La lucha por una vacante en la escuela pública

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Cerca de 25 mil chicos no podrán empezar este 2020 las clases en jardines y colegios públicos de la Ciudad de Buenos Aires. La subejecución de los presupuestos educativos, la falta de establecimientos  y mantenimiento de los que existe, y un sistema de inscripción poco inclusivo son parte de los motivos. Los padres se organizan para exigirle a Horacio Rodríguez Larreta por la educación pública, laica, gratuita y estatal desde los 45 días de vida, tal como se establece en el artículo 24 de la Constitución de la Ciudad. 

Cuando Micaela López Rodríguez llegó a la Ciudad de Buenos Aires en 2015, desde su Córdoba natal, su hijo León tenía apenas 40 días. Ella padecía violencia por parte de su ex pareja y tuvieron que escapar casi con lo puesto. Se instaló en la casa de sus papás y pese a ser profesora de inglés ese primer año como porteña trabajó fulltime en una empresa de telecomunicaciones.Como se ausentaba varias horas de su hogar debió contratar no una, sino dos empleadas para que cuiden de su pequeño. Promediando el año se dio cuenta que gran parte de lo que ganaba debía destinarlo al salario de las cuidadoras, entonces decidió anotar a su hijo en una escuela pública para así además volver a su vocación de enseñar. 

En octubre realizó la preinscripción para la sala de deambuladores (destinada a niños a partir del año) en el distrito escolar número nueve – que agrupa las instituciones de los barrios de Palermo, Colegiales, Villa Crespo y Belgrano-. Al  enterarse en diciembre que a León le habían negado la vacante para 2016, Micaela sintió mucha angustia. “Ya había avisado en mi trabajo que lo iba a dejar. Fue paralizarse pensar: ´no tengo laburo, no tengo que hacer con el pibe, no sé que voy a hacer con mi vida el año que viene´”, recordó en diálogo con Nuestras Voces.

Pero no se quedaría con un no como respuesta. Se metió en cuanto grupo de facebook existía de padres que estaban en igual situación que ella y se dió cuenta que eran muchos más de los que creía. A través del intercambio, descubrió que no era la única a la que le había resultado hostil  el sistema de preinscripción online – único posible para anotar la Ciudad- por la poca información que existía sobre el mismo.

“Fue muy complicado entenderlo. Entre las opciones encontrabas escuelas sin foto, sin descripción, con una dirección en gris, sin posibilidad de verla traducida en un mapa. Acomodé las escuelas por cómo eran los nombres, no por cercanía”, contó López Rodríguez y señaló que el gobierno de la Ciudad no brinda información  concreta y accesible sobre cómo se hace la inscripción online. “No hay un instructivo elaborado por el Ministerio Educación. Todas las guías que hay para hacer la inscripción en línea y los reclamos pertinentes fueron hechas por grupos de familias y por sectores de la sociedad civil que estamos interesados en esta problemática”, destacó.

Quienes participaban del grupo de facebook  “Vacantes para todos en las escuelas públicas”,  decidieron generar alguna estrategia que superara a la simple queja en las redes sociales. Se dieron cita un caluroso 18 de diciembre de 2015 a las 9:00 en la puerta del Ministerio  de Educación porteño. “Cada uno con su carpetita con todos los reclamos que había hecho. Éramos seis personas, cinco mamás y un papá”. Ese es el germen que inicia la organización la “Vacante es un Derecho”. 

En aquel momento se estaba dando el traspaso de gobierno de Cristina Kirchner a Mauricio Macri y el funcionario que los atendió ese día les confesó que  el Ciudad había quedado “bastante desierta” porque los cuadros políticos y técnicos habían migrado a Nación o a la provincia de Buenos Aires, con María Eugenia Vidal. “Nos dijo que venía del área de turismo y que no tenía idea ni siquiera que es la inscripción online”, recordó Micaela. Los padres lograron entregarle una modesta lista con los nombres de sus hijos y las vacantes que solicitaban.

Entre ellos armaron un grupo de WhatsApp en el que intercambiaban novedades de la inscripción pero además comenzó a funcionar como espacio de contención. En poco tiempo se convirtieron en familia: charlaban todos los días, se pasaban fotos y datos de si había un descuento de pañales en una farmacia o un buen pediatra y hasta participaban de los cumples de los niños.  

El único papá se mudó a la provincia y desistió de la vacante pero las otras 5 integrantes  no cesaron en su reclamo. “En ese verano fuimos todas las semanas al Ministerio de Educación. Hablamos con diferentes funcionarios pero ninguno era encargado del nivel inicial, eran de otras áreas como de carrera docente, que nada tiene que ver con la asignación de vacantes. Fuimos muy maltratadas, nos miraban mal sobretodo porque muchas veces íbamos con nuestros chicos”.

