Brecha patrimonial y salarial: la desigualdad de género hecha dinero

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La economía con perspectiva de género demuestra que la brecha salarial y patrimonial entre hombre y mujeres en argentina es altísima: el techo de cristal para el acceso de mujeres a sueldos altos sigue, mientras que 66 de cada 100 personas que declaran bienes personales son hombres, que además tienen patrimonios mucho más grandes. Un estudio de CEPA en base a la información pública de Bienes Personales e ingresos del sector privado le pone números a esta conquista pendiente. 

Las desigualdades de género en términos patrimoniales son un tema poco abordado desde los estudios económicos y de géneros. Tiene particular trascendencia en el contexto político argentino de debate en torno al Aporte Solidario y Extraordinario de las Grandes Fortunas ante la pandemia de COVID-19. La mayoría de los estudios se centran en el análisis en el diferencial entre mujeres y varones por según masa salarial percibida, utilizando la Encuesta Permanente de Hogares de INDEC. Aquí examinamos la brecha salarial de género mediante el ingreso percibido por ocupación principal y consideramos la la forma en que se distribuye el patrimonio entre géneros. Se aclara que la distinción es binaria (varón/mujer) se debe a que las bases estadísticas aparecen sólo con la distinción por sexo, sin incluir grupos LGTTBI+. Lo que hemos denominado brecha patrimonial refiere a la desigual distribución de las propiedades entre varones y mujeres, considerando como fuente primaria de estudio la base del Impuesto a los Bienes Personales de AFIP del año 2018.

Los principales resultados son los siguientes:
⦁ En relación a la brecha de ingresos, para el año 2019 las mujeres percibieron, en promedio, una masa salarial 23% más baja que la de los varones. Los datos se corresponden con un análisis del sector privado registrado, lo cual excluye al mundo informal o no registrado, donde se profundizan estas distancias.


⦁ Se observa que un 28% del total de las mujeres se encuentra en el segmento de menores ingresos (desde 0 a $20.000), mientras que en los varones este segmento representa una cifra menor, de 22,8%.


⦁ A medida que los ingresos son más altos, se profundiza la menor presencia femenina. Cuando nos posicionamos en el rango de salarios de $500.000 a $2.500.000 en adelante, no sólo los varones tienen un ingreso 12,3% mayor en promedio sino que, es mayor la proporción de varones en ese rango: 0,3 versus 0,1% de mujeres.

⦁ Se evidencia así la existencia de una segregación vertical o techo de cristal, entendido éste como aquellas barreras invisibles con las que se topan las mujeres al momento de avanzar en su carrera profesional y/o acceder a cargos jerárquicos de poder de decisión y de mayores ingresos.

En lo que refiere a los patrimonios, entre los principales resultados de informe, se encuentran los siguientes:

⦁ La cantidad de mujeres alcanzadas por el impuesto a los Bienes Personales en Argentina (el más progresivo de la estructura tributaria y que se aplica sobre el patrimonio) para el año 2018 sumó 237 mil casos aproximadamente. Del 100% de las personas alcanzadas por el impuesto, el 34% corresponde a las mujeres y el 66% a los varones. Se evidencia una clara distribución asimétrica en la distribución de la titularidad de los patrimonios según género.

El impuesto a los Bienes Personales se aplica sobre la valuación total del patrimonio para cada ejercicio fiscal. El monto mínimo a partir del cual se aplicaba en el año 2018 era de
$1.050.000 en valores patrimoniales. Es decir, superado ese monto, una persona debía pagar una alícuota establecida según el rango sus valores patrimoniales. El Impuesto alcanza a todo tipo de bienes, como inmuebles, automotores, naves y aeronaves, los depósitos de dinero, los títulos y acciones en el país y en el exterior, bienes muebles, etc. La valuación de esos bienes también es diversa y se establece en la letra de la ley, siendo algunos a valor de mercado y otros, próximos al valor de compra.

⦁ Al observar la evolución histórica de la participación de las mujeres en la composición de las personas alcanzadas por el impuesto a los bienes personales, se extrae que si bien se fue incrementando sostenidamente desde el año 2009, está lejos de resultar equitativa. Al año 2018 la participación asciende a 34%, ubicándose 8 puntos porcentuales respecto de 2009, cuando había sido aún más regresiva, de 26%.


