Marziotta: «Cuando la heladera está vacía no hay marketing que alcance»

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Gisela Marziotta, periodista y pre candidata a Vicejefa de Gobierno de Matías Lammens, asegura que «el macrismo porteño le tiene miedo» a la unidad opositora. Y que 12 años de Cambiemos en la ciudad mostraron que «gestionan en vez de gobernar» y que lo hacen «para unos pocos». «Larreta es macrismo explícito». Los proyectos para transporte verde, más subtes y primera casa para madres sostén de familia y jóvenes. 

Fotos: Joaquín Salguero

La agenda de la periodista y escritora Gisela Marziotta tiene marcado en rojo el lugar y la hora donde tiene pautado dar una serie de entrevistas. Es el cierre proselitista de las elecciones primarias porteñas. A diferencia de otros candidatos que quizás puedan sentir el ajetreado trajín mediático propio del sprint final electoral, esa gimnasia periodística implica para la conductora radial de la AM 750 pisar un territorio conocido. Con una diferencia, en vez de ser ella la persona a cargo del reportaje, ahora es quien ocupa el lugar del entrevistado. Ella no busca el título de la nota, sino que debe proveerlo.

La autora de Amores bajo fuego o Nueve meses sin censura-el embarazo en la mujer actual recibe a Nuestras Voces en una oficina de campaña situada en el borde del barrio de Once, a unas cuadras del hormiguero central donde se venden promociones varias de todo tipo. Lleva puesto un saco gris, una blusa blanca y sus clásicos antejos de marco negro. Al momento de elegir el lugar para el registro fotográfico y fílmico de la entrevista interviene y sugiere un lugar contrario al escogido en un primer momento. Uno de sus asesores, a su vez, opina que debería correrse un sillón bajo y colorido para dar más aire a Gisela Marziotta.

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A horas del inicio de la veda electoral el mini bunker de la también redactora especial del matutino Página/12 está calmo y prolijo. Parece una nave acondicionada para recibir gratas noticias en solo 48 horas, una sonrisa electoral esperada desde más de una década por el peronismo y las fuerzas políticas populares porteñas. Al parecer, por el tono confiado que transmite la candidata a Vicejefa de Gobierno, número dos en una lista en tono arcoíris por la heterogeneidad de fuerzas que han decidido dar su apoyo a la boleta Matías Lammens 2019, ese cambio político metropolitano estaría más pronto que cerca.

Un sticker sobre la pared más próxima donde tiene estacionado su escritorio Marziotta invita a pensar que puede haber un giro de preferencias ciudadanas en la capital política del PRO. El logo reza lo siguiente: “Lo único imposible es aquello que no intentas”.

-Kiciloff invitó a que lo definan en una palabra. Sigamos ese juego. ¿Qué palabra sintetiza para vos a Horacio Rodríguez Larreta?

-Macrismo explícito. Son dos palabras en vez de una.

-¿Buscas dar cuenta que es una pieza orgánica del modelo macrista?

-Como pieza orgánica, como eslabón subordinado, como empleado, como representante en la ciudad de los intereses del macrismo.

-¿Por qué pensas que el PRO consiguió tejer en Ciudad de Buenos Aires su territorio político principal?

-A ver, Cambiemos tuvo una oportunidad maravillosa para hacer cosas extraordinarias en la ciudad. Es decir, contó en su momento con el apoyo de los vecinos en otro contexto económico nacional, más amable, más inclusivo. Pero esa ventana de tiempo solo la usaron para hacer de la Capital un bello envase estético.

En otros aspectos de la agenda pública Larreta realizó aciertos parciales y hasta contraproducentes. Por ejemplo con la promoción del uso de la bicicleta pública. Esa idea de transporte verde es valedera y hay que profundizarla porque es saludable, porque es ecológica, porque libera el tránsito pesado, pero tenés que hacerlo bien. Algunos trazos de bicisendas interfieren el acceso peatonal a colegios o el arribo de ambulancias a hospitales. En síntesis, la mayor preocupación de la gestión de la Ciudad parecería estar en hacer una comunicación gubernamental bonita y prolija. El tema es que hace cuatro años comenzó una política económica nacional con consecuencias sociales enormes y que empezó a tener su efecto en la ciudad más rica de la Argentina. Entonces, en el actual contexto, una buena idea y una linda foto no alcanzan para hacer un buen gobierno.

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-¿Cómo percibís el frente político electoral al que perteneces? ¿Tiene sesgos de amplitud distintos a lo estructurado a nivel nacional? ¿Esa heterogeneidad implica la búsqueda una voz propia en el armado federal del Frente de Todos?