Recién en marzo llamaron una por una para ofrecerles las vacantes. La razón: habían convocado una movilización al frente al Ministerio que prometía ser masiva. Más de 12.000 chicos se habían quedado sin vacantes en 2016 y muchos padres participarían. También habían logrado la adhesión de varias organizaciones sociales y de derechos humanos. “Habíamos conseguido lo que queríamos, pero no podíamos ignorar que había otras miles de familias desesperadas porque el Estado las abandonaba. Decidimos hacer una Asamblea ese día. Luego armamos la página web y redes de la Vacante para compartir información y asesorar a los papás según nuestra experiencia”.

Derecho a la educación pública

La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires establece en su artículo 24 que el Estado “asume la responsabilidad indelegable de asegurar y financiar la educación pública estatal, laica y gratuita en todos los niveles y modalidades, a partir de los 45 días de vida hasta el nivel superior”. Sin embargo, cada vez son más los chicos que quedan fuera del sistema educativo: para este 2020 hay 25 mil chicos que no obtuvieron vacantes.

En una reunión con vecinos de Balvanera el pasado viernes, el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, sostuvo que la obligación del Estado es garantizar educación pública recién desde los cuatro años. “De cuatro para arriba, no en maternal, es la educación obligatoria en la Argentina, según la ley”, dijo en un video que se difundió por las redes sociales.  

El primer mandatario sostuvo su discurso sobre el texto de la Constitución nacional, pero pasó por alto lo que dice la porteña, que como se citó previamente establece que el Estado  debe garantizar la educación desde los 45 días hasta el nivel superior. También aseguró que “hoy hay vacantes para todos” y que «más del 80% consiguen la vacante en una de las dos primeras que piden”. 

El sistema de inscripción online, que fue implementado por Mauricio Macri durante su último gobierno en la Ciudad, cumplió 6 años el pasado octubre y lejos de ser una herramienta “moderna” que facilite la integración de los niños a la educación pública, como lo presentaron, fue un modo más de exclusión. En su primer año dejó a 9 mil chicos sin poder acceder a nivel inicial, según reconoció Esteban Bullrich, entonces ministro de educación porteño. Desde ese momento se crearon sólo 3 mil nuevas vacantes, y se calcula el año pasado fueron más  22 mil los que no consiguieron vacantes para los distintos niveles.

Para la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), querellante ante el Estado porteño por la falta de vacantes desde 2006, la lista de espera en el nivel inicial creció en estos doce años de macrismo un 76%. Únicamente un 40% de los inscriptos en 2019 consiguió lugar, el resto tuvo que asistir a instituciones privadas o a los Centros de Primera Infancia (CPI), la solución que propone la Ciudad en vez de construir más escuelas y jardines de infantes.

A esta problemática se le suma la subejecución del presupuesto de Educación que realizó el gobierno en los últimos años y la poca inversión en Infraestructura. La legisladora por el Frente de Todos Laura Velasco aseguró que la Ciudad  “lleva perdido el 12% de su presupuesto educativo durante la gestión macrista, un punto por cada año de gobierno”.

Pese a ésto, el gobierno dice que lleva adelante una “revolución educativa”. La ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña en enero del año pasado lanzó a través de un spot, el leman “54 nuevas escuelas”, en alusión a las que se abrieron en  la primera gestión de Rodríguez Larreta.

“No cerramos escuelas, las abrimos. En estos últimos 10 años de gobierno abrimos 54 escuelas y, en este período (2015-2019) otras 54 porque estamos convencidos de que la educación es la herramienta para que los chicos y chicas puedan construirse un mejor futuro”, dijo Acuña. Pero pronto se conoció que ese número no era tal.

Jorge Adaro, Secretario General de la Asociación docente de la Ciudad ADEMYS, denunció que la cifra escondía otras cosas, como por ejemplo, que “todos los años cuando hacen la presentación del presupuesto educativo ponen como escuela construida el Polo Educativo de Mataderos pero todavía no está en funcionamiento absoluto”.

Ante la duda que presentan los datos oficiales – que no son detallados – el colectivo “Vacantes para Todxs en las Escuelas Públicas” realiza un relevamiento propio desde 2018. A través de éste detectó que del “Plan 30 escuelas” que debía terminar para fines de 2019, sólo se hicieron una decena. Patricia Pines, miembro fundadora de la agrupación que nuclea a padres que se quedaron sin vacantes para sus hijos, señaló que mientras que las escuelas públicas no alcanzan en los últimos años “las instituciones privadas se han proliferado y funcionan sin ningún tipo de control, ni centralización”.  También hay escuelas públicas que cierran o “ las dejan caer a pedazos”.

«Un ejemplo es la escuela infantil 6 D.E. 6 del Hospital Ramos Mejía, el Gobierno insiste con el cierre de la escuela y su mudanza a pesar de la oposición de las familias, de las trabajadoras del hospital, del plantel docente», explicó Pines.

Para López Rodríguez la falta de vacantes “no se resuelve apilando pibes en las escuelas, sino haciendo más establecimientos y sosteniendo la infraestructura de las que ya existen”. Sobre “las 54” dijo que en verdad se trata de menos de 30 y que “ni siquiera son instituciones nuevas. La mayoría son relocalizaciones de escuelas que ya existen. Hay nuevos edificios y un nuevo edificio no garantiza nuevas vacantes.” 

