Respaldo oficial para que la AFA acepte a la primera futbolista trans

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El Estado amplía derechos: las ministras de Mujeres y Géneros de la Nación y la Provincia, Elizabeth Gómez Alcorta y Estela Díaz, se pronuncian a favor de que Mara Gómez se convierta en la primera futbolista trans de Primera División de fútbol femenino. Frente a los argumentos biologisistas, Gómez Alcorta afirma que «no podemos permitir la reproducción de lógicas que llevan a mediciones hormonales para determinar la identidad». Díaz sentencia: «Mara es una mujer trans y tiene derecho a jugar en el equipo de mujeres”. 

La posibilidad de que Mara Gómez pueda convertirse en la primera futbolista trans en participar del torneo de Primera División del fútbol femenino de AFA abrió el debate. La foto de su llegada a Villa San Carlos, su nuevo club, se viralizó desde que la institución la publicó en sus cuentas.

La fuerza, la potencia física y la evaluación de los niveles de testosterona aparecieron desde los sectores que plantean que la delantera tiene ventaja deportiva. Estos argumentos biologicistas contrastaron con una mirada social, amparada en los derechos: la jugadora tiene su DNI y, como cualquier mujer, está en condiciones de competir y tener acceso al deporte.

Desde el Estado, la posición es ampliar derechos. Una de las primeras decisiones del presidente Alberto Fernández fue la creación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, a cargo de Elizabeth Gómez Alcorta. Desde este rol, la ministra fue clara: “Lo de Mara es una muy buena noticia y es para celebrar porque es un hecho de visibilidad histórica y un paso muy importante en la historia del movimiento travesti trans”, le dijo a Nuestras Voces.

La pregunta que trasciende el fútbol es más amplia e invita a formularla colectivamente: ¿cómo pensar un deporte no binario? “El mundo está cambiando más rápido que los reglamentos”, escribió la periodista Paula Rodríguez. Mara Gómez ya se entrena con el plantel de Villa San Carlos, en La Plata, mientras la AFA -que se desayunó con la noticia a través de las redes sociales- sigue sin emitir opinión.

Todavía no se sabe si la entidad que regula el fútbol nacional aceptará a la futbolista, la someterá a los controles de testosterona que propone, por ejemplo, el Comité Olímpico Internacional (COI) o la excluirá del campeonato.

Desde La Plata, Estela Díaz, a cargo del Ministerio en la provincia de Buenos Aires, también manifestó su alegría y respaldo: “Era algo impensado hace pocos años. Porque la discriminación y exclusión de las personas travestis y trans ha sido enorme. Estas son prácticas que nos mejoran como sociedad”.

Mara Gómez tiene 22 años. Juega al fútbol desde los 15 y, cuenta, es lo que ama: “El fútbol me salvó la vida”, dice. Es parte de una comunidad con una expectativa de vida de 35 años. Cuando era chica sufrió bullying y discriminación. Todavía hoy, cuando va a buscar trabajo, observa con indignación cómo la rechazan después de mirarla de arriba a abajo.

En una columna titulada “Es la testosterona, stupid”, publicada en el Diario Perfil, el ex futbolista, periodista y médico Juan Manuel Herbella sentó su posición: expresó que Mara no debería competir hasta ver sus análisis por su supuesta potencia muscular, que la colocaría en ventaja respecto del resto de las jugadoras. “El derecho de las deportistas transgéneros y la exigencia social de integrarlos en las competiciones enfrenta y vulnera gravemente el derecho de la mujer en el deporte. Porque aquellas deportistas que nacieron hombre, si se mantienen sus condiciones de base, parten con una ventaja enorme”.

Estela Díaz contrasta con este punto. Recuerda que durante años las mujeres fueron discriminadas con justificaciones en la naturaleza y la biología. “Eso afectó el acceso al trabajo o a la política, e incluso al voto. Mara es una mujer trans y tiene derecho a jugar en el equipo de mujeres”, dice.

Eli Gómez Alcorta refuerza: “La desigualdad en el fútbol no se constituye por la participación de jugadorxs trans sino por la construcción cultural histórica en relación al acceso jerarquizado al deporte y al juego. La desigualdad en el deporte se fortalece cuando se otorgan sólo ocho contratos para el fútbol femenino, cuando se sostienen y legitiman las condiciones de desventaja para las pibas en los entrenamientos y cuando ser deportista no es una opción frente a la situación de tener que sostener otros trabajos para vivir”.

La ley del COI suele ser la norma en la que se basan distintas entidades deportivas para excluir a deportistas trans. A través de un examen se evalúa que tengan un nivel de testosterona inferior a 10 nanogramos por mililitro de sangre.

En Villa San Carlos algunas compañeras de Mara Gómez ya la enfrentaron antes, en la Liga Amateur Platense. La delantera viene de ser bicampeona de ese torneo, con su anterior club, Las Malvinas. Leila Encina dice que Mara la superó, como tantas otras futbolistas mujeres la superaron otras veces.

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En el fútbol, la fuerza no reina. Hay atributos que no pasan por estas mediciones y que son decisivos: la destreza, la habilidad, la inteligencia, la astucia.

La propia AFA

“Es central trabajar fuertemente en revertir todas las situaciones de desigualdad y exclusión de personas trans -opina Eli Gómez Alcorta-. Socialmente no podemos permitir la reproducción de las lógicas de categorización biologicistas que nos llevan a este tipo de propuestas de mediciones hormonales para determinar la identidad de una persona. Hay que cuestionar, interpelar y poner en tensión la legitimidad”.

Estela aporta que muchas veces las instituciones corporativas del deporte, suelen ser resistentes a los cambios culturales: “Pero la Ley de Identidad de Género es muy clara y vale para el deporte también. Vamos a trabajar mucho para su efectiva implementación, en todos los ámbitos”.

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Mara Gómez no tendrá contrato en Villa San Carlos, un equipo que marcha en el último lugar de la tabla de posiciones. Deberá seguir trabajando en tareas de limpieza, manicuría y alisado de pelo, las labores que realiza en la actualidad para subsistir.

Sí está convencida de que seguirá entrenando para concretar su sueño: jugar en la Primera división del fútbol de AFA.

“Si sucede, será una conquista colectiva y una señal de que vamos camino hacia una sociedad más justa”, reflexiona Eli Gómez Alcorta. “Me encantaría que haya muchas Maras y que sobre todo que no sea más noticia, porque querrá decir que ya somos una sociedad con inclusiva y con igualdad real de oportunidades”, cierra Estela Díaz.

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