Historia de una foto: las viejas feministas

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La  lucha feminista se vuelve intergeneracional. Una imagen de una joven atando un pañuelo verde en la muñeca de una mujer entrada en años durante una marcha del 8M se hizo viral en cuarentena y conmovió a miles. Cómo es el intercambio generacional en un movimiento amplio y heterogéneo como el feminismo. El ida y vuelta entre abuelas y nietas que participan de la lucha de las mujeres.

“94 años, y ésta secuencia hermosa. Ojalá el choque generacional deje de ser un choque, y siempre se convierta en ésto, un abrazo”, fueron las palabras que escribió Florencia Morán en su posteo de Instagram para acompañar una secuencia de fotos que sacó el 8M de 2019 en Mar del Plata. En esta se ve a una joven sonriente, con glitter en la cara, atando un pañuelo verde en la muñeca de una mujer con pelo blanco y bastón, un abrazo entre ambas y a la señora vivando con el puño en alto a quienes marchaban por el paro internacional feminista. 

Pasó más de un año de que las fotos fueron tomadas, las publicación cosechó miles de “me gustas” y compartidos en las redes sociales y se convirtió viral en las últimas semanas. La fotógrafa, de 25 años, cuenta que le siguen llegando mensaje del chicas que le narran historias de sus abuelas y de cómo la lucha feminista fortaleció sus vínculos, pese a las diferencias generacionales.

Si bien el feminismo en nuestro país tiene una larga historia, desde la primer marcha del Ni Una Menos en 2015, y luego con la discusión del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2018, el movimiento logró una masividad inédita. Dentro de ella, las jóvenes se convirtieron en actrices políticas fundamentales en la lucha por la obtención de derechos, encabezaron movilizaciones, protesta, tomas estudiantiles y hasta transformaciones dentro de sus propias familias. Ese fenómeno social, al que la periodista Luciana Peker llamó tan acertadamente “la Revolución de la Hijas”, es interpretado muchas veces como un “enfrentamiento generacional”. Un enfrentamiento a la foto de Florencia pone en jaque.

A pesar de su corta edad, Florencia se reconoce feminista desde hace varios años y resalta el compromiso que hay en su ciudad con esa lucha. Muchas jóvenes y mujeres marplatenses se volcaron al activismo a partir del femicidio de la adolescente de 16 años Lucía Peréz, por el que se convocó el Primer Paro Nacional de Mujeres. Desde entonces,  las movilizaciones feministas en la ciudad balnearia fueron cada vez más masivas.

El 8M de 2019 es guardado en el recuerdo de Florencia como especial pero no sólo por la popularidad que recogió luego de exhibir sus fotos en las redes sino porque fue la primera marcha a la que fue con su mamá y con su hermana, a la que le lleva 9 años. La joven contó a Nuestras Voces que solía ir con sus amigas, o sola para sacar fotos, pero ese día frente a la insistencia de su hermana se dispuso a marchar con las mujeres de su familia. “Fue muy emocionante haber podido compartir con ellas ese día”, afirmó.

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Caminaron juntas por la ancha avenida Luro al ritmo de las batucadas y los cánticos feministas hasta que en un momento se alejó de ellas para tomar fotos. En una de sus corridas por la columna vió a la mujer de pelo blanco y bastón, que más tarde se enteraría que tenía 94 años, apoyada en una parada de colectivos -inutilizada por el corte de la calle-  aplaudiendo y agitando a las jóvenes que marchaban desde un costado.

 “Estaba gritándole con la mano levantada a las que pasaban, les gritaba: `¡Suerte chicas!´. Emocionada, le saque una foto desde atrás y me fui. Caminé hasta la esquina y pensé `¿Por qué me estoy yendo si esto es re lindo?´ entonces volví y me quedé un buen tiempo a un costado de ella, mirándola”, contó Florencia.

