Parquímetro digital: Larreta dice «modernizar» y los vecinos tienen que pagar

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La mayoría automática de Horacio Rodríguez Larreta en la Legislatura aprobó una ley que elimina las ticketeras, para implementar un sistema de estacionamiento medido por parquímetros digitales mucho más extenso. Los lugares públicos tarifados pasan de 4.000 a 130.000. La «modernización» que pregona Larreta esconde un nuevo sistema recaudatorio en el que el vecino pone la plata y dos empresas se benefician: «Ya no alcanza con vender las tierras públicas, ahora van a privatizar las calles y veredas de casi toda la ciudad”.

Sin parquímetros, un sistema de estacionamiento medido moderno 100% digital, gratuidad para residentes y un servicio de acarreo que llegará a todos los barrios de la Ciudad:  la «venta» de Junto por el Cambio sobre los principales cambios de la ley de “estacionamiento ordenado”, aprobada por la mayoría automática de Horacio Rodríguez Larreta en la Legislatura a findes de noviembre, parece «positiva» para cualquier porteño. Pero siempre es importante prestar atención a la letra chica. La ley presentada por Larreta como un ordenador del espacio público «moderno», en verdad esconde la ampliación del sistema recaudatorio que beneficiará a dos empresas privadas y llevará las grúas y el estacionamiento pago a toda la ciudad.

La medida del Pro fue aprobada con 37 votos positivos, 22 negativos y una abstención y contó con el acompañamiento de la UCR, el Partido Socialista  (PS) y el bloque Vamos Juntos (VJ). Desde el Frente de Todos (FdT) se opusieron a la medida, proponían un «referéndum obligatorio y vinculante en el que los vecinos puedan expresar su voluntad» sobre los planes de expansión del estacionamiento. El legislador de ese espacio y uno de los impulsores de la consulta popular, Matías Barroetaveña, dijo a Nuestras Voces que la norma «es parte de un conjunto de políticas que implementó Larreta relacionadas con la movilidad que montan un nuevo sistema recaudatorio que complican la vida de los vecinos y de los miles que vienen todos los días a trabajar a la Ciudad”.

En la misma línea, el legislador Santiago Roberto apuntó: «Es una ley que va a cambiar 100 por ciento la vida a los porteños, tengan auto o no, porque esto va más allá de dónde estaciono mi auto».

Nuevas fuentes de ingresos

La idea de incrementar la cantidad de estacionamientos arancelados en la Ciudad no es nueva para el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. En julio de 2018, presentó un proyecto, que se convertiría en la Ley Nº 6.036, que modificó los alcances de la Ley Nº 5.728 de 2016 y autorizó el uso de determinados predios de la Ciudad para destinarlos a playa de acarreo. Sin embargo, por más de dos años no pudo ser implementada porque a partir de un amparo de la ONG “Proto Comuna Caballito” fue considerada inconstitucional, por violar los mecanismos institucionales para ser aprobada.

La ley que se aprobó ahora modifica el texto del 2018. Si bien fue presentada como un ordenador del espacio público “para que la Ciudad sea accesible para todos”, la accesibilidad dependerá del bolsillo de quienes viven o transitan en ella. Al respecto, Gustavo Desplats, integrante de la ONG, aseguró que “la metodología solo tiene un fin recaudatorio y lleva a que aquellos que usan poco su auto lo vendan”.

Hasta el momento, la Ciudad contaba con 4.000 sitios tarifados para estacionar, controlados por parquímetros, que se ampliarán a 130 mil.  El oficialismo aseguró que habilitarán solo 80 mil «en principio», pero el aumento llevará a que una de cada cuatro calles porteñas tengan espacios pagos para dejar los vehículos. Barrios como Palermo, Colegiales y Núñez, Almagro, Boedo, Caballito, San Cristóbal y Monserrat se sumarán al estacionamiento arancelado.

Al respecto, el diputado de la Ciudad de Buenos Aires por el partido GEN, Sergio Abrevaya, dijo que la medida “termina invadiendo barrios que no tienen que sufrir esa situación, por no ser centralidades barriales donde sí se necesita rotación de automóviles en el estacionamiento”.

En los proyectos anteriores, el gobierno de la Ciudad pretendía ampliar aún más las zonas tarifadas hasta llegar a abarcar el 45% de las calles de la Ciudad y desde la oposición porteña aseguran que con la nueva ley buscarán concretarlo.

Respecto al cobro, se dejará de lado el sistema de tiqueteras o uso de cospeles para pasar a formas de pago on line,  a través de “Boti”, el WhatsApp de la ciudad, y otras aplicaciones como Google Maps, Waze o Mercado Pago. Este fue el caballito de batalla para la presentación de la ley porque implica «una modernización del sistema». 

Sin dudas, la novedad más contundente que introduce la ley es que será el Estado quien cobre los aranceles y pague a empresas privadas para que se ocupen del control y acarreo de vehículos mal estacionados. Hasta el momento, eran las concesionarias privadas las que se quedaban con todo el negocio. “Eso nos da la pauta de que lo que busca el gobierno es recaudar, no organizar el espacio público”, dijo Barroetaveña.

