La revolución de las viejas feministas llegó a la Plaza

Compartir

Un nuevo colectivo feminista fue la novedad este año en la marcha que tiñó de verde la ciudad: las viejas, que por primera vez se hicieron presentes con sus canciones y demandas. Para sumarse a las pibas en la lucha por el aborto legal, pero también para marcar su propia agenda de géneros. “Yo pertenezco a una generación que no militó. Con Cristina me reencontré con la política. Y cuando apareció esto pensé que podía y que era mi momento a pesar de la edad. Sé que no me va a costar porque hay que deconstruir un montón de cosas”, relata Silvia, rodeada de glitter y pañuelos verdes.

FOTOS: ZAHIRA RIVERO NORTE

“Atención, atención, atención, atención, acá estamos las viejas para la revolución”. Están en la mitad de Avenida de Mayo, todavía faltan algunas cuadras para llegar al Congreso pero ahí está la cúpula verde, de fondo. Quienes pasan por esa pequeña columna se sorprenden, no entienden bien qué es este cantito. “Olé Olé, Olé Olá, marea plateada, aquí está, junto a las pibas hoy vinimos a luchar”.

Alrededor se empiezan a juntar las chicas, algunas muy jóvenes, otras más cuarentonas. Pero todas agarran sus celulares y les empiezan a sacar fotos. También se agolpan fotógrafas y mientras disparan sus cámaras también se ríen. Para muchas de «las viejas» es su primera marcha, para otras no. Sin embargo, este es su debut como colectivo, como agrupación, como marco de pertenencia.

Ellas son «las viejas», como les gusta definirse: hijas de las madres del pañuelo blanco y madres de las pibas de pañuelo verde. Claro que ya hubo mujeres mayores en estas marchas. Es muy común ver a algunas de las pioneras por la Campaña del Aborto legal primeras en la columna, como a Nelly Minyersky o a la ahora asesora presidencial Dora Barrancos. Pero lo cierto es que esta es la primera vez, desde el 2015, que existe un colectivo que se autodefine feminista y agrupa a mujeres que reivindican su condición de “viejas”. Y que están pensando en su vejez desde una perspectiva feminista. 

Una bandera larga y plateada dice “La revolución de las viejas, La Plata”. Quienes la sostienen tienen un promedio de edad de 60 años y además del pañuelo verde llevan otro más: uno plateado. “Simboliza las canas”, explican. Están excitadas, emocionadas. Y no es para menos: la efervescencia del glitter no sabe de franja etaria. Ellas también se lookearon para la ocasión. Algunas con vinchas y otras con pañuelo como bandana. Otras se animaron a pintarse la cara con brillos verdes y plateados. Se sacan fotos “para después subirlas al face”, dicen.

Se abrazan cuando se ven y no pueden disimular la sonrisa y algunos lagrimones. Se conocen hace poco, algunas hace dos meses otras hace mucho menos, cuando a raíz de la iniciativa de la diputada nacional Gabriela Cerruti empezaron a juntarse los fines de semana en distintas plazas de todo el país. Hoy son alrededor de 30 mil en el grupo de Facebook y ya comenzaron a organizarse en comisiones: cultura, trabajo, vivienda y salud. Y también en zonas. Por eso hay banderas de algunas ciudades, como La Plata, así como también de “zona oeste” o “parque centenario”. 

“Yo conocí este espacio a través de Facebook y me pareció maravilloso primera la palabra revolución asociada a las viejas”, dice Silvia, que lleva a cuestas la bandera de “La revolución de las viejas Parque Centenario”. Y sigue: “Yo ya había venido a esta marcha, pero siempre sola, esta es la primera vez que vengo en grupo y es muy emocionante”.

Beatriz de 81 años, aunque parece de veinte menos, sigue con el cuerpo el ritmo de los tambores: “Nosotras estamos empezando a organizarnos para pensar algunos temas como por ejemplo nuestra diversión: no tenemos lugares. Digamos, si vas a boliches son todos pibes, si vas a un lugar intermedio, te miran porque sos la vieja. Yo soy profesora y si bien venía con algunos colectivos de docentes esta vez me siento muy cómoda marchando en este espacio”, dice. 

