Basta de femicidios, basta de justicia patriarcal

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Miles de mujeres volvieron a tomar las calles para pedir justicia por el femicidio de Úrsula Bahillo. Y en ella, por los 51 femicidios cometidos en lo que va de este año: uno cada 23 horas. El Colectivo de Mujeres y Disidencias Autoconvocadas pidió al presidente Alberto Fernández que declare la “emergencia nacional por violencia por razones de género” y que haya «una coordinación efectiva y real entre el Poder Judicial, las fuerzas de seguridad y los municipios».

Fotos Zahira Rivera Norte

Hartazgo. Dolor. Bronca. ¿Cuántas mujeres más deberán morir? En lo que va del 2021 hemos vivido tantos femicidios como días: 51; cada 23 horas una mujer es asesinada. Y en cada víctima, el mensaje de un sistema funciona. Hay leyes que se sancionan, pero no se cumplen. La justicia no escuchan a las víctimas en sus pedidos de socorro cuando todavía hay vida y, sobre todo, cuando todavía hay tiempo. 

Una vez más, miles de mujeres salieron a las calles en todo el país. La convocatoria fue por el femicidio de Ursula Bahillo, de 19 años, asesinada a puñaladas hace diez días por su ex novio, el policía Matias Ezequiel Martínez, en Rojas, provincia de Buenos Aires. 

Úrsula había realizado 18 denuncias que no fueron escuchadas. Reiterados pedidos de ayuda, desesperados pedidos de protección ante las amenazas de muerte, de mechones de pelos arrancados, del hostigamiento constante, de la perimetral que Martinez violaba sistemáticamente porque. total, ¿quién lo vigilaba? Nadie. Eran Úrsula o su mamá, quienes avisaban lo que no se cumplía. Nadie la protegió. Y nadie es el Estado: la Policía, el Poder Judicial,  que, patriarcal al fin, sostiene el sistema con silencio y destrato.

“Si no vuelvo, rompan todo”, les había dicho Úrsula por chat a sus amigas cuando ya la violencia de Martínez se hacía incontrolable. Y percibió la muerte como posibilidad. 

Úrsula era hija única e hizo todo lo que tenía que hacer: denunciar, denunciar, denunciar. Pero no sirvió, está muerta. Su mamá se reunió con el presidente Alberto Fernández antes de participar de la marcha frente al Palacio de Tribunales de Buenos Aires. Para entonces, había mujeres en las calles de La Plata, Córdoba, Rosario, Tucumán, Neuquén, Ushuaia, Mar del Plata. “Los femicidios son la expresión más cruenta de una sociedad machista con la que debemos terminar de una vez y para siempre. Seamos protagonistas del cambio que hace falta para tener una sociedad libre de violencias por motivos de género. Hagámoslo ahora y hagámoslo unidos”, tuiteó el presidente, casi a medianoche.

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Mientras, en Córdoba, se seguía buscando a Ivana Módica, de 47 años, que desapareció hace una semana. Su pareja, vicecomodoro Javier Galván, de la Fuerza Aérea Argentina, está preso. La hermana y la mamá de Ivana marcharon en Córdoba capital. Y en Santiago del Estero, acababan de enterrar a Silvia Rojas, de 31 y a su hermana, Silvana, de 35, asesinadas a puñaladas por Rino Garnica, ex pareja de Silvia. Las mató delante de sus hijos de 14 y 6 años.

Emergencia nacional

Ayer, además, el Colectivo de Mujeres y Disidencias Autoconvocadas propuso declarar la «emergencia nacional por violencia contra las mujeres y disidencias por razones de género»,  y que haya «una coordinación efectiva y real entre el Poder Judicial, las fuerzas de seguridad y los municipios». 

A través de una carta dirigida al presidente Alberto Fernández, firmada entre otras por Estela de Carlotto, Nora Cortiñas, Rita Segato y Claudia Piñeiro, pidieron la «capacitación sistemática en la temática para todxs las y los operadores que intervengan en la atención de los casos».

Solicitaron la puesta en marcha de «un sistema de alerta temprana donde se reúnan todas las denuncias hechas tanto en comisarías como en sedes judiciales, para que se les dé un seguimiento eficaz y se monitoreen las respuestas estatales». Pidieron “complementar el sistema de botones antipánico con tobilleras para el denunciado ya que no queremos más que sea la víctima la que tenga que demostrar una y otra vez que su agresor viola una y otra vez la restricción perimetral» .

