Una penitenciaria trans que trabaja por la igualdad de géneros en las cárceles

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“Voy a trabajar para que las internas travesti-trans puedan tener un trabajo digno cuando salgan de la cárcel”, asegura Ángeles Maribel Helguera, la primera oficial trans del Servicio Penitenciario Bonaerense. Es la nueva Coordinadora en la Subdirección de Políticas de Género y en esta entrevista cuenta la historia de su familia -abuelo guardiacárcel, padre y tío policías-, de su lucha por los derechos trans y su lucha dentro de las cárceles por los derechos de géneros. «Nunca me sentí discriminada por un interno».

Ya estaba planeado incluso desde antes de nacer. Su abuelo había sido penitenciario del Servicio Penitenciario Bonaerense; su padre y sus tío policías. A sus 19, en 2005 -cuando todavía no había transicionado a Ángeles Maribel Helguera- entró a la Escuela del Servicio Penitenciario “para darle el gusto a mi abuelo”, dice en exclusiva a Nuestras Voces. Había “pica” entre el padre policía y el abuelo penitenciario.

Hace unos días la oficial Helguera fue designada por el ministro de Justicia de la Provincia, Julio Alak, en un puesto jerárquico por primera vez en la historia de la provincia de Buenos Aires. Es Coordinadora en la Subdirección de Políticas de Género del SPB y tendrá entre sus funciones principales la de generar -en coordinación con el Ministerio de las Mujeres, Políticas de género y Diversidad de la provincia- instancias adecuadas para la identificación y la gestión de las problemáticas propias de la población trans que se encuentra privada de la libertad en las cárceles bonaerenses.

Seguramente no fue este el deseo de su abuelo, ni de su padre, que según la propia Maribel no la acompañaron en los primeros momentos de su transición. Pero esas historias prefiere dejarlas de lado. El sufrimiento por ser trans en un ambiente tan machista como el de una cárcel y con una familia de linaje policial, sirvieron para fortalecer a la que es hoy. Una mujer platense, oriunda de la localidad de Lisandro Olmos, de 35 años que se asume y que pretende cambiar desde adentro uno de los encalves más machistas como lo es un servicio penitenciario, sobre todo, con uno de los sectores más vulnerables como lo es la población travesti trans. 

En el Servicio Penitenciario Bonaerense se encuentran detenidas 66 trans alojadas en tres dependencias: Unidad 2 Sierra Chica, Unidad 32 Florencio Varela y Alcaidía Batán. En la Unidad 32 Florencio Varela viven en dos pabellones 40 internas trans, en la Alcaidía Penitenciaria de Batán residen 16 y en la Unidad 2 Sierra Chica, diez. 

Maribel está contentísima con su ascenso. Fue algo inesperado pero también era lo que necesitaba para que le volvieran las ganas de creer en su profesión, algo que le estaba faltando. El momento de su asunción no es el mejor: la pandemia complica pero no frena todo el impulso que tiene por querer trasnformarlo todo. En una charla con este portal, Maribel relata su historia y habla de sus expectativas.

—¿Cómo fue tu carrera dentro del Servicio Penitenciario Bonaerense?

—Ingresé a la Escuela de Cadetes en el año 2005 y egresé en el 2007. Pasé por muchos lados: por las unidades 46 y 47 San Martín, en la Dirección de Operaciones; por la la Unidad 35 Magdalena, donde en el año 2012 comencé mi proceso de transición. Fue muy difícil. Después de eso volví a la Unidad 47, donde fui reconocida como personal femenino, y me designaron como como Jefa de Visitas. A mi me encanta el trabajo que hago. 

—¿Cómo fue tu proceso de transición?

—En el momento que yo hice en mi transición estaba saliendo a la par también la Ley de Identidad de Género y la verdad es que eso me ayudó mucho. Pero fue muy difícil. Yo era la primera persona que estaba haciendo un cambio de género en una fuerza de seguridad. En ese momento no tuve apoyo familiar y en el trabajo también era dificil. Me apoyé en amistades que yo tenía y eso me ayudó bastante a hacerme fuerte. Algunas de esas amistades sí eran del servicio penitenciario. 

—¿A medida que ibas pasando por las diferentes unidades, sentías que cambiabas la percepción de tus compañeros?

—Sí totalmente. Mucha gente dentro del servicio cambió por conocerme. Mucha gente, eso te lo puedo asegurar. O incluso gente que no opinaba nada o tenía prejuicio pero al conocerme pudo tener una visión de algo y desde ese momento empezar a tener algún comentario positivo. 

—¿Y el vínculo con los internos?

—Yo nunca me sentí discriminada por ningún interno. No sé si por la forma que yo tengo de manejarme o porque no lo hacían, pero yo siempre me manejaba como mandaba la ley y el reglamento. No daba lugar para nada, ni para una risa, ni para una sugerencia. Hacía mi trabajo de la manera más profesional posible. 

—¿Cómo tomaste este nuevo ofrecimiento?

—Yo creo que realmente la nueva gestión tiene la intención de querer cambiar el servicio y eso está bueno. Cuando me contaron la idea que tenían, lo que querían que yo haga, acepté con mucho gusto porque significa un montón de cosas para mí, para mi carrera. Y sobre todo para que se les garanticen los derechos que les corresponden a las internas travesti trans. 

—¿Ya pudiste visitar alguna cárcel desde tu nuevo rol? ¿Hablaste con las chicas?

—Recién pude visitar Varela y vi que las chicas están bien, dentro de todo lo que se puede. Ellas están muy contentas. Desde el 2012 que saben que hay una policía trans así que lo tomaron con mucho entusiasmo y con muchas ganas de colaborar para estar mejor. 

—¿Te sentís acompañada por tus compañeros?

—Tuve el acompañamiento primero de la Jefatura, del ministro Alak y después de toda la gente que me conoce, que trabajó conmigo, que la verdad me ha llegado el cariño de todos lados, de gente que ni siquiera conozco. Esto demuestra que siempre trabajé de manera consecuente. Pienso que no hice las cosas tan mal. 

—¿Cuáles son tus objetivos en este nuevo rol?

—Lo principal es la salud y el acompañamiento y el apoyo psicológico. Poder acercarles un equipo para que estén pendientes de ellas. Y aparte mi expectativa es que cuando salga a la calle tengan las herramientas necesarias para poder enfrentarse a la sociedad de hoy en día, apoyada por el cupo laboral trans. Quiero que cuando salgan de la cárcel puedan tener un trabajo digno. 

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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