Mujeres sindicalistas que destronan a machirulos

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Cyntia Leszczynski fue la primera mujer delegada de una empresa de seguros a finales de la década del 90. Paola Benelli está afiliada a Aeronavegantes desde hace veinticinco años. Ocupar espacios de decisión en el sindicato no fue fácil para ellas. Durante mucho tiempo estuvieron solas en oficios donde las mujeres son mayoría. Enfrentaron todas las prácticas machistas del sindicalismo: los aprietes, las amenazas, las patotas. Hoy quieren conducir sus agrupaciones y cortar con el histórico oficialismo machista.

—Polleritas en gremiales no queremos.

Esas fueron las palabras textuales que le dijo el secretario de asuntos gremiales a Cyntia Leszczynski, cuando a finales de la década del 90 se convirtió en la primera delegada mujer de una empresa de seguros. Cyntia estaba harta del destrato de la patronal y sobre todo, de que en su propio sindicato no la ayudaran.

Había llegado al sindicato casi de casualidad, o en realidad, estaba acostumbrada a que el gremio docente —profesión que ejerció hasta que nacieron sus hijos— estuviera siempre presente en su vida. Por eso cuando decidió dejar la docencia para tener más tiempo en cuidar a sus hijos y entró a un trabajo de media jornada en el área comercial, no dudó en afiliarse al sindicato: para ella eso era normal, sabía que tenía beneficios y un respaldo por si algo sucedía. Nunca se imaginó que finalmente en vez de estar más tiempo con sus hijos, estaría cada vez menos.

En la empresa de seguros, que tenía más de 600 trabajadores, el sindicato era mala palabra: nadie estaba afiliado. Después Cyntia comprobaría que en la mayoría de las empresas sucedía lo mismo.

Pero como ella notaba irregularidades, quería pelear por mejores condiciones laborales y salariales, se afilió y sus compañeros la ungieron delegada cuando vieron el carácter genuino de su incipiente militancia.

La primera vez que se acercó al gremio fue a la secretaría de la mujer creyendo que allí encontraría a una par, un espacio para formarse. Pero esa secretaría funcionaba como oficina de turismo y su secretaria era también la encargada de brindarle los kits escolares a los hijos de los trabajadores. El resto de mujeres que había en el sindicato —y que cuando salió la ley de Cupo sindical ellos se encargaron de cumplirla a rajatabla— tenían funciones administrativas y figuraban como vocales en los últimos lugares de las listas.

Una racha feminista en el casino de Mar del Plata

En una oportunidad, Cyntia logró pedir una reunión con el secretario general. Ninguna mujer se había animado a tanto. La consecuencia fue inmediata. La citaron en un horario determinado en el noveno piso. Apenas llegó alguien le susurró.

—Si seguís así podés caer por este noveno piso.

Ese fue su límite. Cyntia los denunció en una fiscalía e hizo innumerables presentaciones en el INADI por discriminación. Además, por varios años, tuvo una custodia policial. Lejos de infundirle miedo, la fortalecieron. Ya no había vuelta atrás y Cyntia desde el 2008 viene ininterrumpidamente presentando una lista alternativa a la conducción que lleva treinta años anquilosada al poder. Su actual secretario general, Raúl Martínez tiene 86 años y quince en su cargo.

Como la actual conducción se quebró por una denuncia de fraude a su secretario general cuya causa está en el juzgado de la Doctora Servini de Cubría, las elecciones se adelantaron para el mes de julio. Después de treinta años en el sindicato y con cincuenta años recién cumplidos, Cyntia volverá a presentarse con su agrupación NASE—Nueva Agrupación del Seguro— en donde la mayoría de las que militan en ese espacio son mujeres que la tienen como referente. Y ella aspira a convertirse, esta vez,  en la primera secretaria general.

En diálogo con Nuestras Voces, Cyntia reflexiona: “En la actividad del seguro la mayoría son mujeres, pero no están afiliadas porque el sindicato no nos quiere. Nos encasilla y nos pone en un lugar de sumisión, de acatar órdenes, donde no podamos opinar. A mí miles de veces me ofrecieron ser secretaria de la mujer pero era ser secretaria de turismo, o entregar útiles para los chicos. Esa era la forma que pensaban que yo me iba a conformar y a callar. Pero se equivocaron. Nosotras realmente queremos ejercer el poder no solo en el sindicato, sino también en las compañías de seguro en donde la mayoría de los CEOS son hombres. Queremos desde el sindicato transformar”.

Alas para volar

Cuando hace 25 años Paola Benelli entró como tripulante de cabina en Aerolíneas Argentinas se afilió al sindicato. No era una decisión difícil de tomar. A diferencia del sindicato de seguros, era normal afiliarse a Aeronavegantes, sobre todo, porque existen muchos vericuetos a la hora de contabilizar las horas de vuelo y en ese sentido es indispensable el sindicato. Paola a sus 19 años se volvió muy ducha en la burocracia aérea y sus compañeros le pedían siempre ayuda para solucionar pequeños conflictos. En la época más dura, en los 90´, cuando Aerolíneas se privatizó, la secretaria general era una mujer: Alicia Castro. Era lógico, la masa de trabajadores en su mayoría son mujeres. Sin embargo, quien después fuera embajadora en Venezuela e Inglaterra había sido tan solo una excepción en la historia del rubro, integrado por mujeres aunque comandado siempre por varones.

 

Hace un par de años que en el sector de cabotaje los trabajadores tenían muchos problemas. Paola, con sus más de veinte de experiencia, propuso entre sus compañeros elaborar un listado con algunas demandas para charlarlo con el sindicato. Todos estuvieron de acuerdo. A los pocos días, Paola recibió un llamado. La esperaban en el gremio. Se puso contenta pensando que finalmente escucharían sus demandas.

Cuando llegó, cuatro varones la esperaban en una oficina. Lejos de asesorarla y acompañarla en sus pedidos, la atacaron. Le sugirieron que no se metiera más en esos temas, que para eso había otros delegados. “Me apretaron”, reconoce Paola.

Ese fue el disparador para que a las siguientes elecciones se presentara para ser delegada de otro espacio alternativo a la actual conducción. Sus compañeros la eligieron. Hoy encabeza una lista alternativa cuya composición es de 60 por ciento de mujeres.

“La actual conducción de Aeronavegantes es absolutamente machista —dispara Paola a este portal—. Tal es así que nos impugnaron y la Justicia ya se expidió por eso no estamos habilitadas a presentarnos. Otra vez las elecciones van a ser con lista única. Tienen miedo y por eso quieren callarnos, porque saben que entre los trabajadores estamos pidiendo un cambio, queremos a mujeres y gente joven en la conducción. A mí, lejos de infundirme miedo, al contrario, me fortalecen porque demuestran que nosotros vamos por el buen camino. No voy a parar hasta convertirme en secretaria general. A muchos yo misma les enseñé a laburar arriba del avión que es mi segunda casa”.

Cyntia y Paola demuestran que las mujeres en los sindicatos están pidiendo pista. Que ya no se conforman con los lugares dados y establecidos. Ambas dan la batalla enfrentando todas las prácticas machistas del sindicalismo: los aprietes, las amenazas, las patotas. Pero el movimiento feminista les ha demostrado en este tiempo que no están solas. Atrás de ellas, un colectivo de mujeres que grita bien fuerte: El sindicato es con nosotras.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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