-El Frente que integro es clave para revertir lo que estamos padeciendo en la Ciudad de Buenos Aires. Toda la oposición al macrismo estaba dispersa en la capital nacional. Pero la realidad cruda que nos atraviesa se impuso. La realidad de que cuando abrís la heladera la ves semivacía si tenés la suerte de poder comprar algo en el chino, la realidad de que no sabes si llegas a fin de mes. Y a esa unidad el macrismo porteño le tiene miedo. Por eso siento que estamos ante una oportunidad histórica. Insisto, debemos gobernar la Ciudad como parte de un proyecto nacional, no como lo hace el macrismo que piensa al territorio como un lugar autónomo, y recalco gobernar, porque lo que hace Cambiemos es gestionar.

-¿Por qué haces esa distinción entre gobernar y gestionar?

-Porque la ciudad, las provincias, los Estados se gobiernan. Las empresas se gestionan. Por eso al PRO le gusta decir que gestionan bien los distritos, porque tienen esa concepción. Se gestiona siempre en beneficio de unos pocos. Cuando se gobierna, se gobierna para las mayorías.

-Para ganar en una segunda vuelta ustedes deben interpelar a otros sectores políticos. ¿Consideras que interpelar al electorado que en su momento apoyó a Martín Lousteau es una tarea clave en ese horizonte electoral?

-Hay que interpelar a todos y todas. Un sector enorme de la Ciudad ya se pronunció en el año 2015 en contra de Horacio Rodríguez Larreta. Bueno ahora Lousteau es parte del macrismo. Igual ya lo era desde que había aceptado la representación diplomática en Estados Unidos. Más allá de eso la última elección a Jefe de Gobierno marca que hay un ancho sector de la ciudadanía que está descontenta con el gobierno de Cambiemos en la Ciudad.

-Vamos a temas puntuales de la agenda pública. ¿Qué se puede hacer desde el gobierno local para restarle peso al mercado inmobiliario?

-Estamos trabajando en una perspectiva para que el Banco Ciudad cumpla un rol activo crediticio para algunos sectores en particular. Por ejemplo, que sea una banca pública que pueda contener el acceso a la vivienda a jóvenes y a madres a cargo del hogar. Necesitamos créditos segmentados y accesibles. El Banco Ciudad tiene que pasar de la especulación a la contención, tiene que estar a disposición de los vecinos y las vecinas.
También debemos contener la cuestión de los alquileres. En Uruguay se están dando una política interesante en ese sentido. Desde la banca pública el gobierno de Montevideo generó un fondo de garantías que ayuda a los inquilinos a sortear las miles de trabas y requisitos que ponen las inmobiliarias.

Igual todos queremos la casa propia, es lo que nos permite vivir más tranquilos. Por eso resalto que deberíamos estimular el crédito para los jóvenes y madres como único sostén familiar. Hoy las madres que deben pagar un alquiler, una vez hecho ese gasto, pasan a estar por debajo de la línea de la pobreza en cuanto a sus ingresos. Eso no puede pasar en ningún lado, pero menos en la ciudad más rica del país.

-Otro eje clave en cuanto a política pública local, ¿Por dónde empezarían a revertir la actual matriz del transporte porteño?

-Por supuesto hay que empezar extendiendo la red de subtes. Eso sería reordenador, pero es una política que lleva tiempo, no se hace de un día para otro. Por lo pronto hay que exigir a los concesionarios que cumplan con la frecuencia de servicios, que extiendan los horarios del servicio, que funcionen las escaleras automáticas. Volviendo a la pregunta es clave construir más kilómetros de subte. Quizás sea necesario tomar deuda para cumplir con ese desarrollo, en ese caso no sería una deuda mal contraída porque contribuiría a cubrir un vacío grande que hoy padecemos en nuestra conectividad.

Después hay que fomentar el transporte verde, fomentar el uso de bicicletas. Pero hay que hacerlo bien. Hay que generar una política de concientización adecuada para todos los sectores: para el peatón, para el ciclista, para el automovilista, para el conductor de la moto. Se trata de una política ecológica y saludable, así que es un buen eje a desarrollar.

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-¿Cómo ves el cierre de campaña, el de ustedes y el de Juntos por el Cambio? Al presidente se lo vio, por lo pronto, muy exaltado en sus alocuciones. ¿Cómo está la autoestima electoral del Frente de Todos?

-Vuelvo a decir que la realidad se impone. Yo siento que Macri y Larreta no pueden esquivarle a esa realidad. Me parece que están sobreactuando el optimismo. En todo caso me parece que se impuso la realidad. Ya no alcanza el marketing ni una buena estrategia de comunicación. En un momento eso se agota. Y me parece que el PRO, sus dirigentes, se han dado cuenta de eso. Cuando tenés la heladera vacía, cuando no tenés trabajo, cuando no tenés vacante en la escuela pública, cuando cedes en definitiva el modelo de vida al que aspiras, no hay marketing que valga. Ellos ya demostraron durante cuatro años a nivel nacional, y durante doce años en la Ciudad de Buenos Aires, que su objetivo pasa por gestionar para unos pocos, y no gobernar en beneficio de las mayorías.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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