber que podía militar no solo uno sino varios derechos que se van perdiendo en la sociedad. Se va olvidando que existimos los adultos mayores, nos vamos invisibilizando; no pertenecemos ya a la sociedad de consumo ni a la producción, estamos en un cese laboral, jubilados. Entonces, lo más importante fue encontrar pares, que muchas veces uno no los tiene en la cercanía, sino que los encontramos en las redes, a distancia, y fundamos no solo compañía, compartir y acompañarse, sino también amistades que esperamos que sean duraderas.

Sumado a eso, desde el lugar donde nos encontramos que fue en la Revolución de las Viejas, tenemos un paraguas ideológico no partidario, pero nos permite afianzar la defensa de derechos, de pensar que es posible todavía que los adultos mayores podamos seguir defendiendo las cosas que venimos pensando desde lejos, yo desde los años ’70, y sentirme útil. Todavía tengo mucho que aportar para la defensa de derechos no solo de los adultos mayores sino, en general, de la mujer”.

 

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Patricia: “Siempre pensé en cómo sería mi vejez sin ser una carga para mis hijos”

“Soy Patricia, tengo 63 años y soy docente jubilada. Vivo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cuando me entero del Movimiento lo hago a través de Facebook y veo que empiezan a aparecer compañeras conocidas. Decido adherirme a fines de febrero  del año pasado. Me perdí la primera reunión que se hizo en Parque Centenario, así que participé del siguiente encuentro que ya no fue presencial por la pandemia, y a partir de ahí me mantuve activa y escuchando todo lo que pasaba en el grupo de la Revolución. 

Siempre pensé en cómo sería mi vejez. No quería ser una carga para mis hijos ni para nadie, y además, siempre soñé con esto de  vivir en comunidad. Así que formo parte del grupo de CABA de viviendas colaborativas donde estamos armando lentamente las comunidades. La verdad es que es un proyecto en el que me siento identificada, acompañada y escuchada. Sabiendo que hay un montón de mujeres y también hombres que quieren transitar lo que hoy se llama vejez –para mí, la mejor etapa de la vida– en comunidad, sin perder la independencia y a hacia eso vamos. Es una experiencia muy linda que en contexto de pandemia se pudo llevar a cabo”.

 

El goce es nuestro

 

Beatriz: “Tengo 64 años y aquí estoy, proyectando sueños”

“Soy Beatriz, vivo en Mendoza, tengo 64 años. A partir de la Revolución de las Viejas, aquí estamos, proyectando sueños. Como buenas mujeres activas, deseantes y revolucionarias, este encierro forzoso no ha impedido proyectarnos a una vida en comunidad junto a otres, otras, otros, en un espacios que nos contengan y nos involucren. Aún no somos muchas, aunque con nuestro entusiasmo, vamos sumando voluntades y esperanzas. Por una cuestión estrictamente territorial y operativa, este grupo mendocino se subdividió en dos. Las que esperamos vivir en el Oasis del Norte y las que proyectan su sueño en el Oasis Sur. A medida que vamos avanzando, conociéndonos y vinculándonos, sentamos algunas bases claras de los sí y de los no que cada una desea. Estamos muy esperanzadas y con muchas ganas de ver concretados nuestros sueños. Bienvenides a quienes se quieran sumar a nuestro proyecto mendocino, nacional y popular”.

 

Gabriela Cerruti sobre su libro La Revolución de las Viejas: “La edad es una condición social y política”

 

Gladys: “Vas creyendo que es posible y eso  es inmenso, ayuda, hace crecer el corazón”

“Mi nombre es Gladys, estoy en la mesa del Movimiento Nacional de Viviendas Colaborativas desde los inicios. Cuando se presentó la propuesta de participar me pareció que era una idea que yo tenía avizorada para llevar adelante. Y al ver que esto iba creciendo, que las compañeras se iban sumando, que es posible, que se forma el espacio, vas creyendo que es posible. Y ese creer es inmenso, ayuda, suma, te hace crecer el corazón, las ganas, la alegría, la voluntad de seguir participando y de seguir haciendo cosas.

Yo, particularmente, formo parte del grupo San Luis. Desde lo personal y colectivo es inmenso el trabajo que se viene, lo que hemos hecho, a pasear de la pandemia y de las limitaciones que nos puso esta situación del 2020. Es una alegría inmensa estar juntes para este proyecto”.

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Para continuar reflexionando sobre vejeces, sexualidad y la búsqueda de la felicidad después de los 50, esta noche a las 21 hs. van a dialogar en  un vivo de Instagram Gabriela Cerruti y Darío Sztajnszrajber. 

 

 

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Alba Piotto

Alba Piotto

Alba Piotto es periodista y Licenciada en Comunicación Audiovisual (UNSAM). Además, tiene una diplomatura en Sociedad y Ambiente (UBA) y es cofundadora de la Asociación Periodistas por el Planeta. Escribió dos ensayos: Cuerpxs equivocadxs. Hacia la comprensión de la diversidad sexual (Paidós, 2012) y Pantallas (Letras del Sur, 2016). Colabora en Nuetras Voces, es editora en la agencia GO Noticias y forma parte del equipo de asesores en el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM).

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