Un protocolo para cambiar las reglas machistas en la industria audiovisual

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Los números de un informe sobre machismo y prácticas abusivas en la industria audiovisual luego de la denuncia de Thelma Fardín abrieron un debate impensado sobre las reglas en el trato entre actores, productores, directores, creativos, técnicos y empresarios. Falta un protocolo. Las escenas de sexo en el cine y la TV generan situaciones fuera de lugar para la mitad de las actrices que deben actuarlas. Un fenómeno que trasciende el rotulado de “me too criollo” y habla del lugar al que llegó el feminismo en Argentina.

Fotos: Joaquín Salguero

“Entregá el rosquete”; “Poné cara de chupar pija”; “yo debería decirte que sos una pelotuda por lo que acabás de mostrar”; “No sé si eso que hiciste fue de mala actriz o de conchuda”; “Pero no seas puto, actuá de una buena vez”; “Esa es una actuación maricona, metele con todo”. El maltrato en la industria audiovisual tiene cara de macho. Un 75 por ciento de las actrices sufrieron malos tratos en ensayos, sets de televisión y sobre todo en los castings, el nodo central del acoso y abuso de poder en la industria. En el caso de los varones, el porcentaje es apenas menor: del 65 por ciento. Los datos se desprenden del “Análisis de trayectorias laborales de actores y actrices” que realizó la Fundación Sagai, la ONG de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (Sagai), que representa a más de cinco mil actores y actrices de todo el país. Dieron a conocer un informe inédito a partir de 16 entrevistas y 1116 encuestas a afiliados y afiliadas. Pero no se trata únicamente de los números. Detrás del diagnóstico de situación hay una apuesta mayor: cambiar las reglas del juego en la industria audiovisual.

La mayoría de los maltratadores son varones,  directores, productores, actores o responsables de los castings. La denuncia penal de Thelma Fardín a Juan Darthés por violación no solo puso el foco en la violencia sexual sino también en el abuso de poder que se esconde cuando las cámaras de la televisión se apagan, cuando las luces del escenario dejan de iluminar.

Varios medios se apuraron a nombrar a la denuncia de la actriz de “Patito feo” como “el Me Too criollo”. La frase desengancha la acción de la tradición y la historia de los feminismos. Sin embargo, el punto de contacto que puede encontrarse es en las transformaciones que pueden darse al interior de la industria audiovisual cuando se rompe el pacto de silencio. En Hollywood las múltiples denuncias contra el productor Harvey Weinstein y el movimiento que generó #MeToo provocaron cambios en las cláusulas contractuales, en particular, en las escenas de sexo. La cadena HBO, por ejemplo, contrató a ‘coordinadores de intimidad’ para las escenas de contenido erótico de la serie “The deuce”. ¿Pueden ocurrir estas transformaciones en la industria local?

El 54% de las actrices encuestadas en el relevamiento de Sagai realizaron escenas de sexo, y el 50% de ese porcentaje aseguró haberse sentido incómoda haciéndolo. Los motivos más nombrados fueron: compañeros de escena que no respetaron lo acordado y ambientes de filmación irrespetuosos. Por otro lado, el 51% de los actores también realizó escenas de sexo, pero sólo el 17% admitió haberse sentido incómodo. La situación de incomodidad mayor en estos casos fue a causa de no sentirse cuidado por el equipo y en segundo caso, por compañeras que no respetaron lo acordado.

Sacar las violaciones del clóset

“Habíamos empezado a trabajar en recomendaciones con actores, actrices y directores de casting para reflexionar sobre generar ambientes libres de violencias y generar un protocolo o una guía para castings, que fue el que se manifestó con mayor problemas”, explicó a Nuestras Voces, Celina Font,  titular de la Comisión de Género de la Fundación Sagai, que empujó la encuesta que aportó un dato clave que formó parte del comunicado que leyeron desde la colectiva de Actrices Argentinas durante la conferencia de prensa del Multiteatro: el 66 por ciento de las actrices fueron acosadas sexualmente en algún momento de su carrera.

A partir de la historia de Thelma, que al momento de la violación tenía 16 años, y estaba de gira con un elenco infanto-juvenil, Font contó que están pensando en un instrumento específico para niñas, niños y adolescentes, es decir, menores de edad. “Ya estamos en contacto con especialistas e instancias del Estado para generar recursos específicos”, dijo.

“Estos tres instrumentos estarían encuadrados en una guía global y lo iríamos trabajando el próximo año de manera escalonada en la industria: actores, ámbitos de formación como universidades y talleres, sindicatos y asociaciones y, por último, las cámaras empresarias y los productores”, desarrolló Font.

Antes de la denuncia de Thelma Fardín, el objetivo de quienes impulsaron este relevamiento era acompañar con una guía, pero después del 11 de diciembre la demanda de una necesidad de generar protocolos se incrementó. Es por eso que están trabajando con la Asociación Argentina de Actores. “Estamos en diálogo para ver qué de todo esto se convierte en obligatorio ya pensando en una legislación laboral”, dijo Font.

Más números sobre las trayectorias laborales

La consultora Grow – Género y Trabajo- intervino en este relevamiento que traza un estado de situación. Además de registrar varones y mujeres, la encuesta la categoría T, una variable muchas veces desestimada por las estadística. Es decir, varones trans y mujeres trans.

Un número destacable y silenciado es que un 32 por ciento de actores también contó haber sufrido abuso o acoso en el ámbito de trabajo. Si bien es un porcentaje menor en comparación con la situación de las mujeres, quienes participaron de la encuesta señalaron que se trata de un dato para estar alertas y tener en cuenta.

El machismo resiste entre jóvenes

El relevamiento también dejó en evidencia desigualdad entre actores y actrices también atraviesa la cuestión salarial. En la escala más baja la brecha es pequeña: el 93 por ciento de las mujeres y el 91 por ciento de los varones tienen un salario menor a la Canasta Básica. Esa brecha se ensancha a medida que los sueldos aumentan: 11 de los 13 que más ganan son actores.

Los desafíos a partir del diagnóstico son múltiples. Sin embargo, no quedan dudas que las transformaciones ya se están dando y que son irreversibles.

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María Florencia Alcaraz

María Florencia Alcaraz

Es integrante del colectivo Ni Una Menos. Aborda temas como violencia institucional y violencia de género. Además de escribir en este portal, publica en Anfibia, El Destape y es cofundadora de Latfem, un medio de comunicación feminista.

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