Vamos las pibas en el fútbol profesional

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El mundo del fútbol argentino está cambiando. La AFA finalmente incorporó a la liga femenina en el fútbol profesional. Y la presentación de la nueva camiseta nacional tuvo también a las mujeres como co-protagonistas. La historia de una lucha del plantel por ser escuchadas y respetadas que dio resultados: obra social, aportes, contratos en blanco con los clubes y sueldo equiparado al masculino de la primera C. 

Fue una presentación distinta. La nueva camiseta de la selección Argentina -que se estrenará en Madrid contra Venezuela- contó también jugadoras por primera vez en la historia.

La incorporación no es casual, tiene que ver con lo que pasó el sábado en el predio de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) en Ezeiza. El salón de prensa, lleno de periodistas, cámaras y jugadoras. Un movimiento intenso e impensado tiempo atrás para un anuncio sobre fútbol femenino. A pesar de que los detalles habían sido preservados dentro del círculo dirigencial de AFA, se conocía ya el planteo y el día se anticipaba histórico: la profesionalización del fútbol femenino era un hecho.

Cerca de las once de la mañana, el presidente de AFA, Claudio “Chiqui” Tapia y el secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados, Sergio Marchi oficializaron, entonces, la profesionalización del fútbol femenino en el país. En medio de aplausos y ante los flashes, firmaron el convenio que tiene varios puntos clave para destacar: Los 16 clubes de la primera división del campeonato femenino deberán tener un mínimo ocho contratos profesionales cada uno y un máximo de once. Estos contratos estarán encuadrados legalmente bajo el mismo convenio colectivo de trabajo que los jugadores profesionales de la liga masculina.  La entidad destinará 120 mil pesos por mes a cada uno de los clubes para financiar esos contratos. El sueldo básico será equivalente al de los futbolistas de la Primera C. Por otra parte, todas las jugadoras contratadas contarán con obra social y atención médica. La AFA se obliga a ingresar a la obra social de futbolistas los aportes correspondientes a las jugadoras y a Futbolistas Argentinos Agremiados, la cuota sindical respectiva. En el convenio, además, se hace hincapié en que los contratos celebrados con los clubes de primera división mantendrán su vigencia hasta la fecha de vencimiento del mismo aunque  el equipo descienda de categoría. También, señala que aquellas futbolistas profesionales que sean contratadas por clubes de primera división deberán mantener la condición de profesional en las temporadas sucesivas. Los clubes cuentan con un plazo improrrogable de sesenta días corridos a partir de la publicación del documento en el boletín de la AFA para registrar los contratos celebrados con las futbolistas.

Maca Sánchez, una luchadora del fútbol femenino echada

Sergio Marchi muestra ante las cámaras el convenio colectivo de trabajo. “De él emergen todos los derechos que hoy ostentan los jugadores de fútbol masculino”, dice y apunta que  ni Brasil, Chile, Uruguay o Paraguay tienen este convenio colectivo. Cuando le toca el turno de hablar, Claudio “Chiqui” Tapia pide a las jugadoras de los distintos clubes presentes que lo acompañen. “Cuando asumimos dijimos que íbamos a hacer la gestión del fútbol inclusivo, de la igualdad de género y venimos demostrándolo”, comienza. “Seremos una de las primeras federaciones a nivel mundial en que sus jugadoras pueden ser profesionales”, apunta unos minutos después. Además, el presidente de la AFA se toma su tiempo para anunciar algunos otros detalles: el roce internacional, la inauguración del primer vestuario para la selección femenina, la utilería con su lavandería para las jugadoras, la creación de la Copa evolución – un torneo federal, similar a la Copa Argentina masculina- y un futuro partido mixto entre los equipos nacionales. Tanto Marchi como Tapia explicitan, en la conferencia, que vienen trabajando en la profesionalización del fútbol femenino desde que éste último asumió la gestión, pero que los tiempos son lentos, remarcan. Más tarde, algunas jugadoras se encargarán de decir que nadie les había hablado del posible proyecto.

Aplausos de nuevo. Foto, foto. Piden. Clin. En la imagen que tiene en el centro de la escena a Tapia y a Marchi falta lo más importante. Cómo se llegó hasta este momento histórico a poco menos de tres meses para que comience el Mundial de Francia 2019, donde la selección volverá a jugar tras doce años de no hacerlo en esa copa.

“No recibí ningún reclamo en mi gestión”, señala el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino como respuesta a una de las seis periodistas que pudo acercar su pregunta al dirigente en la rueda de prensa. Sin embargo, Tapia estaba ahí al frente de la entidad cuando las veintidós jugadoras -titulares y suplentes- de la Selección argentina antes del partido con Colombia en la Copa América de Chile, en abril de 2018, llevaron sus manos detrás de las orejas para pedir ser escuchadas en sus reclamos. Ese pedido público es parte también de la historia de la que forma parte el anuncio y que no sale en la foto. Al igual que el paro que las jugadoras del equipo nacional habían hecho previamente durante septiembre de 2017 para exigir mejoras en las condiciones de desarrollo de la actividad. Todo es un encadenamiento. El discurso de AFA eligió invisibilizar el camino recorrido, sin embargo las jugadoras son vehementes al reconocer la lucha colectiva como eje fundamental de este paso histórico para el fútbol femenino.

