El camino del frente: “Sacamos al macrismo del barrio”

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El frente opositor que ganó las elecciones de la Junta Vecinal en la Villa 21-24 de Barracas logró algo que parecía un imposible: derrotar al macrismo en elecciones porteñas. La segunda candidata más votada del lema ganador “Tierra, Techo y Trabajo” es Flavia Romero. Madre separada y flamante abuela, forma parte de la revolución de las mujeres en las villas. Flavia llegó a la política asistiendo a un comedor por el plato de comida. Pide unidad en 2019 para desalojar al macrismo de la ciudad y la nación con el voto popular.

Fotos: Frente Popular Darío Santillan

Cuando se separó de su pareja, Flavia Romero quedó sola con una hija y un hijo que alimentar. Fue otra mujer del barrio la que le ofreció una mano. “Vení al comedor”, le dijo. Ella comenzó a ir por el plato de comida, pero después encontró, como muchas otras, un espacio de organización. Y así empezó a militar en el Frente Popular Darío Santillán. Trece años después, Flavia fue la segunda candidata más votada dentro del lema ganador “Tierra, Techo y Trabajo”, conformado por diez listas en la Villa 21-24 de Barracas, la más grande de toda la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por primera vez en la historia del barrio, de los trece candidatos a la presidencia, tres fueron mujeres. Las candidatas fueron por la Azul, Roja y Negra (Flavia Romero), la Tricolor (Natalia Molina) y la Azul, Blanca y Amarilla (Carola Duarte). El frente opositor que ganó las elecciones de la Junta Vecinal logró algo que parecía un imposible: derrotar al macrismo en un comicio en el ámbito porteño.

“Sacamos al macrismo del barrio. Sacamos a la Junta Vecinal que no nos representa. Queremos que el ejemplo de la 21 se traslade para afuera y con la unidad podamos sacar al macrismo de la ciudad y del país”, dice exultante Flavia Romero a Nuestras Voces un día después de las elecciones.

El actual presidente de la Junta es el oficalista Cristian Heredia, que también fue para la reelección y perdió. Está representando al barrio desde hace seis años a pesar de que fue electo por un período de cuatro. Hace dos años tendría que haber llamado a elecciones y no lo hizo. Su lugar ahora lo ocuparán Ramón Ozuna y Pedro Cáceres, que encabezaron la lista ganadora, la Azul y Verde. La dupla pertenece a Ate Capital y La Cámpora. La unidad opositora se construyó entre militantes de Ate Capital, La Cámpora, el Partido Justicialista, el Movimiento Evita, el Movimiento Popular La Dignidad, el Frente Popular Darío Santillán, Frente de Organizaciones en Lucha, entre otros espacios.

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Flavia Romero estuvo a 24 votos de convertirse en la primera presidenta de la Junta Vecinal de la Villa 21-24. Luchadora, madre, villera y feminista. Ella vive en la manzana once sector 21. Llegó al barrio hace 35 años desde Burzaco con su madre, padre, tres hermanos y tres hermanas. “No había trabajo y cuando llegamos era todo un descampado. De a poco se fue armando”, recuerda.

Ahora tiene 41 años. Su hija mayor, de 22 años, fue mamá hace pocos días. Mientras caminaba los pasillos del barrio para contarles a los vecinos por qué tenían que elegirla, Flavia se convirtió en abuela de Aaron Benjamín. Tiene, además, un hijo de 18 y una nena de cinco años. “Mis hijxs me dan la fuerza para seguir. Todos estos meses de campaña no estaba en casa y no veía a mi hija. Ella ayer escribió en su Facebook que antes no entendía por qué no estaba, pero que lo entendió el día de la elección. Me hizo emocionar mucho. Fue todo muy emotivo”, cuenta la referente social.

Flavia está encargada de uno de los tres locales que su organización tiene en el barrio. Allí funciona un comedor, al que van 400 familias por día; en el lugar concentran cuadrillas que salen a recolectar basura y activa un espacio de salud que articula con el centro de salud del barrio. “También tenemos una radio y actividades para los pibes”, agrega Flavia.

