“Tenemos que evitar el monopolio del medicamento para tratar el COVID-19”

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Una presentación plantea que se pueda producir un medicamento genérico del tratamiento más avanzado contra el coronavirus. El laboratorio Gilead, titular de la patente del Remdesivir, plantea un precio de 2.340 dólares por el tratamiento de cinco días en países desarrollados. Probablemente su costo será mayor cuando llegue a la Argentina, donde el laboratorio ya hizo cinco presentaciones de patente para monopolizar el mercado futuro. Uno de los dueños de Gilead es el fondo de inversión BlackRock. Desde la Fundación GEP hicieron un planteo ante el INPI que permitiría producir el medicamento a un costo de 700 dólares el tratamiento, menos de un tercio.

Esta semana la farmacéutica multinacional Gilead publicó el precio que cobrará el tratamiento por cinco días de Remdesivir, el medicamento que tiene más chances para tratar el COVID-19. El precio es de 2.340 dólares por un tratamiento de cinco días. Si bien ese precio es para los «países desarrollados», para Argentina y los países de América Latina no hay precio aún. Y eso no es bueno. Todo indica que será mayor.

Ante esta situación, la Fundación GEP—Grupo Efectivo Positivo—, una ONG fundada en 2006 con el objetivo de mejorar las políticas públicas en salud y aumentar el acceso a los medicamentos esenciales superando las barreras de propiedad intelectual, ya presentó dos pedidos al INPI (Instituto Nacional de la Propiedad Industrial) para que Gilead no monopolice la producción y venta de Remdesivir en Argentina y se puedan producir genéricos en el caso de que se necesite tratar a las personas con ese medicamento. 

En diálogo con Nuestras Voces, Lorena Di Giano abogada y directora de la Fundación GEP explica de manera llana e ilustrativa por qué es importante advertir ante un posible monopolio y quiénes están detrás de Gilead. 

—¿Qué es la Fundación y por qué fue creada? 

—Es un grupo interdisciplinario que preside José María Di Bello (activista disidente y de derechos humanos) creada por un grupo de personas con VIH y Hepatitis C, o sea, el perfil de la organización es para el mejoramiento de la calidad de vida de la población afectada por estas enfermedades y de la población en general. Desde el 2012 tenemos un programa de acceso a medicamentos en donde básicamente trabajamos en lo que son las barreras de la propiedad intelectual o las barreras que generan las patentes farmacéuticas.  

—¿Qué es una patente farmacéutica?

—Es un título de propiedad que otorga el estado sobre un medicamento o una tecnología médica. Cuando uno piensa en un título de propiedad puede ser comparable con un título, por ejemplo, de un inmueble. La mayor parte de la gente ha visto una escritura de título propiedad. Las patentes farmacéuticas son los títulos propiedad sobre medicamentos. Lo que describen es una molécula o una fórmula química, pero es un título de propiedad.  Es un título que otorga el Estado a partir de análisis de solicitudes que hacen las empresas. Este es un sistema que se creó en los años noventa, cuando se creó la Organización Mundial del Comercio. Antes no existían las patentes farmacéuticas. Y como nuestro país es parte de ese acuerdo, se obliga a adoptar una ley nacional de patentes que reconoce, como te decía, patentes sobre todas las áreas, tecnología incluido los medicamentos. Antes los medicamentos estaban en dominio público. Cualquiera lo podía producir o cualquiera lo podía comercializar. Entonces, este acuerdo internacional nosotros criticamos mucho.

—¿Por qué?

—Porque la verdad es que desde que está vigente hasta ahora lo único que ha traído son fondos especulativos de inversión que, como Paul Singer o BlackRock, invierten en estas compañías. Estamos hablando de compañías, en este caso Gilead, que cotizan en la Bolsa de Nueva York. BlackRock, es parte de Gilead y le interesa, como a cualquier fondo, tener ganancias. Entonces esto hizo que una cosa terriblemente perversa para la salud porque monopoliza el mercado a través de la patente de un medicamento. En general todo está patentado. El Estado se corre y deja al mercado que haga la inversión, desarrolle tecnología médica. 

—Vayamos entonces a este medicamento: el Remdesivir ¿qué es? 

—Es un medicamento que estaba en fase avanzada de ensayo clínico, que se probó para el ébola, que es otro coronavirus. Pero todavía no se probó la efectividad. Pero como desde la Casa Blanca empiezan a hablar de Remdesivir entonces a partir de ahí la FDA que es la autoridad regulatoria de Estados Unidos, como lo sería acá la ANMAT, la aprueba. La semana pasada la ITMA, que es como es la Oficina de Medicamentos de la Unión Europea, que es una parte de la autoridad regulatoria europea, le dio el visto bueno para que termine siendo aprobado para comercializar. Lo que generalmente pasa es que estas empresas lo primero tienen son autorizaciones para comercialización en Europa, Estados Unidos y despues vienen a Latinoamérica y vienen agresivamente, a buscar registro sanitario. Entonces lo que nosotros estamos viendo y nos estamos adelantando, es que la empresa va a hacer todo el lobby necesario con los médicos y con todos para obtener la licencia. 

—¿Qué están haciendo ustedes desde la Fundacion?

—Lo que nosotros estamos haciendo es analizar las solicitudes de patente. Y encontramos cinco solicitudes de patentes que hizo Gilead en Argentina para apropiarse del medicamento y poder tener un monopolio de venta en Argentina. Este medicamento va a llegar tarde o temprano a la Argentina. Entonces si se le dan las patentes a Gilead  nadie lo va a poder fabricar, ningún productor argentino lo va a poder fabricar y eso es lo que nos preocupa. Si se comprueba que el Remdesivir es efectivo y tiene registro sanitario para ser comercializado, lo puede fabricar cualquier productor argentino o lponerlo en versión genérica y que por ejemplo que venga de la India es mucho más asequible. Ahora si Gilead logra el monopolio acá en Argentina, solamente esa empresa a precios monopólicos va a poder vender. 

—El precio que puso Gilead es de 2.340 dólares por un tratamiento de cinco días. ¿Cuánto costaría acá o en otro lado en caso de ser producido como genérico?

—Eso hay que evaluarlo, pero podría ser entre 500 y 700 dólares como la versión que se está planteando y que podrían fabricar laboratorios de la India.  

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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