“Esta es una lucha de muchos años. Muchas de las que ya no juegan también pelearon por esto y debieron dejar lo que más amaban que era jugar al fútbol para priorizar sus trabajos”, señala Myriam Mayorga, capitana de UAI Urquiza y una de las seleccionadas por Carlos Borrello para integrar el equipo nacional. En ese mismo sentido habla la arquera de Boca, Elisabeth Minning, una de las que dejó el seleccionado junto con su compañera de equipo Florencia Quiñones durante el paro en 2017. “Estamos contentas. Es un puntapié inicial para que todo empiece a cambiar, aunque hay cosas que faltan”, dice y se pregunta también: “cómo harán los clubes para manejar la situación de tener algunas jugadoras contratadas y otras no?”. A ese interrogante incómodo, que puede suponer tensiones dentro del equipo incómodo también se suma la capitana de Racing, Florencia Romero: “¿Hacemos fútbol 11 con 8 jugadoras? Los clubes deberían completar el resto de los contratos”.

“Llevo muchos años y no pensé que esto se iba a dar. Pero tampoco pensé poder jugar en la Bombonera y lo hicimos”, afirma Minning, que fue una de las titulares de ese partido histórico donde las jugadoras xeneixes volvieron a jugar en La Bombonera después de muchos años de no hacerlo y le ganaron a Lanús 5 a 0 en la quinta fecha del torneo. Ahí en ese mismo estadio también jugó durante los años ‘90 la arquera Lucila Sandoval, una de las fundadoras de Las Pioneras del Fútbol Femenino Argentino, defendiendo los mismos colores que los de Minning. Ella como sus compañeras de pioneras, aquellas jugadoras que participaron del Mundial de México en 1971 también son parte de este camino de la profesionalización que no aparece en la foto oficial.

Macarena Sánchez. El nombre propio lo pone en la conferencia de prensa la periodista Yésica Brumec. ¿Qué lugar tuvo en este anuncio la demanda de la jugadora de UAI urquiza? Y el presidente de AFA tira la pelota afuera. Otro hito fundamental en este camino, reconocido también por sus compañeras. “Socialmente, las mujeres estamos revolucionando todo. Este logro es por Macarena Sanchez. No tengo dudas. Es cien por cien gracias a ella y su exposición. También gracias al movimiento de mujeres, que salimos a luchar por todo”, dice Florencia Romero, que días atrás había conversado públicamente a través de las redes sociales con el capitán del equipo masculino, Lisandro López.  Y también así lo piensa Elisabeth Minning, quien fuera rival dentro de la cancha de Macarena durante muchos años: “El reclamo se termina de visibilizar con ella y su lucha. Ella podría haberse quedado en su casa tomando sol pero no lo hizo. Su pelea es importante”. La coordinadora del fútbol femenino de Estudiantes de La Plata Bettina Stagñares también remarca la fuerza del feminismo  y de Macarena Sánchez en este paso: “El empujón final es nuestro movimiento, de la pelea de igualdad de derechos. Maca se animó, reclamó lo que le pareció justo y sirvió para que otras se empoderen también”.

Otro telón de fondo de esa foto que inmortalizará el momento de profesionalización de fútbol femenino tiene que ver con las movilizaciones del 8 de marzo. Ese mismo día la Coordinadora de derechos Humanos del Fútbol Argentino emitía un comunicado titulado “El atraso del atraso” donde destacaba: “En un país en el que las mujeres reciben en promedio un 26 por ciento menos de ingresos que los varones, los presupuestos destinados al fútbol femenino son entre 300 y 600 veces menores que los presupuestos destinados al fútbol masculino”. Durante las marchas en las ciudades de Buenos Aires y Córdoba las futbolistas armaron sus propias columnas y marcharon todas juntas levantando las banderas de “por la profesionalización del fútbol femenino”, “por un fútbol feminista”, “llevamos en los botines revolución”, “el fútbol será de todes o no será”. En la movilización en la ciudad porteña estuvo presente la ex capitana de la selección española y actualmente abanderada FIFA para promocionar el Mundial de Francia, Verónica Boquete, que acompañó la lucha de Macarena Sánchez: “El hecho de que haya tenido un impacto a nivel internacional es muy bueno para todo el fútbol femenino. Ahora lo importante es que su reclamo se tenga en cuenta. Creo que estamos en el camino correcto al luchar por la profesionalización”.

Este camino que se entrelaza entre las Pioneras que disputaron el Mundial de 1971, las que siguieron después peleando las canchas y los potreros cuerpo a cuerpo, aquellas que señala Mayorga que debieron abandonar sus equipos en pos de mantener un ingreso económico, las organizaciones y colectivos de fútbol que militan en los barrios cotidianamente, las jugadoras de los clubes de AFA, las que disputan el espacio público a pelotazos, la marea verde futbolera que copó la cancha de Arsenal durante el repechaje en noviembre del año pasado. El camino está sembrado por la potencia colectiva y la organización conjunta, eso que no cabe ni en la foto de AFA ni en su discurso. Pero está como base fundante de la profesionalización del fútbol femenino, que se logra noventa años después que el del fútbol masculino.

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