Un colectivo de familias

A más de 4 años de la conformación de “La vacante es un derecho”, el grupo de padres continúa haciendo mateadas anuales en el Parque Centenario. Ya no se trata de cinco familias, ahora son más de 30. “Somos un colectivo de familias nucleadas en torno a la problemática de la falta de vacantes”, definió López Rodríguez.

En el Parque están acostumbrados a verlos llegar al estilo “los Campanelli”, varios padres con los equipos de mates, galletitas y otras comidas para compartir en la merienda, junto a sus los chicos que corren y juegan. Mientras los adultos hacen rondas y diagraman nuevas estrategias de lucha, en una lona al lado sus hijos comparten juegos y se divierten con la supervisión de algún familiar que acompaña. Se identifican con una enorme bandera verde con el nombre de la organización.

A una de esa reuniones llegó Celina Fukelman, mamá de Conrado que hoy tiene un año y medio. En en noviembre de 2018 lo había anotado para sala de uno en el jardín N° 11 del Ministerio de Ciencia en Palermo del distrito escolar 9, donde trabaja el papá del pequeño, pero no obtuvieron la vacante. Este año volvieron a negársele, en el jardín N° 4 del distrito 7, en Caballito, el barrio donde viven.

“Con mi compañero nos enteramos que había un grupo de familias autoconvocadas que asesoraban sobre cómo proceder en caso de que te quedes afuera del sistema escolar público y nos acercamos a participar. Ellos nos brindaron tanto contención como información para iniciar los reclamos. Cuando comenzamos a participar nos encontramos con casos de todo tipo, desde gente muy vulnerable hasta otras cuya ideología es llevar a su pibe a una escuela pública”, contó Celina a este medio.

De las 30 familias que participan, muchas ya consiguieron vacantes pero se quedan para colaborar con los que aún no ingresaron. Micaela contó que toman aproximadamente 25 a 30 casos por año. A veces algunos más porque las fundadoras siguen algunos de manera particular, generalmente los de mayor vulnerabilidad social, y no los vuelcan a la organización. Acompañan a las otras familias a resolver la falta de vacante ya sea por la vía administrativa o sea por la vía judicial. 

“El problema no es que los chicos no entran en la escuela pública que seleccionaron sus padres. Es aún más grave, no entran a ninguna. De diez consultas que tenemos dos o a lo sumo tres son de familias que no están cómodas con la vacante que les otorgaron por cuestiones sumamente válidas como la ubicación o el turno, pero las otras ocho o siete son porque los chicos se quedaron directamente  afuera y no recibieron ninguna solución”.

Para Celina la organización colectiva es muy importante porque “es imposible luchar individualmente contra el gobierno de la Ciudad que no tiene a la educación pública como una política prioritaria”. 

Judicializar una vacante

Al no obtener respuesta del Ministerio de Educación, las familias deben acudir a la justicia por medio de un Amparo Judicial. Celina contó que tuvieron una sentencia favorable pero el Gobierno “apeló una y otra vez” haciendo que no logren resolver la situación y en diciembre de 2019 se enteraron que su hijo estaba otra vez en “lista de espera”, a frase que temen todos los papás porque esconde que no obtuvieron la vacante. “En nuestro caso, con cierto sacrificio podemos enviarlo a un jardín privado pero hay muchas familias que no tienen esa posibilidad y les resulta imposible escolarizar a sus chicos”.

Desde la organización realizan acciones conjuntas con el Grupo Litigio Estratégico,  un grupo de abogados liderados por Adrián Albor. Desde 2016, realizaron más de 80 amparos, de los cuales la mayoría han tenido un curso y ha llegado a una resolución favorable. “Si las familias deciden tomar el camino judicial los abogados colaboran asesorando de manera gratuita. Nosotros sólo somos un canal”, explicó Micaela.

Mariana Sierra tiene dos hijos. Al más chico le negaron la vacante para entrar este año a sala de 4 en la Escuela normal Nro 2 Mariano Acosta, Balvanera, a la que concurre su hermana. A ésto se le suma que el Estado nacional, en la gestión Macrista, cerró las salas de 4 y 5 años del Jardín del Ministerio de Agricultura al que iba.  “Tanto el Estado Nacional como el Gobierno de la Ciudad tienen la responsabilidad de que mi hijo este desescolarizado”, denuncia.

“Confiábamos en que ingresaría, tanto por proximidad de domicilio como por tener  hermana en en la misma escuela, mismo turno”, relató Mariana. En el sistema figuraba también como “en lista de espera” pero al presentarse en el colegio se enteraron que figuraba como “reasignar”. Presentó un amparo en la justicia y consiguió que la atendiera el  Jefe de Gabinete de Escuelas Normales y Artísticas, pero pese a que faltan menos de dos meses para el comienzo de clases aún espera una solución para su hijo.

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