Otra vez Larreta deja en el desamparo a la gente en situación de calle

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El contagio masivo en el parador de Retiro, que debió ser clausurado, es apenas una cara del abandono que sufre la gente en situación de calle en la ciudad gobernada por Horacio Rodríguez Larreta. La detección de los casos llegó gracias al operativo del gobierno nacional, luego de que Larreta ignorara el pedido de las organizaciones que asisten a los sin techo para que extremara el control. El hacinamiento continúa en los otros paradores, faltan protocolos específicos y ya hubo casos de coronavirus. Llega el frío y el drama se agudiza.

La semana pasada se registraron 90 casos positivos de COVID 19 en Centro de Inclusión Social de Retiro, en Gendarmería Nacional 522, en el que se hospedaban personas en situación de calle. Tras conocerse los resultados, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cerró el espacio y trasladó a los pacientes leves a hoteles. Sin embargo, la situación reabrió el debate sobre las personas que no tiene donde dormir y la respuesta del gobierno porteño ante la pandemia. 

Los casos se conocieron a raíz del operativo DETeCtAR, que lleva adelante el gobierno nacional y que rastrea los casos de contactos estrechos. El viernes 9 se detectó el primer caso y durante el fin de semana se encontró una gran cantidad de pacientes con síntomas a los que se les hizo el test. Ante este panorama, organizaciones sociales reiteraron su reclamo de alojar a las personas en situación de calle en hoteles, igual que las que vinieron del exterior, y denunciaron la falta de  protocolos y elementos de seguridad para el personal. Además, se presentó una medida cautelar para que el gobierno utilice los hoteles como lugar de hospedaje “ante la situación de alto riesgo de contagio masivo por la aglomeración de personas’”.

La investigadora del CONICET y referente de la Asamblea Popular Plaza Dorrego, Jorgelina Di Iorio, indicó que las organizaciones pidieron un control o monitoreo de estos lugares pero no tuvieron respuesta por parte del gobierno porteño.  “Hay un conjunto de organizaciones que desde finales de marzo venimos preguntando cuáles van a ser las condiciones. No sabemos, por lo que suponemos que no están, cuáles son los protocolos para las personas dentro de los paradores: cómo ingresan, cómo son trasladados de un lugar a otro. Lo que sabemos es que son lugares donde la gente está congregada y todas las indicaciones a nivel mundial indican evitar la congregación de gente. O sea que si pones 20 personas en un lugar tenes más probabilidad que el virus circule. Imaginate si tenés 100 durmiendo en un lugar, la propuesta que deberían implementar es que no sea de hacinamiento”, afirmó en diálogo con Nuestras Voces. 

Historia íntima del Parador de Retiro clausurado por Covid-19

El  MInisterio de Desarrollo Humano porteño indicó que desde que comenzó el aislamiento se sumaron siete paradores abiertos las 24 horas con 780 nuevas plazas. Entre los 32 paradores (con la exclusión de el de Retiro) suman 2099 camas, de las cuales 2.023 están ocupadas.  

A principios de  mayo Proyecto 7, una organización que trabaja con gente en situación de calle desde el 2003, presentó un amparo judicial para que el gobierno porteño actúe «de manera urgente» a en el Centro de Integración Complementario Ernesto «Che» Guevara ante un caso de coronavirus positivo. El juez de primera instancia en lo Contencioso N°16, Martín Furchi, ordenó a la administración de Horacio Rodríguez Larreta que «arbitre -en forma urgente- los medios necesarios para prevenir, detectar y evitar el contagio y propagación del virus SARS CoV 2 (COVID 19) entre los asistentes y residentes de ese centro”. De esa manera, lograron que se les haga el test a todas los residentes del lugar. “Cuando pasó lo del Che tuvimos que hacer un amparo judicial como para que se hicieran algunas medidas dentro del dispositivo, para que quedara el aislamiento efectivo. Recién ahí se implementó cierto protocolo para el resto de los dispositivos. No estaba pensado un protocolo en particular para la posibilidad de contagio dentro de los dispositivos. Hubo casos, como Parque Roca l y en el Chacabuco ll, que no fueron masivas y se pudieron trabajar a tiempo. Las cuestiones de distanciamiento son difíciles porque las mesas están juntas, las camas también, los baños son colectivos. Habría que pensar un poquito frente a esta estructura edilicia cuales son las mejores protocolos. Además, el SAME tiene que ir de manera inmediata porque las poblaciones son muy grandes, ninguna baja de 50 personas”, indicó Horacio Ávila, referente de Proyecto 7.

Las trabajadoras y los trabajadores que trabajan en  hogares, paradores, centros de día y refugios porteños denunciaron la falta de medidas preventivas en esos espacios y la escasez de elementos de seguridad personal. Nadia Polanco, delegada general de la junta interna de ATE Promoción Social, sostuvo que no hay “espacios de transición donde se pueda realizar la desinfección para  el personal que ingresa y egresa de la institución”. 