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También exigieron que se sancione a “los funcionarios judiciales o de fuerzas de seguridad que incurran en errores graves y manifiestos en su tarea de proteger a las víctimas».  Además de pedirle a presidente «la incorporación de  la perspectiva de género en la futura reforma judicial» y el efectivo cumplimiento de la Ley de Educación Sexual en todas las instituciones educativas del país de manera urgente.

Finalmente, solicitaron la «administración del correcto despliegue y funcionamiento de los dispositivos que refieren a la Red Federal de Patrocinio Gratuito” debido al  desamparo de las víctimas a nivel jurídico por su nivel socioeconómico.

“No alcanza con empoderarnos”.

En La Plata, cientos de mujeres, trans, travestis y no binaries marcharon hasta los Tribunales platenses y la Casa de Gobierno provincial en reclamo de medidas de protección para las víctimas en situación de violencia de género y que eviten los femicidios. 

«Necesitamos un Ministerio de Mujeres de la Provincia que vaya a donde están las mujeres, que esté en cada barrio, en cada lugar de trabajo. Sabemos que la Policía no es un lugar para hacer denuncias”, pidieron.

«La violencia patriarcal es constante y la Justicia está ausente», reclamaron.  «No es posible que se siga llevando a las mujeres víctimas con sus hijos, hijas a refugios que son depósitos, mientras al violento se lo deja que siga su vida en la calle», sostuvieron .

En Mar del PLata, en Bahía Blanca, en Mendoza, en Rosario, en Jujuy, en Salta, en San Luis, en Ushuaia, los pedidos se replicaban en favor de la implementación rápida de la «Emergencia en violencia contra las mujeres».

Los carteles eran verdaderos gritos:  «Justicia por Ursula y por todas», «51 femicidios en 48 días, estamos hartas», «Sin jueces con perspectiva de género no hay Ni una menos», «El Estado es responsable» .

«Estamos hartas de las violencias que se ejercen sobre nuestros cuerpos, hartas de que quienes tienen que proteger nuestras vidas sean cómplices y ejecutores de la violencia patriarcal y machista», expresaron en todas las marchas.

Cada reclamo era a su vez, la renovación de otros reclamos, de otras marchas, de otros femicidios.  “Con las compañeras que asesinaron vemos que el Estado no está cumpliendo con sus funciones, la Policía revictimiza, el Poder Judicial llega tarde o no llega. Con que nosotras nos empoderemos no alcanza”, afirmaron.

El cinismo de Cambiemos

En las últimas horas se conoció un proyecto de ley por parte de un grupo de diputados de Juntos por el Cambio, para impulsar la “ley Alejo”, por Alejo Oroño, un joven de 22 años que murió tras ser apuñalado en el pecho por su pareja 

Este proyecto busca ampliar los alcances de la “Ley Micaela”, para que todo el personal del Estado reciba capacitación sobre violencia “desde la perspectiva de diversidad de géneros y no sólo de las mujeres”, según sus impulsores.

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“A Alejo, como hombre, le daba vergüenza denunciar a su pareja y cuando intentó hacerlo no le tomaron la denuncia”, remarca el proyecto. “Un tema que claramente es un tabú social y un fenómeno distinto al de violencia de género y debe legislarse como tal, debido a que su naturaleza, causas y consecuencias serían distintas, así como los espacios y formas en que se manifiesta”, señala la iniciativa que lleva las firmas de Gisella Scaglia, Gabriela Lena, Alicia Terada, Estela Regidor, Lidia Ascarate, Sebastián García De Luca, Marcelo Orrego, Domingo Amaya, Francisco Sánchez, Juan Aicega, Gustavo Hein, David Schlereth, Hernán Berisso, y Gerardo Cipolini.

El autor del proyecto, el diputado por San Juan, Eduardo Cáceres, hace un par de meses fue denunciado por violencia de género por su ex pareja, la dirigente del PRO Gimena Martinazzo, que además, es quien lo seguía en la lista. Martinazzo había subido fotos a las redes sociales mostrando las lesiones en el cuerpo y en la cara. Cáceres dijo entonces  que los moretones eran producto de un tratamiento estético que se había hecho la mujer.

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Alba Piotto

Alba Piotto

Alba Piotto es periodista y Licenciada en Comunicación Audiovisual (UNSAM). Además, tiene una diplomatura en Sociedad y Ambiente (UBA) y es cofundadora de la Asociación Periodistas por el Planeta. Escribió dos ensayos: Cuerpxs equivocadxs. Hacia la comprensión de la diversidad sexual (Paidós, 2012) y Pantallas (Letras del Sur, 2016). Colabora en Nuetras Voces, es editora en la agencia GO Noticias y forma parte del equipo de asesores en el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM).

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