Mujeres con discapacidad: salud, sexo y placer

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Laura tiene discapacidad visual y el blíster de las pastillas anticonceptivas que toma no le permite diferenciar los placebos del resto de las píldoras. Su historia se repite por mil. La esterilización o la falta de controles son prácticas recurrentes. La vulneración también ocurre en el consultorio médico que en general no se adapta a estas necesidades. Mitos y prejuicios sobre mujeres con discapacidad. Del deseo descontrolado al cuerpo asexuado. Una campaña que busca el cumplimiento de sus derechos: #NosotrasTambiénGozamos.

Fotos: Joaquín Salguero

Cuando Laura era una adolescente y todavía iba a la ginecóloga acompañada de su madre, la médica le hablaba a su mamá y no a ella. Laura tiene discapacidad visual y ahora tiene 37 años. Vive en Maquinista Savio, en el partido de Escobar y trabaja en una cooperativa haciendo masajes. Aún hoy sigue encontrándose con barreras que no le permiten un acceso pleno a sus derechos sexuales y reproductivos por los mitos alrededor de la sexualidad de las mujeres con discapacidad y la falta de formación de los y las profesionales de salud al respecto. Las pastillas anticonceptivas que toma, por ejemplo, no le permiten identificar en el blíster cuáles son los placebos y cuáles las píldoras comunes que debe tomar la mayoría de los días.

La Red por los Derechos de Personas Con Discapacidad (REDI) lanzó la campaña #NosotrasTambiénGozamos con el objetivo de desarmar mitos y abrir la conversación sobre el incumplimiento de los derechos sexuales y reproductivos mujeres con discapacidad motora, visual, auditiva, intelectual, entre otras. Con la campaña dieron a conocer una web, que es una herramienta fundamental, con información clara y práctica y una guía con centros de salud que brindan servicios de atención que respetan sus derechos.

“Depende mucho de la voluntad del profesional de la salud. El blister que estoy tomando ahora de pastillas anticonceptivas justo tiene una parte levantadita y la médica me la marcó para saber de dónde a dónde tengo que tomar. Pero siempre depende de encontrar profesionales aliados y aliadas”, explica Laura Lemura a Nuestras Voces. Milita en la REDI, una organización política cuyo principal objetivo es incidir por los derechos de las personas con discapacidad. Laura es referente del consejo de géneros de la Federación Argentina de Instituciones de Ciegos y Ambliopes y también forma parte del movimiento violeta de mujeres con discapacidad visual.

Además de los anticonceptivos, los preservativos no están adaptados para las personas con discapacidad visual: no pueden saber la fecha de vencimiento sin la ayuda de otra persona. Tampoco los test de embarazo. No hay test que tengan códigos QR o algún tipo de formato auditivo para que las mujeres puedan saber el resultado de manera autónoma.

Carolina Buceta es psicóloga y es la presidenta de REDI. Para ella hay al menos tres estereotipos centrales que derribar al rededor de la intersección mujeres con discapacidad y sexualidad. “Hay un mito que tiene que ver con que las mujeres con discapacidad no ejercemos nuestra genitalidad, o que es descontrolada o que somos seres de luz que no tienen ganas de ser deseadas por un otro o un otra”, explica. “Este mito circula en toda la sociedad. Los y las familiares de personas con discapacidad sobreprotegen a la mujer y no habilitan espacios apropiados para ejercer estos derechos sexuales y reproductivos”, desarrolla.

Discapacitados sin pensiones y sin centros de atención

A su vez, Buceta plantea que a las mujeres con discapacidad no se las alienta ni se las acompaña a un servicio ginecológico. “No te hacen las preguntas de rutina o los chequeos pertinentes. Además de las barreras que existen en los centros de salud que no son accesibles en las cuestiones físicas”, señala.

En lo que respecta a la anticoncepción, las mujeres con discapacidad también encuentran múltiples obstáculos para acceder a información, bienes y servicios y tomar decisiones autónomas en este aspecto. Muchas son sometidas a prácticas de esterilización quirúrgica o se les prescriben métodos anticonceptivos de larga duración sin su consentimiento. En otros casos, brindan su consentimiento para utilizar un determinado método anticonceptivo, pero este consentimiento no es plenamente libre porque está basado en información errónea o sesgada en virtud de estereotipos y prejuicios.

La lista de vulneraciones al ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos es larga: la ausencia de rampas, ascensores, los consultorios pequeños que no están pensados para que una persona pueda ingresar con una silla de ruedas, las camillas ginecológicas que no están adaptadas, los mamógrafos que están pensados para que el estudio lo hagan mujeres paradas. “En el caso de las usuarias de sillas de ruedas muchas veces sucede que un tercero tiene que subirla. Hay algo de la intimidad de la consulta que se pierde”, dice Buceta.

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El incumplimiento es sistemático y cotidiano. Por eso desde REDI propusieron llevar adelante esta campaña bajo el título “Nosotras también gozamos” y desarrollar la plataforma virtual www.discapacidadyderechossexuales.org.ar que ofrece información sobre cuáles son los derechos sexuales y reproductivos, así como los centros de salud que contemplan la accesibilidad a diferentes niveles. Los datos de los espacios aliados los sistematizaron después de realizar una encuesta a mujeres de todo el país. La web también habilita un foro de intercambio de experiencias para sostener la conversación sobre el tema.

La web es plenamente accesible para todas las personas con discapacidad. Incluye pictogramas, contrastes de colores y teclas rápidas de navegación, además de acceso sencillo al registro y comentarios en el foro de la plataforma.

En Argentina la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad tiene rango constitucional. Es por eso que el Estado argentino tiene la obligación de garantizar que las mujeres con discapacidad puedan ejercer plenamente sus derechos sexuales y reproductivos. En ese sentido, la demanda de la campaña es doble: es clave que las autoridades adopten medidas efectivas para asegurar que los servicios de salud sexual y reproductiva sean accesibles y que los profesionales de la salud estén capacitados y capacitadas.

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María Florencia Alcaraz

María Florencia Alcaraz

Es integrante del colectivo Ni Una Menos. Aborda temas como violencia institucional y violencia de género. Además de escribir en este portal, publica en Anfibia, El Destape y es cofundadora de Latfem, un medio de comunicación feminista.

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