Cristina presentó su libro: la sala de la unidad

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Una multitud se movilizó para escuchar a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner en la Feria del Libro, durante la presentación de su libro Sinceramente. La sala Jorge Luis Borges se convirtió en la sala de la unidad, mezclando a dirigentes del núcleo duro del kirchnerismo junto a otros más lejanos, además de personalidades de todo tipo. Afuera, tanto en el predio de La Rural como en la calle, una multitud se acercó a escuchar a la representante de la esperanza. CFK le retrucó al presidente Macri sus puntos de acuerdo por la propuesta de un nuevo «contrato social de ciudadanía responsable».

Apenas terminó la presentación de Cristina Fernández de Kirchner de su libro Sinceramente, en La Rural, un grupo de militantes del conurbano bonaerense que nunca había pisado la Feria del Libro increpó al ex gobernador de San Juan y presidente del PJ, José Luis Gioja.

—Por favor gobernador, prométanos que van a unirse, como pidió recién Cristina. Le pedimos por favor que nos ayuden.

Esta escena, que podría haber pasado desapercibida, era el deseo repetido entre las miles de personas que –pese al día de semana y a la lluvia– llegaron al mega-predio de Palermo pera sentir el aliento de quien representa su esperanza.

En una jornada inédita —en todo sentido— lo que más se sintió fue una rendija por donde entra la luz en medio de tanta oscuridad.

Desde que salió el libro el 23 de abril y se anunció que se presentaría en el evento cultural más importante del país –La Feria del Libro lleva cuarenta y cinco años y desfilan innumerables figuras nacionales e internacionales– llovieron las críticas, las mentiras, los rumores que colmaron las pantallas de tevé los diarios, las radios. Pese a la lluvia y al horario, la senadora nacional volvió a dar un batacazo inesperado, que dejó una vez más en off side a quienes la quieren ver fuera de la escena.

La presentación fue trending topic en las redes sociales y se dispararon los puntos en el rating de los canales de noticias que, por cierto, cubrieron el evento como si se tratara de una cadena nacional alcanzando los 36 inéditos puntos.

Oscar Parrilli: «El límite de la unidad es Macri»

Y otra vez los interrogantes, al igual que con la lectura del libro, sobre cómo catalogar el evento: ¿Fue simplemente la presentación de un libro? ¿Fue un acto político? ¿Fue el lanzamiento de su candidatura y de la campaña? ¿Fue el primer evento de la unidad opositora al macrismo? ¿Fue un llamado a los desencantados del gobierno actual? Y otra vez, la respuesta: fue todo eso y más.

«Sinceramente les copamos la rural»

Sinceramente les copamos La Rural, Sinceramente les copamos La Rural. El cantito eufórico se oía en los inmensos pabellones, se oía afuera bajo la lluvia, en donde miles y miles se agolparon para ver por pantalla gigante a la ex Presidente. Y es ese canto el que explica casi sin metáforas lo que ocurrió anoche. Porque hay que decirlo: muchos —incluso la mayoría— de los que fueron a ver y escuchar a Cristina nunca habían siquiera pisado La Feria del Libro. Hombres, mujeres, pibes y pibas con pecheras de sus organizaciones, de sus sindicatos, de sus movimientos sociales deambulaban entre los puestos de libros. Fue, sin dudas, una jornada atípica para propios y ajenos sobre todo en un contexto en donde los propios organizadores reconocieron que en esta edición la cantidad de gente fue muchísima menor y ni que hablar, las ventas.

Adentro de la sala Jorge Luis Borges —la más grande de la Feria— había una falsa calma. Con un fuerte dispositivo de seguridad que indicaba que solo podían ingresar quienes tuvieran una pulsera azul, mil personas invitadas exclusivamente se hicieron presentes en el convite. Y hay que destacar que sin dudas, nadie —pero nadie— se lo quiso perder. Fueron de la partida políticos, sindicalistas, cantantes, escritores, periodistas —de todos los medios— artistas plásticos, empresarios, referentes de Derechos Humanos. El listado se consensuó entre Cristina, Oscar Parrilli y la gente de la editorial Penguin Random House. Un éxito de convocatoria, un éxito de organización.

