Murió una embarazada por discriminación y abandono en un hospital público de Larreta

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María Rosa Lencina tenía 27 años y era vecina de la Villa 31. Fue al Hospital Fernández por fuertes dolores y la mandaron a su casa con un calmante. Al día siguiente pidió una ambulancia porque estaba peor, pero le dijeron que no había «porque está todo colapsado».  Fue al hospital Rivadavia y falleció en pocas horas. Fue discriminada por provenir de la villa. En el Fernández una médica la llamó «maricona» acusándola de «exagerar» los dolores que tenía. “A mi sobrina la mató la discriminación. No quisieron dejarla en el hospital, no le dieron una camilla, le echaron la culpa por el dolor. Vamos a buscar justicia por María Rosa”, aseguró su tía, que la acompañó en el periplo y tuvo que decirle al hijo de 5 años de la mujer que su mamá había fallecido.

La historia que sigue es dura, terrible y muestra la peor cara de un sistema que sigue cobrándose vidas pobres. La protagonista se llamaba María Rosa Lencina, tenía 27 años, estaba embarazada de 38 semanas y vivía en la Villa 31. El fin de semana falleció junto al bebé que llevaba en su vientre lisa y llanamente por abandono y, sobre todo, por discriminación: algo que sufren día a día los vecinos de este emblemático barrio porteño. Debido a lo ocurrido se realizó una denuncia por «abandono de persona y discriminación», y se abrió una causa en el juzgado 14. 

María Rosa sentía muchísimos dolores abdominales y decidió ir el viernes al Hospital Fernández: con toda la dificultad de llegar hasta el Hospital, porque no es fácil conseguir ambulancia que ingrese al barrio, ya que no llega nunca o tarda horas.

Cuando María Rosa llegó al hospital no la atendieron como correspondía. Estuvo desde la mañana hasta aproximadamente las diez de la noche con fuertes dolores en el vientre y vómitos. La familia pedía que la dejen en una camilla, pero todo ese tiempo lo tuvo que pasar sentada o semi acostada sobre el bolsito del bebé en camino. La mandaron de nuevo a la casa con unos calmantes y le dijeron, literalmente, que era una “maricona”. Quien la acompañó en este periplo fue su tía Norma. Urbana TV, el canal que se produce dentro del Barrio Mugica, la entrevistó. Este es parte de su duro relato: 

“Tuvimos un pésimo trato. Ya de entrada el hombre de seguridad dijo: ´Cuidado chicos que vienen de la villa y están infectadas´. Yo le dije que no teníamos coronavirus, pero esa ya fue nuestra primera discriminación. Pasamos. Le hicieron el tacto y dijo que no estaba en trabajo de parto. Pero ella seguía con los dolores, mucho dolor de panza. Me dijo que iban a esperar a tener los resultados de los análisis de orina para ver si por ahí se producía un dolor de infección que tenía. Dio negativo. Después de vuelta le hicieron otro tacto, le pusieron un calmante, no le calmaba. Nunca le dieron una camilla a ella. Entonces después le digo a la doctora que por favor la haga esperar en una camilla, y me dijo que no y que esos dolores no eran de parto. Y yo le pregunté que cómo explicaba el dolor que tenía mi sobrina y me dijo ´puede ser la naturaleza. ‘Puede ser que sea un poquito maricona y exagera el dolor’ «.

El plan de Larreta para achicar los servicios de salud pública

Después de esperar los resultados del análisis de sangre le dijeron que María no tenía nada, que estaba “perfecta” y que tenía que volver a la casa.  La doctora además le dijo que la llevara el lunes nuevamente para programar la cesárea.  “Me dijo que no podía dejarla internada porque el hospital estaba colapsado y no había camas”. Llegaron del hospital alrededor de las diez de la noche y María seguía retorcida del dolor.

Al día siguiente Norma volvió a llamar a la ambulancia. Su sobrina no estaba bien. “La ambulancia me dijo que no podía venir a buscarle porque estaba todo colapsado”. Tampoco era fácil conseguir un remise, así que fue gracias a un vecino que pudieron ir, esta vez, al hospital Rivadavia. Ya era cerca del mediodía. “Cuando llegamos le dije al de seguridad ¡por favor un médico! Mi sobrina estaba descompuesta a esta altura. Golpeamos, gritamos, tenían otra gente. Después viene el doctor y la llevan en una camilla. A los pocos minutos vino y me dijo: ´estamos haciendo todo lo posible, pero ya empezá a rezar´. Al rato ya sale y me dice que ya no pudieron hacer nada por ella. Había tenido un derrame”.

