La casita azul: de prostíbulo a Centro de Memoria

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En «La Casita Azul» mujeres esclavizadas eran prostituídas -la mayoría venía de Paraguay y República Dominicana- con turistas y lugareños como clientes. Enclavado en el barrio La Perla, se convertirá en el Centro Marplatense de Memoria y de Lucha contra la trata de personas. Belén Cano -periodista, integrante de la Mesa Interinstitucional contra la trata y funcionaria del Ministerio Público- cuenta el recorrido de proyecto de vanguardia: «Nos tiene que servir para visibilizar el delito de trata de personas y para conocer el funcionamiento de un lugar específico de sometimiento de mujeres». 

Fotos Twitter @BelenCano

Por primera vez en nuestro país, un espacio que funcionaba para la trata de mujeres en condiciones de esclavitud será reconvertido en espacio para la memoria. Días atrás, la ministra de Mujeres, Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires, Estela Díaz recorrió en el ex prostíbulo Casita Azul en Mar del Plata e informó que en el transcurso de las próximas semanas se finalizarán los trámites pendientes en el expediente judicial, lo que permitirá avanzar con la escrituración del inmueble, cuyo titular será el Municipio de General Pueyrredón, según está establecido en la ley de expropiación 14.592. De la visita al también participó la Delegada del Comité Ejecutivo para la Provincia de Buenos Aires. La ley en cuestión en su artículo 2 establece que en el inmueble de 20 de septiembre 57 –que aún conserva su puerta, postigos, persianas y paredes pintadas de azul- funcionará el Centro Marplatense de Memoria y Lucha contra la Trata de Personas. Una experiencia inédita. 

Belén Cano es periodista, integrante de la Mesa Interinstitucional contra la trata y actualmente trabaja en el área de Comunicación del Ministerio Público Fiscal de la Nación desde Mar del Plata. En diálogo con Nuestras Voces Belén explicó cómo fue el largo proceso y qué expectativas tienen con el nuevo proyecto.

—¿Qué era casita Azul y qué significaba para la ciudad?

—Casita Azul fue un prostíbulo emblemático de Mar del Plata, ubicado en el barrio de La Perla, y que tiene la característica de sus ventanas, sus persianas e incluso algunas de sus paredes interiores están pintadas de azul. Funcionó durante más de veinte años y era parte de un paisaje absolutamente naturalizado de la ciudad, como ciudad turística, como ciudad portuaria en la cual cabían una gran cantidad de prostíbulos abiertos que todo el mundo conocía, que todo el mundo sabía dónde estaba, que todo el mundo sabía lo que sucedía puertas adentro y que le valió incluso a la ciudad un título de tapa de Página/12 que hablaba de “Mar del Tarata”. Esto nos da la pauta también de prácticas culturales que han empezado a romperse, por lo menos en algunas ciudades que tienen que ver con esto del “debut sexual del adolescente” en un prostíbulo con una mujer allí siendo explotada. 

La vida después de la trata

—¿Cómo comenzó el proceso de detectar que allí funcionaba un centro de trata?

—Casita Azul tuvo al menos cuatro allanamientos en el año 2009, cuando empezaron las investigaciones de la justicia federal, a partir de que se sancionó la primera ley contra la trata de personas en el año 2008, que fue modificada y mejorada en el 2012. Dejó de funcionar definitivamente hará diez años atrás, en el 2011, y en el 2012 hubo dos juicios abreviados que condenaron a quienes regentaban este lugar, que era un matrimonio con su hijo.  Primero fue condenado el matrimonio y después el hijo, que era un poco el que hacía las veces de reclutador de las mujeres víctimas de casita azul. Eran mujeres en su inmensa mayoría traídas desde Paraguay, algunas también de República Dominicana y eran sometidas a la prostitución en este lugar, donde también vivían en condiciones muy muy precarias y con un régimen de control muy estricto que les valía a veces castigos por no no acatar las reglas que hablaban, por ejemplo, de salidas del lugar día por medio y por un lapso determinado de dos horas en casita azul. A partir de este juicio dejó de funcionar como un centro de sometimiento, de explotación, de trata de personas. Y después de esto, el lugar estuvo cerrado. Tuvo algunos episodios de usurpación de familias sin vivienda que fueron llevando también a un deterioro de la casa. Sufrió dos incendios, por lo tanto el parte gran parte de los techos están absolutamente destrozados. 

