El primer Encuentro de las más pibas

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Sofia, Cindy y Laura son sólo tres de una multitud de pibas feministas que viajan por primera vez al Encuentro Nacional de Mujeres (ENM), que hoy comienza en Trelew y espera a más de 50 mil personas. Forman parte de una generación que empezó a activar después del primer Ni Una Menos. Militan un feminismo sub-18 que colmó la plaza en las dos vigilias históricas para exigir aborto legal, seguro y gratuito a puro glitter verde. “Vamos a afianzar nuestro poder como mujeres que ya no se callan más”, dicen.

Fotos: Joaquín Salguero

Las tres juntas no alcanzan el promedio de edad de la Cámara de Senadores, donde la ley de interrupción voluntaria del embarazo quedó en pausa en el plano parlamentario, al menos por este año. Dos de ellas tienen diecisiete y una dieciocho años. Les falta trece más para poder sentarse en esas bancas, según la legislación vigente. Sin embargo, su forma de hacer política y su representación hoy pasa por otro lado: por fuera de los márgenes de la política tradicional y emerge con fuerza volcánica y poder feminista desde los colegios.

Sofia Benitez estudia en la Escuela Carlos Pellegrini, Cindy Fraenkel forma parte del Centro de Estudiantes del colegio privado Ecos y Laura Hernández Arregui es presidenta del Centro de Estudiantes de Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE). Son sólo tres de una multitud de pibas feministas que viajan por primera vez al Encuentro Nacional de Mujeres (ENM), que esta vez se realiza en Trelew. Forman parte de una generación que empezó a activar después del primer Ni Una Menos, la misma que colmó la plaza en las dos vigilias históricas para exigir aborto legal, seguro y gratuito a puro glitter verde; la que en el Colegio Nacional Buenos Aires habló en voz alta y denunciaron la violencia machista institucionalizada en la escuela durante la entrega de diplomas. Sofia, Cindy y Laura se están preparando para viajar al Encuentro más austral en 33 años.

“Estoy recontra entusiasmada. No sé qué me espera pero tengo muchas ganas de conocer nuevas realidades y abrir más mi cabeza”, dice a Nuestras Voces, Sofía Benítez horas antes de viajar desde el centro porteño hasta Chubut en el micro de Mala Junta, una agrupación feminista de izquierda popular. Los pañuelos verdes cuelgan de sus cuellos, como si fueran parte del uniforme que llevan todos los días.

Las pibas identifican la marcha por Ni Una Menos como un punto de inflexión. Cindy Fraenkel tenía 13 años el 3 de junio de 2015. Fue hasta la plaza de los dos Congresos con otras nenas de su edad. “Volví con la cabeza en cualquiera, no podía creerlo”, cuenta. Ella espera este viaje al Encuentro desde que es muy chica. “Este va a ser el primero de muchos. Está bueno formarse y seguir aprendiendo. Dentro del feminismo la deconstrucción no se para: nos enfrentamos a nuevos aprendizajes todo el tiempo y nuevos debates. Encontrarse con muchas que tienen opiniones distintas es importante y conocer a otras de todo el país es fundamental para no quedarse con la militancia de acá de los secundarios”, explica con convicción. Para Cindy también es clave “ver la cantidad de mujeres que van. Es saber que no estamos solas. A todas nos pasan situaciones incómodas. Saber que estamos acompañadas nos incentiva mucho más. Unirnos y ser cada vez más para poder transformar la sociedad que queremos”.

Laura Hernández Arregui fue una de las tantas estudiantes que expuso en el Congreso durante el debate de la interrupción voluntaria del embarazo para apoyar que el proyecto se convierta en ley. Las pibas no solo le pusieron el cuerpo a esa demanda sino también sumaron sus voces y argumentos en el debate parlamentario. También viajará por primera vez a un ENM.

“Quiero encontrarme con miles de mujeres con distintas realidades, pero encontrándonos juntas para compartir una sola: vivir el encuentro nacional. Compartir, conocer, debatir, me parece que son los puntos esenciales para entender qué vivencia nos espera, pero lo mejor es que todo eso va a ser junto a una marea feminista, disidente y revolucionaria”, dice Laura.

Todas coinciden en que se trata de un espacio de formación. “No solamente nos vamos a construir y deconstruir, sino también vamos a afianzar nuestro poder como mujeres que ya no se callan más”, dice la presidenta del Centro de Estudiantes del ILSE.

Más de tres décadas

Los ENM son la base que estructura los feminismos en Argentina. Desde el regreso de la democracia se hicieron de manera ininterrumpida y de forma itinerante por todo el país. Son autoconvocados, horizontales, autofinanciados, plurales y democráticos. Se trata de un espacio donde se construye política feminista y reúne a la amplia diversidad que puede determinar una convocatoria abierta. Organizadas, sueltas, pibas, viejas, activistas, militantes, urbanas, rurales, trabajadoras, precarizadas, profesionales, artistas, negras, indígenas, desocupadas y un largo etcétera: todas confluyen en el Encuentro.

Los ENM evidencian el componente intergeneracional que tiene el feminismo popular: están las pibas de los secundarios pero también las más históricas militantes que van desde hace tres décadas.

Durante dos días habrá 73 talleres para elegir sobre las temáticas más diversas. Este año se suman dos nuevos: Mujer y Fútbol y Mujeres por la Libre Determinación de los Pueblos, propuesto por la Marcha de Mujeres por el Buen Vivir. Además habrá actividades culturales y ferias de todo tipo en las plazas.

Desde la Comisión Organizadora que se armó para garantizar que se lleve adelante este Encuentro esperan recibir 50 mil personas. Además del alerta por la violencia institucional, teniendo en cuenta las represiones en Mar del Plata y Rosario, esta vez se suma otro temor: la ofensiva de los sectores religiosos antiderechos.

Las pibas son hijas del grito colectivo por Ni Una Menos. Son hijas de la época y el presente feminista. Militan un feminismo sub-18 que sobresale cada vez que el movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans ocupa las calles por su irreverencia. Protagonizan y desbordan cada marcha y “pañuelazo” con frases en sus cuerpos, en la ropa, los labios violetas, pelos de colores, shortcitos de jean, medias de red y glitter, mucho glitter. Con brillos en las manos, Sofía, Cindy y Laura –como muchas– llegan hoy a Trelew para planear cómo tirar el patriarcado.

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María Florencia Alcaraz

María Florencia Alcaraz

Es integrante del colectivo Ni Una Menos. Aborda temas como violencia institucional y violencia de género. Además de escribir en este portal, publica en Anfibia, El Destape y es cofundadora de Latfem, un medio de comunicación feminista.

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