Lluvia de reclamos a Macri en la marcha de «Ni una menos»

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En un duro documento las mujeres de «Ni una menos» reclamaron al presidente Mauricio Macri por la derogada jubilación para amas de casa, los despidos, el ajuste, y la represión y discriminación hacia las distintas identidades sexuales. La declaración consensuada en múltiples asambleas sostuvo que «el modelo económico de Mauricio Macri y la alianza Cambiemos, sostenido por su gobierno y los gobiernos provinciales, precariza nuestras vidas y profundiza todas las desigualdades y las opresiones”. Las adolescentes se convirtieron en las guardianas de la lucha, hubo permiso para faltar a clase en varias escuelas y flamearon numerosas banderas de centros de estudiantes.

El grito que hace exactamente cuatro años —el 3 de junio de 2015— convocó a la primera movilización masiva de mujeres ayer volvió a oírse: “Ni una menos”. Ese grito desesperado, que nació ante la ola de femicidios, se repitió en la boca de más de 20 mil mujeres que llegaron al Congreso. Muchas habían estado allí hacía tan solo cuatro días, apoyando la octava presentación del proyecto para la legalización y la despenalización del aborto. Es decir, en menos de una semana, los feminismos y movimientos de mujeres demostraron que es en las calles donde se pelea para conquistar derechos.

Ayer, el glitter y el pañuelo verde volvieron a ser los protagonistas de una jornada en la que las pibas —esa franja etaria que ronda entre los 15 y los 25 años—, se volvieron guardianas y protagonistas de las luchas. Si bien había variedad en las edades, a diferencia de otras marchas del 3J, era notablemente llamativa la numerosa presencia de pibas encolumnadas en las banderas de sus centros de estudiantes. Por caso, en varias escuelas porteñas daban permiso a docentes y a alumnos (es decir, no ponían falta) para que pudieran asistir a la marcha. También a diferencia de otras, esta fue una marcha en donde movilizaron fundamentalmente las organizaciones, lo cual también es interesante para pensar que los debates están calando hondo incluso en las estructuras partidarias, de movimientos sociales, piqueteros, etc.

La mística feminista, que ya se volvió un clásico en las calles, reinó en una movilización que fue desde Congreso a Plaza de Mayo, y terminó con la lectura de un documento extenso y muy crítico hacia el gobierno de Mauricio Macri que se consensuó durante varias asambleas feministas, una práctica saludable que se suele ver poco en otros espacios.

Que se escuche fuerte

“Estamos acá una vez más para tomar las calles y manifestarnos, para decir basta de violencia económica, sexista, racista y clasista contra las mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, no binaries, gordes e intersex de la clase trabajadora: ocupades, desocupades, precarizades, piqueteres y de la economía popular, visibilizando especialmente a las mujeres indígenas, originarias, afroargentinas y negras en pos de empezar a saldar la deuda histórica para con ellas y todas las identidades vulneradas por el capitalismo patriarcal y el modelo económico de Mauricio Macri y la alianza Cambiemos, sostenido por su gobierno y los gobiernos provinciales que precarizan nuestras vidas y profundizan todas las desigualdades y las opresiones”. Así comenzaba el contundente documento que fue leído por diversas mujeres, lesbianas, travestis y trans. Sin medias tintas, los cañones apuntaron directamente al Presidente de la Nación como responsable de una política económica que deja a las mujeres como principales víctimas del ajuste.

“La deuda con el FMI es fraudulenta e ilegítima. Sólo financia actualmente la fuga de capitales, endeuda nuestras economías domésticas y atenta contra la soberanía de nuestro país. Creemos necesaria una auditoría de toda la deuda externa Argentina. Nos declaramos en contra del endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional llevado a cabo a lo largo del gobierno de Mauricio Macri. El ajuste precariza y empobrece a nuestro pueblo. Este movimiento se pronuncia en contra de las políticas de ajuste fiscal y vaciamiento del Estado que el gobierno lleva a cabo sistemáticamente hace cuatro años. Las políticas de este gobierno produjeron un saldo de casi 250.000 despidos. Este movimiento se pronuncia por la defensa del trabajo, el salario, las jubilaciones y las pensiones. Consideramos urgente recuperar el sistema previsional argentino. Todes tenemos derecho a jubilarnos. Por la prórroga en la moratoria para la jubilación de amas de casa. El sistema de cuidados forma parte de la economía y de la producción. Demandamos el reconocimiento de las tareas de cuidado: es trabajo no remunerado y quienes lo llevan a cabo debe ser reconocides. Rechazamos la reforma laboral exigida por el FMI que el gobierno aún tiene en su agenda. Al mismo tiempo, exigimos paritarias sin condicionamientos y para la recomposición del salario destruido por la inflación”.

En ese sentido, mujeres sindicalistas nucleadas en diversas centrales obreras marcharon con bajo la bandera “No a la quita de las moratorias. Trabajadoras somos todxs” y en un duro comunicado por la ley que vence el 23 de julio y que dejará a miles de mujeres sin ese derecho exigieron un “verdadero sistema de Seguridad Social Inclusivo”.

El documento incluyó la problemática de las afrodescendientes, las migrantes, las indígenas, las travestis y trans, las gordas, las presas políticas. Por supuesto que en el documento hubo espacio para pedir la legalización del aborto, la implementación de la ESI y de la aplicación de la «ley Micaela».

Números que duelen

En el día de ayer, la Oficina de la Mujer (OM), a cargo de la vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Elena Highton de Nolasco, elaboró la edición 2018 del Informe de Femicidios de la Justicia Argentina.

La investigación se realizó con el aporte de los poderes judiciales y ministerios públicos fiscales de todo el país.

El estudio identificó 278 víctimas letales de violencia de género (255 directas, que incluyen cuatro travesticidios/transfemicidios y 23 femicidios vinculados), entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del año pasado. Por caso, la tasa de víctimas directas de femicidios cada 100 mil mujeres en ese período fue idéntica a la del año 2017.

El 83% de las víctimas tenía un vínculo previo con los varones indicados, imputados, procesados o condenados. En la mayoría de los casos los femicidios fueron cometidos por parejas o ex parejas de las víctimas (56%); un 15% por familiares y el 12% por personas con otro tipo de vínculo. Estos datos revelan la existencia de un conocimiento previo entre las víctimas y sus victimarios (salvo el 6% en el que actuó un varón desconocido).

Si se analiza el universo de vínculos de parejas, ex parejas y familiares (71%) se observa que el 42% de los sujetos activos convivía con las víctimas. Asimismo, la investigación permitió determinar que el principal escenario del delito se produjo en el hogar (66%); en espacios públicos (19%), en otras viviendas (9%) y el resto, en otros espacios (6%). En resumen: hombres que matan a sus parejas mujeres en sus casas son los mayores perpetradores de femicidios en la Argentina de hoy.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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