Carolina Carrillo y el desarrollo del Neokit-Covid-19: «La ciencia no se hace de a uno»

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La historia del desarrollo en tiempo récord del primer test molecular para identificar el patógeno del coronavirus. El Neokit-Covid-19 fue un logro del equipo perteneciente al consorcio Público-Privado (CAPP), junto con el Conicet y la Fundación Pablo Cassará. En sólo dos horas puede determinar a partir de un hisopado si una persona está infectada a la mitad del costo del test actual. Además, se pueden tomar muestras y obtener resultados en puntos remotos. Carolina Carrillo, una de las tres mujeres del grupo, asegura en esta entrevista: “Esto es un premio a un trabajo en equipo de muchos años”. Paso a paso el desarrollo que posiciona a la Argentina en la vanguardia científica global.

FOTO: Desde la izquierda Santiago Werbajh, Carolina Carrillo, Luciana Larocca, Fabiana Stolowicz y Adrian Vojnov.

En los últimos días mucho se habló del Neokit y este gran logro argentino de cinco científicos que vienen, desde hace más de 20 años, trabajando en equipo en desarrollos tanto en ámbitos públicos como privados. La noticia se dio a conocer hace una semana, apenas la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) validó el dispositivo. La fortaleza del kit es que en sólo dos horas puede determinar, a partir de un hisopado en boca o nariz, si una persona está o no infectada por el coronavirus SARS-CoV-2 a un costo accesible. 

El gen del Neokit COVID-19 surgió como herencia de los proyectos de Carolina Carillo y Adrián Vojnov, quienes empezaron trabajando en un proyecto de detección de Chagas, y avanzaron conformando una plataforma tecnológica que tuvo mucho que ver con la rapidez con la que pudieron desarrollar este kit: “Supongo que me entrevistan a mi porque la plataforma tecnológica se inició a partir del proyecto de Chagas y porque creo profundamente en el valor -y el deber- de comunicar las ciencias. Cuando la plataforma comenzó a tomar forma, se sumaron Luciana Larocca y Fabiana Stolowicz; y mas recientemente se sumó Santiago Werbajh, quien tuvo una previsión recontra definitoria para llegar rápido con el kit para COVID-19. En casos como estos, la aparición de las mujeres científicas es importantísima, además, porque históricamente quedamos en segundos planos”, explica Carrillo consultada por comentarios mal intencionados sobre su presencia en la mayoría de las notas.

La palabra “equipo” y los nombres de todos sus compañeros son repetidos una y otra vez. ”El equipo está formado por tres mujeres y dos varones. Además, me parece que en este punto es importante también que la ciencia no se hace de a uno. Cuando dan premios siempre ensalzan a una única persona. En el innovar 2013 nos presentamos como grupo, el año pasado recibimos un premio por la plataforma, donde hubo que adaptar la presentación para que pudiera presentarse como equipo. Y, el conocimiento científico hoy se produce mucho más -y mejor- como proceso en colaboración, trabajando con otras personas mas que como un acto individual”. 

El nuevo test no sólo es mucho más económico de producir, sino más rápido que el PCR, que se utiliza en la actualidad. En dos horas puede diagnosticar positivos y negativos: “La PCR te lleva cuatro horas entre el preparado de tubos y el análisis. Con la amplificación isotérmica, la lectura la haces por mirar el color del tubo, si pasa de violeta a color azul es que ocurrió la amplificación y da positivo”.

La historia con final feliz

“Empezamos a trabajar en el desarrollo de Santiago con la plataforma tecnológica de amplificación molecular isotérmica que habíamos desarrollado con Adrián”, explica Carillo, intentando ilustrar como dos proyectos por separado que se enfocaban en Dengue y Chagas terminaron resultando apropiados para este kit de emergencia: “En el Instituto Milstein, ya trabajando con Fabiana y Luciana como becarias post-doctorales en proyectos de impacto y transferencia social, se sumó Santiago como investigador al equipo de Fundación Casará y empezó a desarrollar dentro de la plataforma el kit para la detección de los cuatro serotipos de Dengue, Zika y Chikungunya. Estaba por hacer la validación clínica del kit cuando llegó el COVID a nuestras vidas, en febrero”, ilustra Carrillo. Como el kit detecta material genético, y como ya tenían experiencias en la plataforma, pudieron hacer la conversión para COVID: “Santiago lo vio venir tempranamente y se le ocurrió empezar a diseñar los primeros “anzuelos moleculares” para el material genético especifico y teníamos el tiempo ganado por eso. 

De la mesada de laboratorio al paciente

Carrillo explica a Nuestras Voces cómo funciona la validación analítica que es el momento a descubrir sensibilidad, parámetros y, si eso es razonable, se pasa a la etapa de validación clínica, que consiste en desafiar el kit en condiciones reales: “Para esto fue decisivo el rol de Ministerio de Ciencia, que fue el que nos convocó, y también el rol del Ministerio de Salud, porque a través de ellos se gestionó la muestra de pacientes. Se hicieron las pruebas que se establece por protocolo, cómo se comporta eso que vos habías descripto a nivel analítico, para ver si en la realidad se porta de la manera en que en la teoría se portaba. A partir de ese trabajo, hicimos una presentación en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). que hace toda una revisión, que en este caso fue rapidísima, y que nos ayudo a responder con celeridad”. 

El anuncio los tomó por sorpresa, pues en la página de la ANMAT la validación seguía apareciendo en espera y se actualizó al mismo tiempo que los habían llamado a Casa Rosada para comunicar la hazaña, casi en tiempo real con su alegría y sorpresa.

El plan será utilizarlo en hospitales públicos. Los primeros 10.000 tests serán producidos durante los próximos 10 días, y el objetivo es poder elaborar a razón de 100.000 por semana. Cada reacción tendrá un costo estimado entre 8 y 10 dólares, menor al que tiene un test PCR, que ronda entre los 15 y 20 dólares. 

“Además de tener reacciones más económicas y ser más rápido, está buenísimo porque va a poder hacerse en lugares donde no hay máquinas de PCR y para hacer la amplificación isotérmica que necesitas que mantenga la temperatura a 64 grados”, dice Carillo, y hace hincapié en que el objetivo es, en principio, resolver la problemática nacional: “Somos cinco investigadores que venimos trabajando en proyectos similares desde 2011, aprendiendo y colaborando con distintos centros de salud para probar con muestras de pacientes. No fue magia, es la muestra de la importancia de un Ministerio de Ciencia y Tecnología bien financiado para poder estar preparados para responder a las necesidades de la sociedad”.

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