Norma quedó destrozada, ahora tenía que decirle al hijo de María, de cinco años, que su mamá había fallecido. “A mi sobrina la mató la discriminación. No quisieron dejarla en el hospital, no le dieron una camilla, le echaron la culpa por el dolor. Vamos a buscar justicia por María Rosa”.

Sofía González,  comunera del Frente de Todos y una histórica militante del barrio, explica a Nuestras Voces: “La Villa 31 está en la comuna 1, que está integrada por seis barrios. Después de 12 años de Larreta gobernando la Ciudad, al día de hoy nuestra comuna no tiene hospital. Para atenderse hay que trasladarse fuera de la comuna. Los centros de atención comunitaria son insuficientes y allí tampoco se cuenta con el equipamiento para estudios de diagnóstico y tratamiento. El caso de la Villa 31 es emblemático,  ya que en los últimos 4 años se han contraído préstamos por más de 300 millones de dólares para la supuesta urbanización del barrio, pero no han invertido en equipamiento para proteger la salud de las vecinas del barrio. A esto se suma el edificio gigante que sirve de sede del Ministerio Educación, que ya tenía una sede. Mientras el pedido del barrio siempre fue y es el servicio de salud pública, aún más en el marco de la emergencia sanitaria.  El abandono que vienen sufriendo las mujeres, también se vio cuando en noviembre, el Gobierno de la Ciudad decidió cerrar el centro de atención a la mujer del barrio y desde entonces para ser atendidas deben dirigirse hasta el barrio de San Telmo”.

Cinco hospitales por uno

Larreta y la salud pública

Durante sus cuatro primeros años como jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta dejó caer el presupuesto en salud en 5 puntos, además de la devaluación que sufrió por inflación. Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires se incrementaron un 240% los pagos por deuda —esto implica que subieron un 60% cada año—, las partidas correspondientes a salud sufrieron un ajuste del 29% y las de educación, un recorte del 24%. Así lo reveló un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), según publicó el portal Nueva Ciudad.

“Mientras que entre ambas funciones –salud y educación– hay 5 puntos de caída en la inversión, por el lado de la deuda la participación aumenta en 8 puntos: se quintuplica la participación de los servicios de deuda en el total del presupuesto”, señala el documento, que analiza el peso de la deuda en territorio porteño entre 2015 y 2019.

El presupuesto 2019 del Gobierno de la Ciudad propuso un presupuesto con bajas en términos reales de Cultura (43%), de los Servicios Económicos (13%), de Vivienda y Urbanismo (8 %), de Educación (4 %) y Salud (3 %).

Pero no solo eso. El Gobierno de la Ciudad gastó para los Juegos Olímpicos casi lo mismo que el presupuesto de Salud de todo el año. El periodista especializado Ernesto Rodríguez realizó una larga y minuciosa investigación para dar cuenta de ese monto. “Tras casi dos años de cruzar información oficial y oficiosa, podemos establecer que para los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 se gastó un monto equivalente a U$D 1.090.958.779,08 que, traspolados a la cotización actual de la moneda estadounidense según el Banco Nación, da un total de $ 47.347.611.012, es decir más de 45 veces lo falsamente prometido por la dupla Macri-Werthein hace seis años en Suiza”.  Y se preguntó: “¿En qué se gastó esa monumental suma que prácticamente iguala lo presupuestado en CABA para el rubro salud en todo 2019 ($ 47.913.832.063)”.

Para seguir en esta misma línea otros estudios comparativos reflejan las prioridades de Larreta. Del total del presupuesto del 2019, es decir, 321.457 millones de pesos, el Gobierno de la Ciudad le destinó sólo 991 millones a obras en salud mientras que destinó destinó 2.574 millones al mantenimiento del arbolado público de las Comunas de CABA, es decir, 1.583 millones más que en salud.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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