Desde ese lugar privilegiado, Florencia logró las fotos que hoy continúan conmoviendo a miles. Recién al día siguiente supo que la más joven se llamaba Camila, gracias a que alguien la etiquetó en muro. La identidad de la señora sigue para ella siendo un incógnita, sólo llegó a escuchar de refilón ese día que tenía 94 años. “Me encantaría saber cómo se llama y cuál es su historia”, manifestó.

Sobre ese día, la militante feminista de Mala Junta-Patria Grande Julia Regueiro, quien también había ido a manifestarse, recordó: “Aquella marcha en Mardel fue grande, y muchas pudimos sentir la fuerza de esa mujer agitando junto a la parada del bondi. Algunas nos acercamos a abrazarla, todas las que la vieron la admiraron y sintieron que la lucha vale la pena. Creo que fue mutuo”.

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La publicación que hizo la joven fotógrafa en la noche de aquel 8M llegó a tener más de 16 mil me gustas pero además fue reproducida en twitter por otros usuarios y las repercusiones fueron enormes. Hace unos días una joven volvió a subirla con la frase “No puedo parar de llorar” y otra vez hubo un aluvión de mensajes conmovedores e historias de vida.

Como respuesta otra usuaria publicó un video que conservaba de ese día de la mujer dondese ve a la mujer agitando el brazo y saludando en plena marcha. Cuando le preguntan qué mensaje tiene para la jóvenes dice: “¡qué tengan toda la felicidad del mundo y no se dejen llevar por delante por nadie!”. Tuvo más de 700 mil reproducciones y de 61 mil likes.

 “Recordé a mi abuela y algo que una vez me preguntó: ‘Nena, ¿Está mal querer separarme de tu abuelo a esta edad?’, 79 años. Ahí entendí que toda su vida había estado abocada o signada por un machismo que la oprimía, que no la dejaba irse del lado de un macho al que no quería. Sus deseos de libertad murieron con ella el año pasado“, confesó una joven en uno de los comentario. En tanto,  alguien más reflexionó: “Muchas de ellas habrán tenido que soportar en silencio y ahora pueden hablar“.

Debajo de las fotos de Florencia, miles postearon emocionadas otras fotos de mujeres mayores en manifestaciones y que son un ejemplo de lucha como la fundadora de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, Dora Barrancos y las pioneras de la Campaña por el Derecho al Aborto Seguro, Legal y Gratuito. También de otras que no son públicamente conocidas pero que ponen el cuerpo en cada movilización, como quienes participan del grupo “La revolución de las viejas”, impulsado por la Diputada Gabriela Cerruti, que participaron con bandera propia en la última huelga feminista.

Para la politóloga Verónica Gago, autora del libro “La potencia feminista” el feminismo es de masas e intergeneracional porque “apropiado desde los más diversos espacios y experiencias”. Marca cuatro “líneas genealógicas fundamentales” que hicieron posible  su  expansión actual: la historia de lucha de los derechos humanos, protagonizada por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo; las más de tres décadas del Encuentro Nacional de Mujeres (ahora plurinacional de mujeres, lesbianas, trans y travestis); la irrupción del movimiento piquetero, de un protagonismo también feminizado a la hora de enfrentar la crisis social de comienzo de siglo; y  la historia de los  movimiento de disidencias sexuales que va de los setenta  a la militancia lésbica por el acceso autónomo al aborto y el activismo trans, travesti, intersexual y transgénero que revolucionó los cuerpos y las subjetividades del feminismo contra los límites biologicistas”.

Una reflexión que suele plantearse frente a nuevas generaciones de feministas es el “relevo intergeneracional”. Desde una lógica capitalista se posiciona a las feministas mayores como “desechables”, que deberían dejar el espacio a las jóvenes. Por el otro lado,  las jovenes tienen que tener cierta edad que suponga la acumulación de experiencias necesarias para poder ocupar puestos de toma de decisión.

 El desafío es entender a los feminismos como una continuidad y no como una carrera de postas, lo  que implica reconocer que no hay un movimiento feminista homogéneo lineal y que el diálogo intergeneracional es una constante.

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