Larreta dejó sin trabajo a las celadoras tercerizadas de la Villa 31

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El ministerio de Educación porteño dirigido por Soledad Acuña contrataba indirectamente a 68 celadoras escolares para alumnos de la Villa 31 que desde mayo dejaron de cobrar sus sueldos y se quedaron sin obra social en medio de la pandemia. Las pagaba de manera irregular, a través de una empresa tercerizada, práctica habitual del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. Desde el ministerio de Acuña prometieron darles solución, pero nada cambió. Las mujeres que son un engranaje fundamental de la educación en la villa y harán una olla popular para que les paguen lo adeudado regularicen sus contratos.

El barrio Mugica, o Villa 31, sigue siendo foco de conflicto en medio de la pandemia que puso en evidencia las desigualdades de un barrio que sigue a merced de un gobierno al que nunca le interesó mejorar la calidad de vida de más de 70 mil familias que viven en condiciones de vulnerabilidad. 

El nuevo reclamo viene por un colectivo de mujeres, que cumplen el rol de “celadoras” escolares, no son reconocidas por el gobierno porteño y llevan adelante una tarea fundamental en el cuidado de los chicos y posibilitar la educación de los alumnos del barrio. El miércoles desde las 10 de la mañana, las trabajadoras realizan una olla popular en la puerta del ministerio de educación porteño que dirige Soledad Acuña para reclamar por su fuente laboral: pago de salarios atrasados y regularización de los contratos tercerizados.

Hace algunas semanas, Nuestras Voces reveló la problemática de las promotoras de salud, quienes están en la primera línea de batalla, que ponen el cuerpo día a día para concientizar, informar y prevenir. Y que no están contratadas por el gobierno de la Ciudad de Horacio Rodríguez Larreta, sino que apenas cobran un “subsidio” de 14 mil pesos. No tienen ni obra social ni ART.

Las promotoras de salud en la Villa 31, heroínas ninguneadas por Larreta

“Nuestro trabajo es tener la responsabilidad de cuidar y atender a los chicos arriba del micro. Desde el punto de salida hasta la escuela y viceversa. Ponerles el cinturón y que no saquen brazos y cabeza por la ventanilla. Estamos para atenderlos y cuidarlos”, cuenta  Nuestras Voces Gabriela, una de las 68 celadoras del barrio, tarea que realiza hace 5 años. “Nosotros somos madres que vivimos acá en el barrio Padre Mugica, en el cual trabajamos hace muchísimos años —grafica Gladys, que trabaja hace siete años— Nuestro problema es que trabajamos de manera tercerizada, a través de una empresa que se llama ´Delfina´. A veces nos hacían firmar los contratos por tres y seis meses sucesivamente. Es decir, no estamos contratadas directamente por el Ministerio Educación de la ciudad y nuestro contrato se venció el 31 de mayo Y ahora el problema, además, es que con la finalización del contrato ya estamos sin obra social. Nosotras quedamos en la nada”. 

Desde ese momento, se eligieron dos delegadas que fueron las encargadas de reunirse, en estas semanas, al menos cinco veces con representantes de la cartera de educación. “Nos decían que ya iba a haber una solución, que no nos preocupemos, pero la verdad no había ninguna respuesta concreta y nos bicicletearon por semanas. Así que decidimos ir a reclamar a la sede del ministerio. Ya estamos en la tercera semana de junio y no hay ninguna solución. Estamos cansadas de que siempre pongan la excusa de la empresa terciarizada. Somos celadoras que ya estamos hace más de quince años trabajando ¿por qué el Ministerio de Educación no nos pone en planta permanente?”, exige Gladys. 

Por eso, el último viernes, más de 30 celadoras se reunieron en la sede del Ministerio de Educación de la Ciudad, que actualmente funciona en la Villa 31 para reclamar alguna solución.  

Un reclamo histórico

Para Sofía González, comunera del Frente de Todos y una histórica militante del barrio. “la problemática del transporte escolar para la Villa 31 se remonta a hace más de diez años, en el año 2009. Se presentó un amparo reclamando que el gobierno de la ciudad garantice el transporte escolar para todos los alumnos y alumnas que tenían que caminar entre 20 y 40 cuadras para llegar al colegio. Para el año 2010 la justicia, digamos, falla en favor del barrio y el ministro Educación de la ciudad decide entonces contratar una empresa de manera tercerizada para garantizar los micros escolares para que los chicos vayan al colegio. Por ¿Qué ocurre esto? La Villa 31 tiene una institución educativa, el Polo Educativo Mujica, pero no contiene a la totalidad de los estudiantes de la Villa 31. Entonces tienen que ir a otras escuelas. En ese momento, entonces, se terceriza el servicio de transporte escolar. Entonces ahora, que se les acabó el contrato el 31 de mayo, las celadoras están ante una situación de incertumbre donde necesiten que se les garantice que se les va a pagar el sueldo de junio».

También hay asbesto en las escuelas de Larreta

González agreg que «por supuesto que en el medio se hacen planteos de fondo que tienen que ver con que las trabajadoras sean formalizadas y reconocidas como trabajadoras del gobierno de la ciudad. Ese es el planteo de fondo que hay en todo esto, porque efectivamente ya hace más de diez años están trabajando para el gobierno de la ciudad, pero como lo hacen de manera tercerizada, sin la garantía de los derechos laborales que tiene cualquier trabajador en el marco de la formalidad y ser trabajador estatal del gobierno de la ciudad”.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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