¿Y si el fútbol femenino fuera una política de Estado?

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La pregunta sobre qué pasaría si el fútbol femenino fuera una política impulsada desde el Estado tiene una respuesta como horizonte en el municipio de Lomas de Zamora. En 2019 la pelota empezó a rodar con un plan claro: poblar los clubes de barrio de niñas y adolescentes, en uno de los distritos más grandes de la provincia de Buenos Aires.

La pregunta sobre qué pasaría si el fútbol femenino fuera una política impulsada desde el Estado tiene una respuesta como horizonte en el municipio de Lomas de Zamora. En 2019 la pelota empezó a rodar con un plan claro: poblar los clubes de barrio de niñas y adolescentes, en uno de los distritos más grandes de la provincia de Buenos Aires.

La motivación nació de la observación y de la experiencia personal: había funcionarias que veían que los varones podían elegir entre un selecto abanico de clubes donde ir y ellas, no.

Organizaron entonces una mesa de mujeres en lo que era la Dirección de deporte social de la Subsecretaría de inclusión deportiva. Se trató de una mesa integrada por trabajadoras de distintas áreas: salud, niñez y cultura, que se reunieron para, además de garantizar el derecho al juego, fortalecer los lazos comunitarios que ya existían.

Protagonistas en la cancha

Ese era un punto. Las mujeres están siempre en los clubes, pero cuando hicieron el repaso para analizar qué lugares ocupaban se dieron cuenta de que cumplían tareas en el buffet o eran quienes llevaban a sus hijos a jugar o eran quienes cocinaban. Es decir: faltaban ellas como protagonistas adentro de la cancha. Así fue que hicieron un censo para ver qué hacían y sacar conclusiones sobre cómo modificar estos roles.

Encontraron, entre otras cuestiones, que algunas pagaban el alquiler de la cancha para jugar, así que decidieron armar un torneo con todas las categorías para que participaran niñas y mujeres de todas las edades.

“Nos dimos cuenta que se trataba de una cuestión de oportunidades. Lo confirmamos: cuando el espacio está, ellas se suman”, dice Rocío Caballero, subsecretaria de inclusión deportiva del municipio.

Caballero agrega que los niños desde chiquitos disponen de una pelota para patear: “Desde los 4 años tienen torneos de fútbol los que asisten todos los sábados, comparten momentos únicos e inolvidables, se hacen amigos, y disfrutan la vida. Están jugando a la pelota permanentemente. Vimos que las mujeres, en cambio, lo hacían en los patios de sus casas, en la calle, en la vereda o entre amigas alquilando canchas, así que decidimos armar el Torneo de Todas”.

La propuesta incluyó entonces salir del espacio privado para ocupar el espacio público. El Torneo de Todas fue la primera experiencia municipal y en su primera convocatoria generó sorpresa: 1500 mujeres de todas las edades se inscribieron para competir.

El Estado entregó 50 kits con pelotas, que es lo más difícil y lo más caro de conseguir, canilleras, redes para arcos, pecheras y escaleritas para que pudieran entrenar. Además, les insistió a los clubes para que abrieran las puertas: que no les cobraran el alquiler, que las invitaran a representar a la institución.

 

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Más allá de las casas

Las mujeres empezaron a salir de sus casas. “Las más grandes –cuenta Caballero– comenzaron a contarnos que en sus casas explicaban: ‘Me voy este rato porque es mi momento para jugar’ o ‘ Me voy a dirigir al equipo de las chiquitas’”.

Las organizadoras comenzaron a notar algunas diferencias basadas en el género. “Con las niñas no había el mismo acompañamiento que se hace cuando un niño accede al mundo del fútbol –agrega Caballero–. Tiene que ver con las expectativas que los padres ponen en ese nene o la cultura que nos alejaba a las mujeres de la pelota. Son distintas trabas acorde a la edad, pero siempre bajo el mismo signo y patrón cultural machista de que las mujeres están relegadas a las tareas de cuidado y no a jugar a la pelota y compartir una jornada de sol con sus amigas”.

El Torneo de Todas duró tres meses y medio. Tuvo sus complicaciones, claro: a muchas les costó priorizar el momento de ocio y dedicarlo a jugar. O era difícil que llegaran a tiempo a los partidos. Hay una cuestión territorial: el municipio de Lomas de Zamora es extenso: ir desde la punta del barrio San José, que limita con Quilmes, hasta la punta de Cuartel IX,  que es la zona de Villa Fiorito, Ingeniero Budge y Villa Albertina necesitás de dos horas de viaje en dos o tres colectivos. De todo esto tomaron nota para mejorar.

Utilizaron también los parques municipales y en la estructura incluyeron chequeos de salud para las participantes, talleres de perspectiva de género y de atención a la niñez.

En 2020 pararon por la pandemia, pero para sostener algún tipo de actividad hicieron juegos online con los equipos. El proyecto contemplaba también el desarrollo: como en el partido de Lomas hay equipos que participan en el fútbol de AFA, el Torneo de Todas articuló con estos clubes para que las jugadoras fueran a probarse.

“El vínculo entre el alto rendimiento y el deporte social fue importante para poder crear oportunidades y que cada chica pueda tener su meta y su sueño de poder representar su camiseta en el mundo AFA. Pero también para que los clubes grandes vean que existe el fútbol femenino en los barrios y que necesita que le abran las puertas para que día a día crezcan las chicas que eligen este deporte”, dice Micaela Zaragoza, coordinadora municipal de fútbol femenino.

¿Y en los barrios? ¿La posibilidad de tener un torneo cambió la vida de las mujeres? Johana Silva, delegada del club El Faro responde que sí: “En nuestro club, las encargadas de realizar la mayoría de las tareas organizativas éramos las mujeres. Hasta tenemos una presidenta mujer. Pero en la parte deportiva estábamos relegadas. Teníamos tres nenas jugando en la categoría de varones y un equipo de mayores, integrado en su mayoría por mamás del club. Jugábamos amistosos de forma esporádica hasta que nos invitaron a participar de la liga. La verdad que en una semana pudimos completar todas las categorías. Era algo que estábamos necesitando”.

En el Torneo de Todas los equipos esperan que la pandemia pase rápido para volver a patear y ser cada vez más. El municipio tiene una escuela gratuita de arbitraje con reconocimiento de AFA, de la cual en diciembre egresaron cuatro mujeres (que se sumaron a otras cuatro que ya habían logrado el título). También hay interesadas en ocupar esos espacios. En los últimos dos meses del año dictaron un curso para arbitraje en fútbol 5, con la perspectiva de que las árbitras puedan dirigir en el Torneo de todas.

¿Y si el fútbol femenino fuera una política de Estado en cada rincón del mapa?

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Ayelén Pujol

Ayelén Pujol

Ayelén Pujol es periodista deportiva y escribe para distintos medios: Nuestras Voces, La Nación, Página 12 y RED/ACCIÓN. Además es columnista de deportes en Radio Provincia y comenta los partidos de Boca y River en Radio Del Plata. Publicó dos libros sobre fútbol femenino, su especialidad: ¡Qué Jugadora! y Barriletas Cósmicas, ambos sobre la historia de las mujeres futbolistas. Hubiera querido ser jugadora y por eso despunta el vicio en el Norita Fútbol Club. A veces, hace goles.

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