El mercado no derrama igualdad de género

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Las mujeres se encuentran entre las más afectadas por las políticas de ajuste, según un estudio del Observatorio de géneros del Centro de Economía Política (CEPA) que analizó la situación económica en lo que va de 2018 y las proyecciones para 2019. Para las más jóvenes –entre 14 y 29 años– la tasa de desocupación trepó al 21,5%, con mayor intensidad en el conurbano bonaerense donde alcanzó el 24,5%. También el incremento de la pobreza afectó diferencialmente a las mujeres. El Presupuesto 2019 ajusta un 19% las partidas destinadas a cuestiones de género.

Cualquier análisis sobre las desigualdades económicas de género, requiere dar cuenta del punto de partida: las mujeres realizamos la mayor parte del trabajo reproductivo no remunerado. Según la Encuesta sobre el Uso del Tiempo del INDEC, las mujeres dedican 3 horas diarias más que los varones a la realización de tareas domésticas y de cuidado de hijes y adultos mayores, conformando una suerte de doble jornada laboral dentro y fuera del hogar y condicionando el tipo de inserción laboral al que pueden acceder las mujeres.

En primer lugar, disponen de menos tiempo para dedicar al trabajo productivo y remunerado. Mientras que los varones dedican en promedio 35 horas semanales al trabajo productivo las mujeres dedican sólo 17,6 horas, afectando, por supuesto, sus ingresos.

En segundo lugar, las mujeres son mayoría en el trabajo no registrado, la tasa de informalidad en mujeres es del 36% mientras que para varones es 31%. Por último, cuando logran insertarse en el trabajo registrado, lo hacen mayoritariamente en “profesiones con carga de cuidado”, que son los rubros de salud, educación y servicio doméstico y que cuentan con las peores remuneraciones del mercado laboral. Estas profesiones son altamente feminizadas, dado que el 69% de les trabajadores en educación son mujeres, el 74% en salud son mujeres y el 99% en servicio doméstico son mujeres. Cuando se comparan las remuneraciones de estos rubros con otras actividades, se observa que tienen una penalidad por la carga de cuidado. CEPA realizó un relevamiento en los portales CompuTrabajo y Jooble, donde se constata que, a igual nivel educativo requerido y años de experiencia laboral, las profesiones con carga de cuidado ofrecían remuneraciones más bajas.

Todos estos factores, condicionan el tipo de ingresos percibidos por las mujeres y configura la ya conocida brecha salarial del 27%. Que las mujeres dispongamos de menos horas para el trabajo remunerado y nos insertemos en los trabajos peor pagos del mercado de trabajo, constituye el origen de la brecha de género en los ingresos. Esta aclaración es fundamental en el marco de la discusión del Proyecto de Ley de Equidad de Género presentado por el oficialismo. Dicha propuesta manifiesta la pretensión de contribuir a reducción de la brecha salarial entre varones y mujeres, pero a partir de legislar la relación “a igual tarea, igual remuneración”, cuando las causas son de otra índole. Más de 200 mujeres sindicalistas de todas las centrales junto a la Diputada Nacional Vanesa Siley, presentaron un proyecto alternativo en este sentido.

El orgullo de ser mujer, sindicalista y haber parado

Empleo

Recientemente se conocieron los datos de desocupación (9,8%) para el segundo trimestre de 2018, que representaron un incremento con respecto al mismo trimestre del año anterior (8,7%) y que se explica fundamentalmente por el aumento de la tasa de actividad femenina que pasó de 46,8% a 48,5% entre las mayores de 14 años. Esto significa que hubo un incremento de la cantidad de mujeres que previamente se encontraban en condición de inactivas (no buscaban empleo) y pasaron a buscar empleo activamente, en contexto de caída del salario real. Una parte minoritaria se insertó en el mercado de trabajo informal (sobre todo bajo la modalidad de cuentapropistas) y una parte mayoritaria pasó a la condición de desocupadas.

Así, la tasa de desocupación para los varones fue del 9%, mientras que para las mujeres es del 11%. Esto aparece con mayor intensidad en el caso de las mujeres jóvenes, de 14 a 29 años, para quiénes la tasa de desocupación alcanzó el 21,5%, mientras que en el caso de los varones la tasa de desocupación para la misma categoría se ubica en 17,3%.%.

Jefas de hogar: el impacto del ajuste en las mujeres

Según el INDEC, durante el primer semestre de 2018 la pobreza ascendió al 27,3%. Esto supone un salto de 2,5 puntos porcentuales con respecto al segundo semestre del año anterior.

Si bien no existen diferencias significativas entre el porcentaje de mujeres y varones pobres en el promedio general, la feminización de la pobreza aparece cuando se considera la maternidad, particularmente en aquellas mujeres que crían a sus hijos sin un cónyuge. Del total de hogares pobres en la Argentina, el 60% tiene jefatura femenina monoparental, el 34% jefatura biparental y sólo el 6% jefatura masculina.

Dado que más de la mitad de los hogares pobres del país tienen una mujer sola a cargo, puede reconocerse la importancia que tiene la Asignación Universal por Hijo en los ingresos de dichos hogares. Lejos de recomponer el poder adquisitivo de la AUH, desde la asunción de Cambiemos la AUH ha perdido el 9,54% en promedio de su poder de compra. Esto significa algo más que $160 mensuales, considerando la AUH de $1.683 en septiembre de 2018. La proyección de cara al año que viene no es más alentadora. Si se considera una inflación del 34% (como estima el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA) las beneficiarias de AUH llegan a perder casi 13% de su poder adquisitivo.

Presupuesto 2019

El Presupuesto 2019 tiene una particularidad, es la primera vez que se desagregan las partidas destinadas a cuestiones de género, lo cual constituye sin duda un avance para el análisis. A lo largo del texto, aparece la igualdad de género como un objetivo de gestión. El total del gasto orientado a programas de género es 4.623 millones de pesos, lo que representa el 0,11% del Gasto Total y un 0,13% sobre el Gasto Primario (sin Intereses de deuda). Incluso se constata una caída nominal en algunas partidas clave como el Instituto Nacional de la Mujer (INM), donde la caída real es del 18% por respecto al presupuesto 2018.

Otra problemática advertida en el informe de CEPA, es el alto grado de sub-ejecución en el presupuesto 2018, que alerta sobre la posibilidad de un mayor desfinanciamiento que el que ya figura en el proyecto. La ejecución del conjunto de los programas hasta el mes de septiembre fue sólo del 61,7 por ciento. También se constata sub- ejecución en partidas sensibles para las mujeres. En el año en el que se debatió el aborto legal, del presupuesto del Programa Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable sólo se usó un 24,2 por ciento.

En síntesis, el punto de partida desigual para las mujeres se ve profundizado en contexto de ajuste. El gobierno hace menciones a la igualdad de género, pero sus políticas agravan cada vez más la situación económica de las mujeres. El mercado no derrama igualdad, tampoco igualdad de género.

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Débora Ascencio

Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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