Newell’s Old Boys: el rescate de Anna Margarita

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En 1884 fundó una escuela, junto a su marido, y luego allí se erigió el club Atlético Newell’s Old Boys pero su nombre permaneció oculto. Anna Margarita Jockinsen fue una desconocida durante muchos años hasta que un grupo de fanáticas creó una peña con su nombre y comenzaron a reconstruir la historia. El movimiento feminista les dio impulso. La lucha por lograr hoy la igualdad de género en el club.

Foto: Nadia Petrizzo

Anna Margarita Jockinsen no aparece en el registro de Wikipedia. Isaac Newell, su esposo, sí. La historia la colocó a ella en el lugar de “mujer de”: su nombre puede leerse en el perfil de su marido. Uno de los equipos de Rosario lleva el apellido de él: Los Viejos Muchachos de Newell’s, es decir, Newell’s Old Boys, es un homenaje a Isaac. Cuando el club se formó, en el patio de la escuela que el matrimonio había fundado, el nombre no incluyó a Anna Margarita. Por eso un grupo de fanáticas de Newell’s crearon una peña y empezaron a reconstruir la historia olvidada.

“Al día de hoy muchos y muchas hinchas que no saben quién fue –dice Julieta Díaz, vicepresidenta de la peña–, pero Anna Margarita trabajó codo a codo, en una época en la que el rol de la mujer estaba invisibilizado. Así que pensamos que las mujeres también tenemos historia para reivindicar. Vamos a levantar su imagen no como esposa sino como compañera. Y como un nombre clave dentro de la historia de nuestro club”.

Con 50 integrantes activas, un número que se amplía para las actividades que organizan, las Anna Margarita pusieron primera con acciones e investigaciones. Cuentan que germinaron en un contexto de luchas feministas: para ellas fue un impulso el grito por Ni una Menos y el Mirá cómo nos ponemos. Comenzaron a organizarse dentro del club. El último 8M marcharon y el 20 de ese mes de marzo hicieron la presentación oficial, con la presencia de Macarena Sánchez, quien encabezó la lucha por el fútbol femenino profesional, Mónica Santino, referente de La Nuestra Fútbol Feminista en la villa 31, Nadia Fink, creadora de la Colección Antiprincesas y Antihéroes de la editorial Chirimbote, que dirige, y Virginia Salera, coordinadora del fútbol femenino de Newell’s.

Lucía Salinas es licenciada en historia y docente e integrante de la Peña. Escribió dos libros para niñas y niños que recuperan a Anna Margarita y que se venden en la tienda oficial de Newell’s. “Su historia es sumamente apasionante. Ellos se conocen siendo estudiantes. Se enamoraron, se casaron, sostuvieron un proyecto común: crearon una escuela que en su momento fue la primera que incluyó la música y la educación física, como áreas de la enseñanza. Estaba dirigida por los dos. Y la verdad, en ese momento era de vanguardia que una mujer continuara desarrollándose afuera de la casa”, cuenta.

En 1884 Isaac Newell y Anna Margarita fundaron el Colegio Comercial Anglo Argentino, en la calle Entre Ríos al 200. Lo hicieron todo juntos, pero ella no fue nombrada. Un 3 de noviembre de 1903 nació ahí el Club Atlético Newell’s Old Boys. Claudio, el hijo de la pareja, concretó la idea junto a un grupo de ex alumnos del colegio.

Los colores del escudo del colegio eran el rojo y el negro. “El negro era por la bandera de la patria de los padres de ella, Alemania, y el rojo por la tierra de él, que era inglés. Pero también había un contenido ideológico: eran los colores vinculados a los anarquistas, a los movimientos de trabajadores, libertarios. Esos fueron después los colores del club”, cuenta Salinas.

La leyenda contiene una historia llamativa: Isaac trajo a Rosario la primera pelota de fútbol oficial. Para recuperar las memorias de Anna Margarita, las hinchas tuvieron que hacer un trabajo de hormiga. Hasta hoy encontraron sólo una foto, pero siguen insistiendo.

Y además trabajan para igualar la cancha en el club. La comisión directiva de Newell’s no cuenta con mujeres: sus 16 integrantes son varones. En la peña sueñan con que para las elecciones del año que viene haya compañeras en las listas.

El lema que eligieron fue “Enemigas del silencio”: apelaron a una chicana futbolera utilizada históricamente para diferenciarse de Rosario Central, el clásico rival, y así llamar la atención del resto de los hinchas. “La transformamos en nuestra bandera porque queremos que se escuchen las voces de las mujeres. Que no nos callemos más, que no haya más silencio”, dice Salinas.

Las Anna Margarita quieren conquistar derechos. Julieta Díaz cuenta que comenzaron a trabajar en un protocolo de actuación para casos de violencia de género y diversidad, que ya fue presentado en la Comisión Directiva. Además, brindan charlas de sensibilización de perspectiva de género para los jugadores de las inferiores y la pensión del club, pero también para empleados y para la escuela. La idea es poder tener alguna vez una secretaría de género, como por ejemplo ya tiene Rosario Central.

“Logramos que nuestros carnets digan “socia plena” en lugar de “socio”. Que la verdad nos sirvió para marcar una diferencia, es como nuestro DNI en el club”, dice Julieta Díaz. Y agrega: “La idea es poder pensar el fútbol bajo lógicas antipatriarcales”.

En ese camino están. Ya hay una tribuna con nombre de mujer: Vieja Amelia, la representante más importante de los y las hinchas del club, quien hace unos días cumplió 95 años de pasión.

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