⦁ A 2016 los bienes declarados por las mujeres valen tan sólo un 28,3% del total de los bienes declarados en la base del impuesto a los bienes personales. Puede observarse que desde 2015 se registra un relativo estancamiento de la valorización de los bienes detentados por mujeres: 27,0% representaban sobre el total de los bienes declarados en 2015, ascienden a 27,7% en 2016, 27,5% en 2017 y 28,3% en 2018. Cabe considerar que en el año 2009, la incidencia de los bienes de las mujeres era todavía menor, de 24,8% sobre el total de lo declarado en el impuesto.

⦁ Esto significa que no solamente las mujeres son un tercio de los titulares del impuesto a los Bienes Personales, sino que además el valor de sus bienes es aún más bajo que ese tercio que representa su titularidad. En otras palabras, los bienes de las mujeres en promedio valen menos que los de los varones. Adentro del segmento de la riqueza que paga impuestos patrimoniales en Argentina, las mujeres son menos ricas que los varones.La feminización de la pobreza tiene su contrapartida en la masculinización de la riqueza.

⦁ Al observar la evolución de la valorización de los bienes declarados por mujeres podemos identificar que, si bien la misma se ha incrementado, lo hace a un ritmo 50% menor que el incremento de la cantidad de titulares mujeres en el impuesto. Si la cantidad de mujeres titulares de patrimonios que pagan Bienes Personales crece al 3% anual acumulativo entre 2009 y 2018, el valor de sus patrimonios sobre el total de los bienes declarados crece al 1,5% acumulativo en igual período.


⦁ En las mujeres, en el sector de profesionales, científicas y técnicas se encuentra el 25,5% de quienes aportan en Bienes Personales, mientras que un 17,7% se ubica en el sector inmobiliario y otro 11% en servicio de asociaciones y servicios personales. En el caso de los varones, el 31% son profesionales, científicos y técnicos y el siguiente 9,9% pertenecen al rubro inmobiliario, otro 8,9% a servicio de asociaciones y servicios personales.

⦁ Se observa la existencia de una segregación horizontal del patrimonio femenino, una alta concentración en determinadas ramas de la actividad económica o “paredes de cristal”. Dicha concentración se corresponde con estereotipos de género relacionados al lugar que desde los estereotipos patriarcales la mujer debe desempeñar en la sociedad: tareas de servicios sociales, enseñanza, cuidados de la salud, etc. Se trata de actividades que suelen ser coincidentes a las de menor paga y registración formal en el mercado de trabajo.
⦁ Si bien es mayor la cantidad de varones con declaraciones juradas del Impuesto, se observa que sólo en el sector enseñanza las mujeres superan en cantidad a los varones. Si examinamos su composición encontramos que las mujeres representan el 64% del total. En el otro extremo se encuentra el sector agropecuario, empresas de construcción o explotación de minas y canteras, donde solo el 16%, 10% y 9% respectivamente es explicado por la participación de las mujeres.


⦁ Otras ramas de actividad que son relevantes para los varones de mayores patrimonios es agricultura, donde el 9,5% de quienes aportan en bienes personales declaran ese rubro, mientras que en mujeres esa magnitud es solo de 3,67%. Por otro lado, los varones más ricos tienen entre sus actividades relevantes la industria (pertenecen en un 2,41% a dicho rubro), la construcción (1,25%) y transporte (3,49%), mientras que en las mujeres esa participación es bastante más baja, alcanzando sólo 0,9% en industria, 0,25% en construcción y 1,16% en transporte.
⦁ En lo que refiere a las actividades típicamente feminizadas, se observa que un 9,17% de las mujeres con mayor patrimonio se ubica en el sector salud, mientras que en los varones ese porcentaje es más bajo, de 6,38%. A su vez, un 2,76% de las mujeres se encuentra en la rama enseñanza y ese porcentaje en varones es tan solo de 0,79%.


En definitiva, la feminización de la pobreza tiene su contrapartida en la masculinización de la riqueza en una sociedad donde el 10% de la población con más ingresos está compuesto en un 62% por varones, mientras que el 10% con menos ingresos está compuesto mayormente por mujeres (69%).

Link al informe completo de CEPA

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