Cómo las leyes de bosques y humedales pueden proteger al país de los incendios

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Ambientalistas y 14 proyectos de ley buscan aumentar las penas a los incendios intencionales y los desmontes ilegales en Argentina, además de exigir que se cumplan los presupuestos para prevenir la destrucción del ecosistema. La Sociedad Rural ve esto con preocupación.

Publicado en Sputnik

Argentina vive uno de sus peores años en la cantidad, extensión, peligrosidad y su imposibilidad de controlar incendios, provocados casi en su totalidad de manera intencional con objetivos de especulación inmobiliaria y extensión de la frontera agropecuaria, que mantienen en vilo a la sociedad. En lo que va del año se quemaron casi medio millón de hectáreas en todo el país.

Organizaciones ambientalistas exigen que se amplíen los fondos y la infraestructura destinados a la prevención y lucha contra los incendios. Además, demandan que la deforestación ilegal de bosques, la destrucción de humedales y los incendios intencionales sean catalogados como delitos penales y que se incrementen sustancialmente las multas, ya que muchas veces son asumidas como costos de producción.

«Las leyes siempre enfrentaron lobby y presiones para que no salieran de parte del sector agropecuario, encabezado por la cuestión ganadera, pero también de otros sectores como el inmobiliario y el minero», dijo a Sputnik Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de la organización ambientalista internacional Greenpeace en Argentina.

Las iniciativas de protección de los ecosistemas o que busquen asegurar un desarrollo sustentable, al igual que los proyectos para regular el uso de agroquímicos, fueron rechazados por el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, quien manifestó en entrevista televisiva su «preocupación» por sus tratamientos parlamentarios, que «no hacen otra cosa que que restar posibilidades de producción».

Los incendios intencionales en el Delta del Río Paraná, que destruyeron 90.000 hectáreas del ecosistema, motivaron a que el oficialismo y la oposición presentaran 14 proyectos para redactar una demandada ley de humedales, una iniciativa que fue frustrada ya tres veces en el parlamento en la última década por presión de los grupos de presión corporativos.

Además, diputados oficialistas presentaron la semana pasada un proyecto de ley que busca modificar la Ley de manejo del fuego para definir una prohibición durante 60 años en el cambio de uso del suelo en bosques nativos o implantados, áreas naturales protegidas y humedales que hayan sido víctimas de incendios espontáneos o provocados. Sin embargo, no establece la prohibición del uso del fuego donde el uso ganadero es acompañado de prácticas tradicionales de quema para el rebrote.

Cómo opera el lobby ganadero en la quema del Delta

Deforestación e incendios, un circulo vicioso

La Dirección nacional de Bosques presentó recientemente un informe sobre el estado de la deforestación, realizado por la Secretaría de Política Ambiental en Recursos Naturales. El documento sostiene que es necesario fortalecer las herramientas de desarrollo vinculadas a los bosques nativos, de manera que formen parte de la matriz productiva del país, de forma responsable y sustentable.

Los desmontes y los incendios evitan la absorción de las precipitaciones y provocan el desborde de los ríos. Además, la destrucción de humedales evita la absorción de gases que producen efecto invernadero, lo que provoca mayores sequías, asociadas al calentamiento global.Según el Servicio Nacional del Manejo del Fuego, 14 provincias se vieron afectadas por las llamas fuera de control: Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires, Corrientes, Catamarca, Salta, Tucumán, Jujuy, La Rioja y San Luis.

Entre Ríos fue la provincia más golpeada por los incendios en el Delta del Río Paraná. En lo que va del año, se registraron 33.963 focos de incendios, que afectaron más de 200.000 hectáreas. Además, tres reservas naturales situadas en la provincia de Buenos Aires se vieron afectadas por incendios intencionales.

En la provincia de Córdoba, en la zona central de Argentina, se registraron los incendios más extensos y numerosos de los últimos 20 años, con un total de 146.600 hectáreas arrasadas, que destruyeron grandes porciones del ecosistema serrano nativo y cercaron algunas de las principales zonas urbanas.

Desde la sanción de la Ley de Bosques en 2007, se desmontaron casi un millón de hectáreas de bosques protegidos en Argentina. Si bien desde 2014 el ritmo de deforestación disminuyó, en 2019 un tercio de los desmontes se realizaron en zonas protegidas, en violación de la ley.La ley se reglamentó en 2009 y en estos 10 años, se deforestaron casi 3 millones de hectáreas, lo equivalente al tamaño de Bélgica. Las provincias de la región del Gran Chaco (Chaco, Santiago del Estero, Formosa y Salta) representan el 80% de los desmontes.

«En los últimos 30 años, perdimos ocho millones de hectáreas de bosques, que equivale a la superficie de Escocia. Esto nos ha puesto entre los 10 países que más bosques han destruido en el mundo. Por supuesto que cualquier cosa que desaliente la destrucción intencional con fines inmobiliarios o agropecuarios es bienvenido, pero creemos que la mejor manera de desalentarlo es catalogarlo como lo que es, un crimen», concluyó Giardini.

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