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No tiene dudas que en los últimos tres años fueron muchas más las personas que se acercaron al comedor. “Los más humildes somos los más golpeados del macrismo. Nos están haciendo morir de hambre. Personas que antes tenían laburo ahora vienen a los comedores porque no tienen changas”, dice.

-¿Qué evaluación hacés de este proceso electoral?

-Para nosotros fue muy importante haber logrado la unidad para formar la lista Azul. Nuestra lista fue en segundo lugar. Y, además, fue histórico que se haya conformado la unidad en la villa. Necesitamos alguien que nos represente y por eso ahora nos toca laburar en conjunto y sacar al barrio adelante.

-¿Cómo fue que te propusieron encabezar la lista?

-Hace cinco años nosotras nos presentamos, pero yo no estaba en la cabeza. Fuimos organizando a los vecinos y vecinas de a poco. Esta vez no fue una discusión, fue consecuente por el laburo que vengo haciendo. Muchos no podían creer que estaba encabezando una mujer. Estuvo bueno y fue consecuente con toda la lucha que estamos encabezando las mujeres. Para mi fue muy importante. Hoy me estuvieron felicitando todo el día y me di cuenta del impacto que tuvo.

-¿Cuáles son las demandas más urgentes del barrio?

-Primero que se urbanice. Que podamos tener agua, en verano llega el final del día y no tenemos agua. En invierno la luz se corta porque los transformadores no dan abasto. Necesitamos instalaciones nuevas. Hace poco estuvimos una semana sin luz en todo un sector. Cuando llueve las cloacas rebalsan y quedamos tapados con mierda hasta la rodilla. Necesitamos que se hagan las obras, que se terminen y se hagan bien. Urbanización ya es lo más urgente.

-¿Te considerás feminista?

-Sí. Me gusta decirme feminista. Sobre todo porque nuestro movimiento es principalmente de mujeres. Somos mayoría. Y, además, por todo lo que vivimos y por todo lo que luchamos. En nuestro barrio hubo alrededor de seis historias de femicidios: vecinos que las mataron sus parejas. Es muy triste lo que pasaron esas familias. Nosotras salimos a movilizar. Y también tenemos dentro de la organización un espacio todos los viernes un espacio para contener y acompañar a las mujeres que son víctimas de violencia. Es algo que tiene que hacer el Estado pero lo estamos haciendo nosotras.

Cómo fueron las elecciones

Las elecciones tenían otra fecha: 28 de octubre. Sin embargo, una serie de irregularidades obligaron a suspender los comicios, que se reprogramaron -por orden judicial- para el domingo 11 de noviembre. “Fue una jugada de la Junta Vecinal oficialista para que los vecinos no vayan a votar”, explica Flavia.

La villa 21-24 es la villa más grande de la ciudad, habitada por alrededor de 100.000 personas. Para los comicios, los padrones fueron confeccionados con los censos que realizó el Instituto de la Vivienda para registrar la cantidad de residentes del lugar. 20.000 empadronados y empadronadas estaban en las listas para poder elegir a sus representantes.

Las elecciones en las villas de la Ciudad se llevan adelante en el marco de la ley 148 de “Atención prioritaria a la problemática social y habitacional en las Villas y Núcleos habitacionales transitorios”. Se trata de una normativa sancionada en 1998. La Junta Vecinal es el órgano que tiene como principal objetivo articular entre el barrio y el Gobierno de la Ciudad en los procesos de integración social y urbana de los barrios.

Para estos comicios rigió la denominada ley de lemas, según la cual cada coalición de listas es un lema y en el conteo final se suman los votos de cada una de las que lo integran. Durante todo el domingo los agentes de Prefectura custodiaron las puertas de las escuelas 12 y 6, los dos establecimientos habilitados para votar. En un contexto militarizado, los y las vecinos pudieron dar vuelta lo que parecía irreversible.

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María Florencia Alcaraz

María Florencia Alcaraz

Es integrante del colectivo Ni Una Menos. Aborda temas como violencia institucional y violencia de género. Además de escribir en este portal, publica en Anfibia, El Destape y es cofundadora de Latfem, un medio de comunicación feminista.

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