“A mí me mandó una invitación otra amiga por Facebook y yo les mandé a mis amigas. Nunca milité para nada en un espacio político—dice Nora, que está pronta a cumplir 60—, pero acá me sentí identificada con muchas de las cosas como que esta es una generación de ´viejas nuevas´, porque tiene características que no tuvieron las anteriores, digamos, tenemos edades en las que nuestras madres estaban cuidando nietos, y nosotras estamos laburando a full y haciendo un montón de otras cosas que nos interesan. Tenemos preocupaciones de futuro, de cómo va a ser en los lugares que vamos a habitar. No queremos ir a un geriátrico, pero a su vez nuestras hijas an a estar también en otras condiciones para sostenernos”. 

Las viejas siguen avanzando, algunas sacan sus libretas en donde tienen anotadas algunas de las canciones que fueron publicadas en el Facebook. “No nos viene más, no nos viene más, pero igual queremos, aborto legal”, gritan. 

Florencia tiene 48 y dice que sus hijos militan y que aprendió de ellos: “Por eso me considero madre de los pañuelos verdes. Es la primera vez que vengo a esta marcha”. Mientras siguen avanzando se preguntan si alguna quiere sostener la bandera o agarrar el palo. Si están cansadas o pueden seguir. “Yo pertenezco a una generación que no militó. Nací en el 60, tengo 56 años, mis primeros 20 años fueron con gobiernos de facto, después Malvinas, después me casé, tuve hijos y con Cristina me reencontré con la política. Y cuando apareció esto y el movimiento de las mujeres, de las jóvenes, de mis hijas pensé que podía y que era mi momento a pesar de la edad, entonces la verdad que estoy muy entusiasmada. Sé que no me va a costar porque hay que deconstruir un montón de cosas”, dice Silvia que es actriz y profesora de teatro y dramaturgia. 

La columna sigue avanzando de cara al Congreso. Ellas siguen cantando, bailando. Algunas ponen los dedos en V y otras cierran los puños en donde se dejan ver los dos pañuelos. Algunas no se saben las canciones y otras se la soplan por lo bajo. La sororidad de las viejas es eso. “Necesitamos deconstruir a las gente mayor”, dice Silvia que es la que mandó a hacer unas remeras con el hastag #LaRevolucióndeLasViejas y que muchas le encargaron por Facebook.  

Mientras tanto, desde el escenario se empezaba a leer el documento consensuado en las asambleas: “Hoy, por cuarto año seguido, volvemos a parar. Este Paro Internacional Feminista Productivo y Reproductivo es una cita internacional, plurinacional, intergeneracional y transversal que viene acumulando fuerza y revolucionándolo todo. Es el método que tenemos para, reinventando una herramienta histórica de la clase trabajadora, mostrar nuestra fuerza cuando nos ausentamos de los espacios cotidianos y nos volvemos presentes en las calles para que nuestras voces se escuchen en cada territorio. Somos un movimiento antiimperialista, anticapitalista, antipatriarcal, anticlerical, antirracista.Hoy estamos aquí: las mujeres cis y trans, travestis, lesbia isexuales, no binaries, gordes, intersex; las jubiladas, las viejas, las putas, las campesinas, las personas con discapacidad, diversidad funcional y neurodivergentes, las sordas; las mujeres indígenas, originarias, afroargentinas, negras y afrodescendientes. Desde un transfeminismo unido, popular, antirracista, antibiologicista, accesible e inclusivo, venimos a decir: La deuda es con nosotras. La deuda es con nosotres”.

Graciela está con un bastón. Dice que empezó en este espacio por Facebook, es jubilada docente. Tiene 69 años. “Vine siempre con mi nieta pero esta vez ella marcha con sus amigas y yo con las mías”. 

Cristina, de 68 fue por primera vez el fin de semana pasado a una reunión de las viejas en el Parque Centenario. “Me pareció encantador que se pueda recortar una franja etaria propia. Siempre estuvimos con los pañuelos blancos, verdes, violetas y ahora tenemos el propio: el plateado. Ahora tenemos un lugar de pertenencia”. 

Comentarios

Comentarios

Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

Hacé tu anotación Sin anotaciones
Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 03/06/2020 - Todos los derechos reservados
Contacto