Colombia y la rebelión latinoamericana

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El 21 de Noviembre de 2019, diferentes sectores sociales convocaron a un Paro Nacional en Colombia. Miles de ciudadanos rechazaron en las calles el «paquetazo» del presidente Iván Duque que busca aumentar la edad de jubilación y reducir el salario mínimo para los jóvenes. Otra de las grandes razones que convocaron al Paro, fueron los asesinatos de líderes indígenas y campesinos. Las protestas continúan.

Publicado en Contrahegemonía Web

“Únanse al baile, de los que sobran; nadie nos va a echar de más, nadie nos quiso ayudar de verdad; únanse al baile de los que luchamos por la reforma laboral, únanse al baile de los que luchamos contra la reforma tributaria de Duque, de los que rechazamos el asesinato de líderes sociales”. Miles de ciudadanos en Bogotá marchaban en masa, al ritmo de esta canción de Los Prisioneros (grupo musical chileno) con banderas y carteles, tras un cerro Monserrate que se mostraba verde y enaltecido, protegiendo y encauzando la marcha de tantos estudiantes, trabajadores, taxistas, profesionales, músicos, etc.

El 21 de Noviembre de 2019, diferentes sectores sociales convocaron a un Paro Nacional en Colombia. Vamos a describir alguna de las razones más importantes que han motorizado la movilización social. Una de ellas es el comúnmente llamado “Paquetazo”: trabajadores, campesinos, estudiantes y líderes de izquierda rechazan las medidas del gobierno para aumentar la edad de jubilación y reducir el salario mínimo para los jóvenes. Otra de las grandes razones que convocaron al Paro, fueron los asesinatos de líderes indígenas y campesinos. Ya es de público conocimiento que en promedio se mata 1 líder cada 3 días en Colombia, sobretodo en la región del Cauca, al sur del país. Con el inicio del mandato de Iván Duque en 2018, se han asesinado más de 150 líderes o dirigentes de la lucha campesina e indígena. Como respuesta, el gobierno no tuvo mejor idea que desplegar más de 2000 militares para “combatir” a disidencias de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), quienes según el gobierno, fueron los culpables de tantos asesinatos en la región. Aclaramos que se refieren a “disidencias” porque el ahora partido político FARC se ha desmovilizado luego de los Acuerdos de Paz del año 2017, y han quedado personas “sueltas” llamadas “disidencias” que no coinciden con los tratos del Acuerdo y siguen en actividad guerrillera. Otra de las importantes razones que convocan al Paro es la educación. Hace rato se viene denunciando que las universidades -muchas de ellas privadas o semipúblicas- se están cayendo a pedazos, que a los docentes no les pagan, que le gobierno prometió -sin cumplir- invertir en investigación científica. Mientras que prometió invertir un 86 millones de dólares, sólo se asignó 23. El tema del proceso de Paz, consecuencia del Acuerdo del 2017, es otro punto importante que ha convocado al Paro. El presidente no ha hecho más que trabar este proceso e intentar modificar el pacto que se ha firmado.

En Argentina, el Paro/Marcha también se hizo eco, y miles de estudiantes que viven en nuestro país, que vinieron en búsqueda de mejores condiciones de trabajo y estudio, marcharon con bronca y tristeza, pero también con esperanza. En Buenos Aires la música también se hizo presente, de la mano de algunos músicos que hicieron su rancho de este lado del continente. Vestidos con los atuendos tradicionales, cantaban: “Yo me voy, yo me voy, yo me voy pa Campo alegre” (…).

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“Uribe fascista, paraco terrorista” cantaban en la marcha cientos de migrantes colombianos en el Paro/Marcha realizado en Buenos Aires, en apoyo al Paro nacional anunciado para Colombia. Otros carteles rezaban: “Duque, el Cauca no necesita tu ejército, necesita salud, educación e inversión social. De eso hablamos viejo”.

Desde hace aproximadamente un mes se venía alertando sobre el Paro del 21N. Por su parte, los grupos que estaban en contra del mismo, no perdieron el tiempo en difamar al paro y a sus organizadores. “Vándalos”, “guerrilleros”, “violentos” son algunos de los calificativos que le impusieron a las personas que irían al Paro del 21N. “Nosotros en Colombia, somos un país que reconoce el derecho constitucional a la protesta pacífica, pero también tenemos un estado de derecho que tiene que ser implacable con quienes quieren apelar a la violencia”. Anunciaba el presidente colombiano Duque, en su afán por realizar una mala publicidad al Paro que ya era inminente.

Por otra parte, es interesante atender al siguiente hecho: algunos actores de la vida mediática en Colombia, se pronunciaron a favor del paro. Este es el caso, por ejemplo, de artistas como Li Saumet (vocalista de Bomba Stereo), Carlos Vives, Juanes y hasta la “Señorita Colombia” que fuese recientemente elegida como tal en Cartagena. Claramente, no faltaron quienes en ciertos medios de comunicación que se muestran opositores a la marcha, la hayan tachado de “guerrillera”. Por otra parte, la reciente alcaldesa electa, Claudia López, envió un mensaje a la comunidad a través de sus redes sociales, diciendo que “no hay nada que temer”, alentando a la gente a marchar tranquilos y en paz, haciendo uso a su derecho a la protesta.

Sin embargo, lo cierto es que el paro nacional, casi en su totalidad, se produjo de manera pacífica, con bailes, música, al ritmo de bambucos en la región del Tolima, al sonar marimbas en la región del cauca, bajo clarinetes y tambores, al ritmo de cumbias y porros en la costa caribe, y con muchos muchos colores y un ambiente festivo. En la Guajira, región casi desértica en términos geográficos, se podía visualizar un video en las redes sociales en donde niños con una bandera de Colombia gritaban “viva el paro nacional” todos juntos a avanzar”. Hubo regiones como Cali, en donde el gobierno impulsó el toque de queda, dados algunos intentos de saqueos, tiradas de piedras y algunos actos de hartazgo por parte de la población, que se han tachado de “violentos”. Lo cierto es que en dicha región, los niveles de pobreza son muy altos, son muchos años de abandono estatal y las personas, quizás, vieron en esta marcha, una oportunidad para expresar su bronca. Esto tuvo consecuencias graves como la represión policial, tiros en las calles, persecusión de personas y gases lacrimógenos.

Por alguna mágica razón, el día de ayer le bloquearon la cuenta de Twitter a Álvaro Uribe Vélez, quienes días antes se encargó de llenar su cuenta de mensajes en contra del paro. Una persona que tanto daño le ha hecho a la unidad de Colombia y sus ciudadanos, que no ha parado, junto con Duque, de banalizar la marcha y enviar mensajes de odio y división.

Al calor de las movilizaciones sociales en Chile, Bolivia, Ecuador y Haití, Colombia se levantó. Son 50 años de guerra que se han cobrado más de 80.000 muertos. Son años de hartazgo e hipocresía gubernamental, al jactarse de decir que Colombia es la “democracia” mas antigua de América Latina. Ahora bien, los más crueles actos de violencia se han realizado bajo un marco “legal” y “democrático”. El ejemplo de Colombia nos invita a cuestionar el lugar que ocupa la legalidad y la democracia, y a entender que se tratan de lugares de poder. Así, hablar de “marcos legales” y de “democracia” y actuar en nombre de ellos, cual términos vacíos de significado, nos permite vislumbrar las tramas de poder que ocupan los gobiernos que los avalan.

Tal como dijo una querida amiga que asistió el día de la marcha realizada en Córdoba: “esto se siento muy lindo. Hoy me vi en un montón de rostros y se habló de la construcción y de la esperanza. Eso lo es todo”.

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