—¿Cómo surge el proyecto de expropiación?

—Esto nace con el nacimiento la Mesa Interinstitucional contra la Trata de Personas de Mar del Plata, cuando en abril de 2014 logramos la sanción de la Ley de expropiación y recién los últimos días de diciembre del 2018, logramos que la provincia de Buenos Aires haga el pago de la apropiación que nos permitiría el traspaso del inmueble finalmente a manos del Estado. Esta Ley establece cuál va a ser el objeto o la función de este inmueble y es que va a ser el Centro Marplatense de Memoria y de Lucha contra la trata de personas. Entendemos que va a ser la primera experiencia en el país de la conversión de un inmueble que funcionó como un prostíbulo durante tanto tiempo en un sitio de memoria. Y para eso estamos haciendo algunas consultas con especialistas de sitios de de memoria vinculados con última dictadura cívico militar. Y en esa misma línea es que apostamos a tomar el pasado con vistas al presente. Porque  a diferencia de lo que son los centros clandestinos de detención, la realidad es que el delito de trata de personas sigue ocurriendo con nuevas características. Esto nos tiene que servir para visibilizar el delito de trata de personas. Creemos que este centro de memoria de lucha nos va a permitir recordar e conocer el funcionamiento de un lugar específico de sometimiento de mujeres tan emblemático, pero también conocer el funcionamiento del sistema prostíbulo.  También creemos fundamental que la sociedad sea parte de esta transformación en vistas a una sociedad libre de violencias como como son la trata de personas con con fines de prostitución.  

—Nombraste Mesa Interinstitucional contra la Trata de Personas. ¿Qué es y cómo se conformó?

—Se conformó en el año 2012, a partir de una inquietud del fiscal general Daniel Adler, que llevó la inquietud a Beatriz Salsa, entonces Defensora del Pueblo, y Susana Méndez, integrante de la Comisión Provincial por la Memoria. Quiénes fueron los fundantes de este espacio que es amplio, que es plural e interinstitucional, que integran también las organizaciones de la sociedad civil y también dirigentes, dirigentas, legisladores y legisladoras de distintos espacios políticos que dejan a un lado, digamos, esa camiseta partidaria para poder trabajar con objetivos concretos y comunes que tienen que ver con decirle no a la trata de personas. Desde entonces venimos trabajando en distintos ejes.  La reconstrucción de Casita Azul es uno de los primeros proyectos que surgió sobre fines del 2012 cuando nos empezamos a reunir y la mesa siempre tuvo como uno de sus ejes centrales, la mirada puesta en la situación de las mujeres y diversidades víctimas de la trata porque la realidad marcaba, a través de la investigación de la justicia federal, que Mar del Plata es la ciudad del país con mayor cantidad de condenas por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual. Y esta realidad nos mostraba que las mujeres que eran supuestamente rescatadas de un prostíbulo, al mes siguiente, a la semana siguiente, eran encontradas en el mismo lugar que volvía a abrir sus puertas, como pasaba por ejemplo con casita azul o en otro prostíbulo distinto. Y esto nos marcaba la realidad de que, más allá de que la ley de trata contempla una gran cantidad de derechos que deben ser garantizados a las víctimas de este delito, en la realidad esto no se cumplía. 

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—¿En qué otros proyectos trabajan?

—Si bien la reconvención de Casita Azul es uno de nuestros proyectos centrales, trabajamos mucho nosotros en lo que es la concientización y en la prevención de la trata de personas. Hemos hecho innumerables charlas, cines debates, etcétera, que han incluso sido disparadores de denuncias, de trata de personas que luego, obviamente tienen su etapa de investigación. Y desde cinco años llevamos adelante un concurso intercolegial donde la propuesta se acerca a escuelas secundarias de Mar de Plata y de Batán con distintas consignas, pero para abordar la trata de personas en sus distintas finalidades. Hubo un año específico en el que trabajamos con el tema de la recuperación de la casita azul, donde los y las estudiantes abordan la trata de personas desde distintas expresiones artísticas. Creemos que en la juventud está el motor del cambio y la sensibilidad y el compromiso que encontramos de vuelta a través de una pintura, de un rap, de una canción, de un afiche, de un audiovisual. 

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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