Farmacoop: el primer laboratorio recuperado del mundo es de Villa Luro

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Durante la debacle del gobierno de Mauricio Macri la empresa Roux Ocefa entró en convocatoria de acreedores. Contaba con 450 trabajadores y dos plantas de producción  “Decidimos tomar la empresa y quedarnos a cuidar el puesto de trabajo”, cuenta Edith. Hoy producen insumos para combatir la Pandemia.

En Argentina existen más de 400 fábricas recuperadas por sus trabajadores. Es un número muy grande —no hay otro país en el mundo en el que suceda esto— y el fenómeno, el modo de organización, es estudiado y mirado en todo el mundo. Ser pioneros, a partir de la crisis del 2001, en conformar una empresa sin patrones vuelve a dar un giro, veinte años después, en medio de la crisis del coronavirus: esta es la historia del primer laboratorio del mundo recuperado por sus empleados, que hoy trabaja a destajo para enfrentar la pandemia.

Se trata de la ex Roux Ocefa actual Farmacoop. El laboratorio se fundó en 1935, en Villa Luro, y se especializaba en sueros, pero también hacían otros productos como cremas, comprimidos, jarabes y gotas. Edith Pereyra entró a trabajar en el año 1983: “fue un laboratorio de muchos años, de mucho prestigio. Yo entré a trabajar ahí cuando tenía 18 años, hice de todo”, explica a Nuestras Voces con orgullo esta mujer que hoy tiene 53 años.

Pero en 2016, apenas unos meses del gobierno de Mauricio Macri, cuando ya se avecinaba la debacle económica, la empresa que contaba con 450 trabajadores y dos plantas de producción entró en convocatoria a acreedores. “El dueño nos dejó en la calle, cerró, la empresa quebró y decidimos tomar la empresa con unos compañeros dada la situación de que nos quedamos sin trabajo. Entonces nosotros decidimos tomar la empresa y quedarnos y cuidar el puesto de trabajo. Así fue que un grupo reducido de compañeros nos quedamos en la empresa. Estuvimos adentro, pasamos montones de cosas tristes”. Los trabajadores instalaron una carpa en el laboratorio de Villa Luro.

Hasta septiembre de 2018, se contabilizaron alrededor de 30 nuevas fábricas recuperadas, según el informe del Programa Facultad Abierta de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA que contabilizó desde el primer día del nuevo gobierno de la alianza Cambiemos. En ese momento, esas 30 empresas se convirtieron en ejemplos de lucha pese a las condiciones adversas: política económica, crisis social y encono judicial, que las tiene como blanco particular. Sobre todo, porque el gobierno que encabeza Mauricio Macri se esforzaba por hacer quebrar a estas empresas recuperadas por sus propios trabajadores. El informe que elaboró el director del programa, Andrés Ruggeri, fue muy contundente: “Es bastante difícil provocar el cierre de miles de empresas y, al mismo tiempo, evitar que por lo menos un grupo de éstas se convierta en empresas recuperadas”. O sea, el Estado no sólo no se hizo cargo de la pérdida de empleos, sino que además puso todas las trabas habidas y por haber para que los trabajadores no puedan reconvertirse y apropiarse de sus lugares y herramientas de trabajo.

Exactamente eso pasó con Farmacoop. “Estuvimos tres años y pico ahí adentro luchando con todos mis compañeros y recién en abril del 2019 la Justicia nos dio la continuidad como cooperativa. Y ahí empezamos a trabajar, a querer tomar la habilitación para poder producir medicamentos, pero siempre nos pusieron trabas, siempre tuvimos complicaciones, siempre faltaba una cosa, faltaba la otra”. Y para colmo, después, llegó la pandemia: “No podíamos creer todo lo que estábamos pasando. Pero de alguna manera nos ayudó un poco porque vimos la situación y pensamos qué podíamos producir y ahí vimos qie era alcohol en gel, que era una buena oportunidad para nosotros, entonces empezamos a producir, nos dieron una habilitación como cosmética y empezamos a producir y estamos trabajando a full con eso. Logramos asumir lo que es la cooperativa y el trabajo y estar trabajando todos juntos. Y es muy reconfortante sacar un manguito para cada uno, poder llevar un manguito a casa, porque hace muchos años que no cobramos nada. Ahora estamos trabajando, ya tenemos la habilitación y estamos trabajando a full con la felicidad que eso nos dio, la dignidad de volver a recuperar nuestro trabajo, recuperar todo el esfuerzo que tuvimos de tantos años de estar de esta lucha, de saber que no teníamos que bajar los brazos que teníamos que esperar y esperar y en algún momento se iba a dar. Y así fue. La verdad que este este con todos los chicos y las chicas de todas juntas que la peleamos, decíamos no tenemos que rendirnos, tenemos que seguir acá adentro en la empresa”, reflexiona Edith. 

Desde que asumió el nuevo gobierno, el Ministerio de Desarrollo Social les otorgó un subsidio importante a través del programa “Recuperar”, lo que les permitió una suma de dinero para poder comprar maquinarias. “Estamos haciendo el proyecto para producor las tiras reactivas para detectar COVID-19 y también otras maquinarias que nos van a permitir producir 150 tipos de medicamentos. Vamos a poder tomar más gente, más compañeros para poder tomar más trabajo. Hoy somos el primer laboratorio del mundo recuperado por sus trabajadores. Así que orgullosa de eso. Hoy tengo 55 años, tengo tres hijos y uno de ellos es mi compañero de trabajo.  Me enorgullece saber que después de tanta lucha recuperé mi trabajo y mi dignidad y estoy feliz por eso”, concluye esta trabajadora. 

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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