Los lugares asignados, aunque después no se respetó a rajatabla, indicaban que en la primera fila estaban exclusivamente referentes de Derechos Humanos y artistas. Estela de Carlotto —que fue la primera ovacionada apenas entró—, Tati Almeyda, Lita Boitano, Adolfo Pérez Esquivel, Pablo Echarri, Cecilia Roth, Julieta Díaz, Lisandro Aristimuño y el ex Juez Supremo Eugenio Zaffaroni. El único político que tenía su lugar cerca del escenario era Alberto Fernández. Y no es un dato menor. Alberto —así lo explicó Cristina— fue quien le sugirió que escribiera el libro ante lo que él consideraba que eran infamias sobre su figura, la de Néstor y la de sus hijos. Y más allá de la efeméride, sin dudas, el hombre que supo estar en el núcleo más íntimo de la pareja presidencial, que se fue casi a la vereda de enfrente, hoy es el principal armador del nuevo espacio de unidad que propala CFK. Entre ex ministros, gobernadores y ex gobernadores, intendentes, sindicalistas, resaltaron figuras que no suelen verse en actos kirchneristas: Felipe Solá, Pino Solanas, Victoria Donda, Daniel Arroyo y Julio Zamora —ambos (ex) laderos de Sergio Massa—. Entre los empresarios, llamó la atención la presencia del dueño del Canal América, Daniel Vila. En el acto estuvo Aníbal Fernández y también quien fuera su rival en la interna a la gobernación —y abiertamente enemigo— Julián Domínguez. Es decir, la presentación del libro fue sin dudas un convite de pequeña rosca, de tejidos que se van zurciendo, dejando atrás, el agua que pasó debajo del puente macrista. Sin dudas, muchos de los que asistieron, ayer miraban para otro lado tan solo dos años atrás, cuando se nombraba a la ex presidenta. Incluso muchos la consideraban el pasado. Ayer, sin embargo, estoicos, miraban el fenómeno delante de sus narices. Dos ausencias llamaron la atención: Hugo Moyano y Máximo Kirchner

A las 19:45 la euforia se hizo canción: Oh vamos a volver, a volver, a volver, vamos a volver. Y cuando la locutora de CFK anunció la llegada y la invitó a subir al escenario junto a la titular de la Fundación El Libro, María Teresa Carbano, y al director en Argentina de Penguin Random House Grupo Editorial, Juan Ignacio Boido, el cantito fue unánime tanto adentro como afuera. Nadie lo dudó: Presidenta, Cristina Presidenta, Cristina Presidenta.

Capítulo por capítulo, todo lo que dice el libro de Cristina

La primera en tomar la palabra fue Carbano, la primera mujer en ocupar ese puesto al frente de la Feria del Libro, según resaltó minutos después la propia Cristina. Lo curioso y lo simbólico en ese contexto, fue que ambos eligieron nombrarla como “la autora” del libro al referirse a ella. Todo un símbolo para quienes se empeñaron durante estas semanas en asegurar que ella no había sido la verdadera escritora, sino que hubo un escritor fantasma por detrás. En ese sentido, ambos resaltaron el verdadero “suceso editorial” que significó Sinceramente, en un difícil contexto económico que pega de lleno a la industria del libro. Para Boido es difícil “encontrar antecedentes” de un fenómeno editorial de tal magnitud, en el que confesó que ya llevan vendidos más de 300 mil ejemplares, lo que hace girar la rueda tanto de la editorial que lo está imprimiendo como de las innumerables librerías que lo tienen en el ranking de los más vendidos, por lejos.

A su turno, la ex Presidenta mantuvo durante los treinta y cinco minutos que duró el discurso —récord absoluto— un tono y una templanza que definitivamente llamaron la atención. Cristina sabía dónde estaba hablando, a quiénes y con qué objetivo. Claro que fue un discurso político, como lo es siempre que viene de su parte, pero el hecho de estar enmarcado en la presentación de su propio libro, fue una convocatoria y un llamado a diversos sectores que no necesariamente están encuadrados en sus filas.

En ese sentido y sin sutilezas volvió a despacharse contra el gobierno que encabeza la Alianza Cambiemos y sin dudas, dejó una definición política que será motivo de análisis en las próximas semanas y que muchos también, interpretaron como crítica al “acuerdo de diez puntos” que fomenta el macrismo. Dijo: “es necesario un contrato social de los argentinos y las argentinas, creo que si tuviera que ponerle un título diría ‘contrato social de ciudadanía responsable’. Es necesario un esfuerzo de todos para generar trabajo genuino, que el compromiso sea de todos, obviamente… primero el compromiso del Estado y segundo de los empresarios, para generar ese empleo, con la convicción de que no hay posibilidades en este mundo tan difícil que hoy tenemos de generar crecimiento económico sin un mercado interno fuerte”.

Además, les habló a los jóvenes, a los que calificó como su “apuesta” y “esperanza”. Y esa última palabra fue sin dudas la que se respiraba en La Rural. En medio de la aguda crisis económica, que se parece y mucho a la del 2001 que terminó con un presidente en helicóptero y una decena de muertos, la multitud ya no canta “que se vayan todos”. El pedido unánime, desde La Rural, tuvo un nombre y dos apellidos: Cristina Fernández de Kirchner.

Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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