“Es preocupante lo que tardaron en bajar protocolos vinculados a la atención en salud, que requieren actualización permanente para evitar riesgos y contagios. Ya había una realidad con deficiencias históricas de infraestructura donde a veces no hay gas o agua.  En este momento, se suma el riesgo mayor de contagio que es que puedan haber contraído el virus quienes se desempeñan en las tareas. Se torna urgente diagramar estos espacios de transición para realizar las medidas preventivas, que se suma a los equipos de protección que no llegan”, sostuvo en diálogo con este medio.  “En muchos casos, los protocolos bajaron después de un mes de haber empezado las medidas de aislamiento obligatorio, con mucha desinformación y con muy escasa capacitación. En muchas situaciones, la capacitación se realizó más bien desde la vía gremial y por autoformación”, agregó. 

Crimen en el Barrio Mugica

Desde el inicio de la cuarentena, la Asociación Amigos en el Camino repartió comida a personas en situación de calle todas las noches. Mónica Corro, referente de la organización, indicó a Nuestras Voces que desde la Asamblea Popular por los Derechos de las Personas en Situación de Calle le pidieron al gobierno el adelantamiento del Operativo Frío, en el que se asiste con comida y bebida caliente, frazadas y equipos personales. “Al principio era una Buenos Aires desierta, durante las primeras semanas encontrábamos gente muerta de hambre porque estaba todo cerrado.. En ese momento se pedía el Operativo Frío, tardaron en hacerlo hasta que abrieron los paradores. Nos dimos cuenta que ahí no iban a cumplir nunca con todas las medidas necesarias para resguardarse. Desde algunas asociaciones pensábamos que era mejor que la cuarentena la siguieran pasando en la calle pero asistidos, cosa que no sucedió.  También pedíamos que estuviera en hoteles, como correspondía, porque estar en el mismo lugar, compartir el mismo baño y el ingreso y egreso de los voluntarios podía generar contagios. Encima hay mucha gente de alto riesgo, muchos son tuberculosos, tienen anemia, cuadros respiratorios”, explicó a este portal.

Tras conocerse los contagios en el refugio de Retiro, el Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC), la Cátedra de Ingeniería Comunitaria (CLIC) y el IPYPP y la CTA Capital, pidieron una medida cautelar para que el gobierno porteño reubique a las personas en hoteles o en viviendas sociales. Además, pidieron la creación de un Comité de Monitoreo y Control permanente “para evaluar y supervisar que se respeten los derechos”. 

Según el Segundo Censo Popular realizado en abril de 2019, hay 7251 personas en situación de calle.  El 38,1 % tienen afecciones de salud y más del 50% dificultades respiratorias, lo que los convierte en más vulnerables frente al COVID19. Además, el 10% tiene más de 60 años e integra el grupo de riesgo ante el virus. 

Rosario Fassina, coordinadora del Programa Derecho a la Ciudad de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), indicó que “la situación es bastante crítica porque es un grupo que está especialmente vulnerabilizado en el contexto de la pandemia”.  “Se han ampliado las plazas de los paradores y el horario de atención. Nosotros celebramos este tipo de acciones pero lamentablemente resultan insuficientes.  A principio de la pandemia, con algunas organizaciones habíamos hecho pedidos específicos al gobierno de la Ciudad con diversas  acciones. Algunas fueron llevadas a cabo pero otras no. Por ejemplo, que se garanticen soluciones habitacionales alternativas, que se flexibilice el ingreso al trámite del subsidio habitacional y sea un trámite más expeditivo, todavía hay muchos obstáculos”, le comentó a Nuestras Voces. 

“Según el censo, 5400 personas no tenían acceso ni a paradores ni a establecimientos con convenio con el gobierno de la Ciudad, dormían en la vía pública. Entendemos que en el contexto de la pandemia se ampliaron las plazas de paradores pero sigue siendo insuficiente. Esto se agrava si tomamos en cuenta las características de esta población”, agregó.

Jorgelina Di Iorio enmarcó la situación dentro del política pública histórica de la gestión de Cambiemos. “La población en situación de calle es el último orejón del tarro, nos acordamos ahora que se hace visible porque no hay nadie en la ciudad. Los paradores son espacios a los cuales no quieren ir porque no son seguros, que no tienen condiciones de higiene, en su momento no había ni agua caliente, no es una cosa nueva, es algo que pasa históricamente Hay organizaciones que dan respuesta a la población no alojada, con nuestros recursos porque el gobierno no acompaña con materiales de seguridad. Desde repartir barbijos  a los compañeros en situación de calle, garantizar la alimentación, que puedan entrar al baño, cosas que tienen que ver con gestionar la pandemia que el estado no da, que la estamos haciendo estas organizaciones que somos parte de la Asamblea por los Derechos de las personas en situación de calle. Somos las que estamos dando una respuesta a una población que ni siquiera es conceptualizada para ser cuidada, los que no están bajo techo”, indicó. 

“La respuesta que se dio en  la Capital  es lo que en todos los lugares del mundo dicen que no debe ser:  lugares con mucha gente. Escuchamos a muchas personas que no están yendo a los refugios primero  porque han llamado muchas veces y el dispositivo que tienen que trasladarlos no va, segundo porque muchos ya están con el cupo de gente y tercero muchos tienen miedo de entrar al parador por el contagio”, agregó. 

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