Por su parte, Santiago Roberto, quien también es legislador por el FdT, opinó: «El objetivo del Gobierno porteño sigue siendo recaudar, transferir más recursos de los vecinos en favor de unos pocos empresarios privilegiados, usar al estado como un medio, una herramienta, para hacer negocios. Ya no alcanza con vender las tierras públicas, ahora van a privatizar las calles y veredas de casi toda la ciudad”.

La ley también establece tarifas diferenciadas por lugares y tiempo de uso será virtual. Habrá tarifas sencillas, con un valor uniforme para un determinado segmento horario, y otras progresivas, que aumentarán con el tiempo de aparcado. Estas últimas se aplicarán “a sectores urbanos que requieran de una alta rotación de vehículos”. 

Uno de los cambios más promocionados por el Pro para conseguir adhesiones a la ley es que los residentes no pagarán por estacionar en un radio de hasta 300 metros de su domicilio, aproximadamente tendrán unas 50 cuadras aptas para estacionar en forma gratuita. Este beneficio además de incentivaría el estacionamiento prolongado de visitantes. Pero nuevamente la letra chica. Para acceder al beneficio los vecinos deberán cumplir con ciertas exigencias: acreditar su domicilio actualizado en el DNI y en la cédula verde del automóvil; no deberán tener multas ni patentes impagas, ni tampoco el ABL. “Nadie cuenta las restricciones a la gratuidad del estacionamiento. Considerando que sólo este año el 50% de los porteños dejó de pagar patente, no será la mayoría la que la obtenga”, dijo Barroetaveña.

Acarrear millones

Desde el 2001 los contratos de Dakota y BRD, las empresas que prestan servicios de acarreo en la Ciudad, están vencidos. Veinte años más tarde, a partir de la sanción de la ley el gobierno porteño llamará en 2021 a licitación pública para la contratación de la prestación del servicio de grúas, por un plazo de diez años. 

Barroetaveña señaló que las empresas, que manejan el servicio desde 1992, ganan millones. “Hace un par de años pagaban 150 mil pesos de canon mensual y recaudaban 12 millones, con lo cual en 8 horas de trabajo lo cubrían”, aseguró. Su par, el legislador Juan Manuel Valdés, alertó sobre una cifra aún más alta: “las empresas cobraban 20 millones al mes y tributaban 100.000 mensualmente”.

A partir de la ley el Gobierno le pagará un canon a las empresas de acarreo, las comisiones que correspondan por servicios de cobros, y se quedará el resto de los recursos, que adelantó se utilizará para inversiones en infraestructura del transporte público.

Además, el mapa de la Ciudad se dividirá en tres zonas, cada una con su playa para remisión de automotores en infracción y cada cual con un adjudicatario diferente. Actualmente los lugares a donde llevaban los vehículos quedan en la zona del Microcentro, Recoleta, Palermo y con la nueva medida se abarcar a todos los barrios de la Ciudad. 

Las grúas de acarreo estarán también disponibles a demandas de los vecinos: podrán solicitarlas a través de BA Denuncia Vial, BA 147 y el mismo Boti al detectar vehículos en infracción.

Desde el Frente de Todos aseguraron que “se va a multiplicar inútilmente” el acarreo de autos en la Ciudad. “Es un sistema que podría ser útil para cuando estacionan en una rampa o en un estacionamiento privado, pero no para cualquier auto mal estacionado porque eso se resuelve con una multa”, dijo el legislador.

Por decisión del ejecutivo, el  costo del acarreo aumentó en febrero, un mes antes de que se decretara la cuarentena, y pasó de 1.800 a 3.000 pesos, mientras que la tarifa de servicio público de estacionamiento medido pasó de 15 a 25 pesos la hora. Según Barroetaveña la Ciudad recaudará más, pero reducirá sus costos. “Manejará una de las tres zonas y reducirá las 160 grúas que tenían funcionando a 60”, explicó.

Al respecto, Desplats aseguró: “El procedimiento está pensado para que la grúa se lleve tu auto y termines pagando 6.000 pesos (3000 de multa y 3000 de acarreo), siempre que puedas retirarlo el primer día, sino también tenés que pagar la estadía por estacionamiento”.

Para el legislador Roberto se trata de “un nuevo golpe al bolsillo de los porteños. El gobierno de Horacio Rodríguez Larreta quiere privatizar las calles, agregando más parquímetros con el claro propósito de recaudar más. Muchos vecinos dejaron de alquilar cocheras y empezaron a dejar el auto en la calle pero ahora también deberán pagar por eso. Esto se suma al reciente aumento del precio del acarreo del auto y la VTV».

La implementación de la nueva ley, a partir de 2021, se suman a un conjunto de políticas relacionadas con la movilidad, como el aumento de los peajes y del subte y el cobro por el uso de las Ecosbicis -antes gratuitas- que aumentarán las arcas del Estado en detrimento de los porteños y de quienes transitan por la ciudad cada día. Ya ni si quiera se podrá hablar de “desalentar el uso del auto” porque el uso queda en segundo plano, saldrá plata tenerlo estacionado en la calle de cualquier barrio porteño.

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